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Gonzalo Córdoba Mallarino, presidente de Caracol Televisión, anunció este jueves que la organización dará inicio a una investigación independiente para abordar los presuntos casos de acoso sexual al interior de la organización que han salido a la luz pública.
“El canal ha decidido avanzar en una investigación independiente que, a partir de lo ocurrido, ponga el foco en los ajustes necesarios para afrontar el futuro. Este proceso será adelantado por una comisión externa liderada por Catalina Botero Marino y contará con todas las garantías para que cada persona pueda ser escuchada con respeto, confidencialidad y sin revictimización”, señaló el directivo.
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En los últimos días, se ha registrado una oleada de denuncias en redes sociales por parte de periodistas colombianas, quienes, a través de los numerales #MeTooColombia y #YoTeCreoColega, han compartido testimonios sobre presuntos casos de acoso sexual al interior de medios de comunicación. Estos espacios han permitido visibilizar experiencias que, durante años, permanecieron en silencio.
Este movimiento cobró mayor visibilidad luego de que, el viernes 20 de marzo, Caracol Televisión informara mediante un comunicado la activación de sus protocolos internos y los procedimientos legales correspondientes, tras recibir denuncias contra dos de sus periodistas y presentadores.
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Posteriormente, y en medio del incremento de testimonios —entre ellos los de periodistas como Catalina Botero, Juanita Gómez, Johana Fuentes y Mónica Rodríguez—, la Fiscalía General de la Nación anunció la puesta en marcha de una iniciativa investigativa. Esta contempla la habilitación de un canal de recepción de denuncias a través de correo electrónico y la articulación de las investigaciones con enfoque de género.
En este contexto, el martes 24 de marzo, Caracol Televisión informó decisiones laborales frente a los periodistas involucrados. En un comunicado publicado en la red social X, el canal anunció la terminación del vínculo laboral con Ricardo Orrego y la finalización, de mutuo acuerdo, del contrato con Jorge Alfredo Vargas, precisando que estas decisiones no constituyen un juicio sobre los hechos denunciados ni implican conclusiones sobre responsabilidades individuales.
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Sobre la comisión independiente, Córdoba Mallarino destacó la trayectoria de Catalina Botero Marino, quien ha sido magistrada auxiliar y conjuez de la Corte Constitucional, decana de la Facultad de Derecho de la Universidad de los Andes y relatora especial para la libertad de expresión de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, entre otros cargos.
El directivo también aseguró que, como parte de este proceso, la organización revisará y fortalecerá sus protocolos internos, con el propósito de garantizar mecanismos de denuncia más efectivos y asegurar procedimientos claros, confiables y centrados en la protección de las personas.
Palabras de Gonzalo Córdoba, presidente de Caracol Televisión, a la compañía y a la opinión pública. pic.twitter.com/61rsUimgd0
— Caracol Televisión (@CaracolTV) March 26, 2026
Estas fueron las palabras de Gonzalo Córdoba:
Las instituciones, como las personas, son juzgadas en los momentos en que se ven obligadas a mirarse con honestidad. Hay circunstancias en las que una organización no puede ampararse en su historia, en sus logros o en su prestigio. Debe responder a una pregunta más fundamental: qué principios la sostienen y qué limites está dispuesta a reconocer.
El poder, cuando no se examina a sí mismo, corre siempre el riesgo de confundirse con permiso. Y el silencio, cuando se vuelve costumbre, termina erosionando aquello que pretende proteger. Por eso hay momentos en los que hablar no es un gesto de comunicación, sino un deber de responsabilidad.
Hoy me dirijo a ustedes consciente de la gravedad del momento que atravesamos.
A quienes han vivido situaciones que no deberían ocurrir en ningún entorno laboral, dentro o fuera de Caracol, quiero expresarles algo con claridad: lo sentimos profundamente. Ninguna persona debería sentirse vulnerable o insegura en su lugar de trabajo. Que algo así haya podido ocurrir en un espacio que debe ser de respeto y confianza nos obliga a una reflexión seria.
Las palabras, por sí solas, no reparan lo vivido. Pero el silencio sí agrava las heridas. Por eso corresponde reconocer que, si existieron conductas indebidas, deben conocerse y deben tener consecuencias. No vamos a justificar, minimizar ni esconder nada. La verdad es la única base posible para preservar la confianza.
Este momento también exige algo más amplio: una reflexión institucional. Las organizaciones no están por fuera de los cambios de la sociedad. Durante demasiado tiempo, en muchos lugares, comportamientos que hoy sabemos que son inaceptables se toleraron o se ignoraron. Ese tiempo ha terminado.
Las instituciones tienen la responsabilidad de comprender ese cambio y de actuar en consecuencia.
Por esa razón hemos decidido avanzar en una investigación independiente, que teniendo en cuenta lo que ha sucedido, ponga el foco en los ajustes que se requieren para afrontar el futuro. Este trabajo lo hará una comisión externa liderada por Catalina Botero Marino y contará con todas las garantías necesarias para asegurar que cada persona pueda ser escuchada con respeto y confidencialidad.
Catalina ha sido magistrada auxiliar y conjuez de la Corte Constitucional, Decana de la facultad de Derecho de la Universidad de los Andes y Relatora para la libertad de expresión de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, entre otros cargos y honores.
Aquí debe existir una certeza clara: nadie está por encima de la dignidad de otra persona. Ningún talento, ningún cargo y ninguna trayectoria justifican comportamientos que vulneren ese principio.
Vamos a revisar nuestros protocolos, reforzar los mecanismos de denuncia y asegurar que existan procedimientos claros y confiables. Sin embargo, ninguna norma sustituye la responsabilidad individual y colectiva de construir una cultura de respeto.
Las instituciones se definen por la forma en que enfrentan sus dificultades. Y este es uno de esos momentos.
Y quiero decir algo más.
A quienes han tenido el valor de hablar, les debemos respeto. Y a quienes todavía no se sienten en condiciones de hacerlo, deben saber que este también es su espacio. Una institución solo puede ser verdaderamente fuerte cuando las personas que la conforman se sienten seguras dentro de ella.
Ese es el sentido de lo que estamos haciendo hoy.
*Nota de la editora: El Espectador hace parte del grupo de medios de comunicación del grupo Valorem, junto a Caracol Televisión y Blu Radio.