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¿Qué hacen y por qué son clave las juntas de acción en Cali?

Pocas personas saben qué hacen las JAL y las JAC. Sin embargo, desde estos espacios se construye buena parte de la participación ciudadana y del liderazgo político en Cali.

Itzel Martínez Sarmiento

31 de julio de 2026 - 05:00 p. m.
Las elecciones atípicas de varias juntas de acción comunal reabrieron la conversación sobre el papel que cumplen estas organizaciones en el liderazgo comunitario de Cali.
Foto: Alcaldía de Cali
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La mayoría de los caleños sabe quién es el alcalde, identifican a un concejal o conocen al presidente de la Junta de Acción Comunal de su barrio, pero pocas personas podrían explicar qué hace una Junta Administradora Local (JAL), en qué se diferencia de una Comunal (JAC) o por qué son clave para entender cómo se organiza la participación ciudadana en Cali.

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Aunque suelen confundirse, cumplen funciones diferentes. Mientras las JAC representan a los vecinos de un barrio o una vereda, las JAL agrupan a una comuna o corregimiento y son puente entre las comunidades y la administración distrital. En la práctica, ambas terminan compartiendo un mismo objetivo: hacer gestión pública.

Según la secretaria de Participación Ciudadana, Juanita Castaño, “las JAC y las JAL son quienes conocen de primera mano las prioridades de cada territorio; una cosa es lo que podemos ver desde la data y los escritorios, y otra muy distinta es la necesidad real de las comunidades”.

Un trabajo barrial

Cuando en un barrio aparecen problemas como el deterioro de una vía, la falta de iluminación, la inseguridad o la necesidad de un nuevo escenario deportivo, es la red de liderazgos comunitarios la que debe llevar las necesidades de la comunidad a las entidades del Distrito.

Las Juntas de Acción Comunal suelen ser el primer punto de contacto. Después, las JAL participan en la priorización de proyectos, seguimiento y ejercen control político sobre su ejecución. “Las juntas de acción comunal son quienes nos informan cuáles son las necesidades más urgentes. Nosotros las priorizamos, hacemos seguimiento a los recursos y vigilamos que los proyectos realmente se ejecuten”, explica Diana Marcela León, edil de la comuna 19 por el Pacto Histórico.

La participación no despega

Que las JAL y las JAC sean poco conocidas también se refleja en la participación ciudadana. Según la última Encuesta de Percepción Ciudadana de Cali Cómo Vamos, menos del 30% de los habitantes ha participado en espacios promovidos por organizaciones ciudadanas o entidades públicas. Cerca de la mitad que no lo hicieron aseguraron que no tenía interés y alrededor del 20% afirmó que desconocía que estos mecanismos existían.

Para la secretaria Juanita Cataño, uno de los principales retos es fortalecer la participación comunitaria y resolver conflictos internos que enfrentan algunas organizaciones comunales sin intervenir en su autonomía. Pero para Danny Angarita, director de Cali Cómo Vamos, “el reto no pasa únicamente por incentivar la participación, sino también por hacer visibles estos escenarios”.

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Ese diagnóstico coincide con el análisis de Jaime Gutiérrez, politólogo y director de Innopolítica, quien resalta que “la baja visibilidad de estos espacios ha impedido que más ciudadanos entiendan que buena parte de la democracia local empieza en los barrios”.

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Similares pero diferentes

“La diferencia principal está en cómo se eligen y a quién representan”, explica Lina Orozco, politóloga y miembro de la Unidad de Acción Vallecaucana (UAV). “Mientras los dignatarios de las JAC son elegidos por los afiliados de cada organización, los ediles llegan a las JAL mediante voto popular en las elecciones territoriales”, añade.

Esa diferencia también define el papel que cumple cada una. Para Diana León, edil de la comuna 19, “las JAC son quienes identifican las necesidades del territorio porque mantienen un contacto permanente con la comunidad. Nosotros, desde la JAL, ejercemos el control político para que esos proyectos se ejecuten”.

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Asimismo, Miguel Arce, líder comunitario del oriente de la ciudad, resume esa relación en que “las juntas de acción comunal conocen el barrio, y las juntas administradoras locales tienen la posibilidad de llevar la voz, o sea, esas necesidades a escenarios donde pueden exigir respuestas institucionales”.

Trabajar juntos sigue siendo el reto

Aunque sus funciones son complementarias, la articulación entre ambas todavía enfrenta dificultades. Para Carlos Alberto Arias, edil de la comuna 17, uno de los principales desafíos es “construir agendas conjuntas. Muchas veces cada una trabaja por su lado, cuando el objetivo es el mismo”.

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Esa falta de articulación también ha limitado el reconocimiento de esos espacios. El analista Gutiérrez resalta que “las JAL aún no han logrado posicionarse plenamente como escenarios de representación política en las comunas, pese a que allí comienzan a consolidarse muchos liderazgos territoriales. A su juicio, fortalecer el trabajo con las juntas de acción comunal también ayudaría a acercar estas instancias a la ciudadanía”.

Ese desafío quedó en evidencia en el más reciente proceso de renovación de las JAC en Cali, porque tuvieron que realizarse elecciones extraordinarias en decenas de barrios para lograr completar sus integrantes.

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En Cali, de las 542 organizaciones existentes, 483 eligieron a sus representantes en abril. Posteriormente, 37 tuvieron que convocar elecciones atípicas por falta de quórum, ausencia de planchas, empates o inconvenientes en el proceso electoral. Según la Secretaría de Participación Ciudadana, en ambos procesos participaron 57.774 ciudadanos, lo que representa una cobertura cercana al 84% de las organizaciones registradas en la ciudad.

Aunque son órganos importantes en la conformación del Estado, los retos siguen para garantizar la participación de la comunidad, promover nuevos liderazgos y fortalecer la vida organizativa de los barrios, que son el primer eslabón entre las comunidades y el Estado.

Por Itzel Martínez Sarmiento

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