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El vivero en Cali ligado a la mafia que abrirá espacio para hablar de política de drogas

El proyecto tendrá como objetivo educar y documentar los efectos que las políticas de drogas han tenido en varias comunidades del país.

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14 de marzo de 2026 - 08:41 p. m.
Vista del predio en Cali, ahora bajo control del Estado tras años de ocupación irregular.
Vista del predio en Cali, ahora bajo control del Estado tras años de ocupación irregular.
Foto: SAE
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En pleno sector de Pance, al sur de Cali, existe un predio sobre la transitada Avenida Cañasgordas, rodeado de comercios de flores y de un alto tráfico vehicular. Con un valor de COP 4.078 millones y una extensión que rodea los 3.956 metros cuadrados, ese lugar, hasta hace poco utilizado como vivero, fue identificado como adquirido con dineros ilícitos.

Esto, luego de que la SAE (Sociedad de Activos Especiales) recuperara el terreno y lo relacionara con el narcotraficante Darío Echeverry Monsalve, el capo pereirano que, desde su centro de operaciones en Tumaco, Nariño, dirigía el tráfico de cocaína hacia otros países, especialmente Estados Unidos.

Es preciso recordar que Echeverry fue uno de los 35 implicados en la Operación Milenio, ejecutada en octubre de 1999 con apoyo de la DEA. Durante los dos años siguientes, la DIJIN y la Fiscalía revisaron documentos y realizaron verificaciones que demostraron que los implicados habían comprado apartamentos, fincas, oficinas y otros inmuebles de manera ilícita.

Así, se intervinieron alrededor de 112 propiedades y seis embarcaciones, con un valor que superaba los COP 90 mil millones.

Las nuevas manos que se encargarán del terreno

Según Catalina Serrano, directora para la Democratización de Activos Inmuebles Urbanos de la SAE, “este inmueble se encontraba ocupado de manera irregular desde 2005. La medida de embargo fue inscrita ese mismo año y, posteriormente, en 2018 se profirió la sentencia de extinción de dominio que hoy permite su recuperación”.

Por eso, el Colectivo Justicia Racial, presente en varias regiones de Colombia, que trabaja en alianza con universidades, comunidades y otras organizaciones sociales para apoyar a víctimas de crímenes de Estado, asumirá la gestión del antiguo vivero.

Ahora recuperado, será convertido en un museo de memoria histórica que documente, eduque y difunda los impactos sociales y jurídicos de las políticas de drogas en diferentes comunidades del país. Gracias a que el colectivo centra su labor en la defensa de los derechos humanos, la protección del medio ambiente, el acceso a la justicia y la lucha contra el racismo, también se utilizará el predio como un espacio para fortalecer estas iniciativas.

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