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“Todos venimos de algún lugar, de una historia, de un recuerdo, de un sueño”. Así comienza un video inédito de Diógenes Quintero, grabado en noviembre de 2025 y que solo ahora empezó a circular tras su muerte en un accidente aéreo ocurrido este miércoles. La pieza fue pensada como un material para encuentros comunitarios en el Catatumbo en medio de la campaña política que hacía Quintero para ser nuevamente representante a la Cámara.
El video no muestra al político en campaña, sino al hombre que vuelve a su tierra. “Esta es la historia de un niño del Catatumbo”, dice Quintero, mientras evoca su infancia en Agua Blanca, una vereda apartada, sin carretera ni servicios básicos, donde creció.
En ese lugar, recuerda, no había electricidad ni saneamiento básico. Llegar implicaba horas de camino desde Hacarí, en el corazón del Catatumbo.
La historia personal que atraviesa el video está marcada por la ausencia y la persistencia. Su madre se fue dejando a su hermana y a él. Ambos quedaron al cuidado de su padre, Emel Quintero, un jornalero campesino que asumió la crianza. “Mi papá fue todo. Fue padre y madre a la vez”, se escucha a Cheiny Quintero, su hermana, en uno de los momentos más íntimos del relato.
Emel no tuvo estudios formales. Apenas cursó hasta primaria. Pero estaba convencido de algo que se repite varias veces en el video: que la educación podía cambiar el destino de sus hijos. “Nunca, nunca, nunca se rindió”, dice Diógenes. Cada mañana, cuenta, su padre los despertaba para llevarlos a la escuela. El trayecto implicaba cruzar una quebrada que, cuando crecía, impedía el paso. En esos días no había clases.
Uno de los recuerdos más poderosos es cuando su padre le dice: “Si vas caminando derechito por la vida, algún día vas a poder estudiar derecho y así vas a poder ayudar a muchos”.
La violencia también aparece como telón de fondo. Un tío suyo fue asesinado por paramilitares poco después de la separación de sus padres. Las pérdidas golpearon a la familia, pero no quebraron la decisión de seguir adelante. “Sabía que la educación podía romper el destino que por generaciones marcó a su familia”, dice una de las personas entrevistadas.
Diógenes logró estudiar, convertirse en abogado y asumir cargos públicos en su región. Fue personero de Hacarí, defensor del pueblo en Ocaña y luego representante a la Cámara por el Catatumbo.
La muerte de su padre es uno de los quiebres emocionales más fuertes del testimonio. Emel murió cuando Diógenes ya era abogado, pero no pudo ver su desarrollo profesional, incluida su llegada al Congreso. “Si la vida existe después de morirse, él debe estar tranquilo con lo que estoy haciendo”, reflexiona.
El mensaje central apunta a los niños y jóvenes del Catatumbo. “La historia de Diógenes no es solo la historia de un niño del Catatumbo”, dice una de las voces que lo acompañan. “Puede ser la historia de miles que no son escuchados”.
Según su equipo de comunicaciones, el material quedó inconcluso. El representante Quintero quería revisar imágenes y grabar un cierre que nunca alcanzó a hacer.
¿Quién es Diógenes Quintero?
Quintero nació en el corregimiento de Agua Blanca, en el municipio de Hacarí. Era un abogado de la Universidad Libre de Cúcuta. Estuvo en varios cargos como personero de su municipio, trabajo del que tuvo que renunciar seis años después tras un atentado a tiros en su vivienda.
También se desempeñó como defensor regional del pueblo en Ocaña y fue asesor del despacho del entonces defensor nacional del Pueblo, Carlos Camargo.
En 2022, Quintero fue elegido Representante a la Cámara por las curules de paz con más de 5 mil votos.
Desde ese cargo, impulsó iniciativas legislativas como la extensión por 10 años de los municipios pertenecientes a los Programas de Desarrollo con Enfoque Territorial (PDET), el fortalecimiento de las defensorías de familia, el tratamiento penal diferenciado para pequeños cultivadores de cultivos de uso ilícito y la regulación del cannabis de uso adulto, entre otras.
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