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Iván David Cárdenas, un campesino de la vereda Quebrada Honda del municipio de Machetá (Cundinamarca), grabó recientemente con su celular como un oso andino hiere y come la carne de una vaca. En un tono de angustia, documenta lo sucedido. “Está acabando con el ganado del dueño. Estoy grabando para que la comunidad se de cuenta. Por favor cuidar a los animalitos. Gracias”, se escucha decir. En el video, yace el bovino mientras al rededor aves carroñeras llegan en bandada. En otra grabación, se ve a la vaca viva, pero con heridas en su región dorsal.
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El hecho, generó preocupación entre la comunidad campesina que cuida del ganado, quienes denunciaron ante la administración municipal. En respuesta, la CAR, a través de la Regional Almeidas y Guatavita, se desplazó hasta la zona para verificar la situación. Allí verificaron huellas que efectivamente correspondían al oso andino y recibieron los videos de las comunidades.
Un llamado de tranquilidad
Durante la visita de campo, la comunidad les contó de la afectación de dos bovinos: un macho adulto de aproximadamente dos años y una ternera de ocho meses. En el recorrido se encontró la hembra de ocho meses, que presentaba múltiples heridas en la región dorsal, cuyas características son compatibles con una posible interacción con oso andino (Tremarctos ornatus). “El bovino macho no fue localizado durante la inspección”, dijo la CAR.
Con este evidencia, la Corporación informó a la junta de Acción Comunal y cerca de 40 habitantes de la zona afectada, que la presencia de este ejemplar pudo estar asociada a la existencia de una fuente de alimento, “debido a que en el lugar se encontraba el cadáver de uno de los bovinos, alrededor del cual había presencia de gallinazos”.
De manera puntual, Héctor Josué Camacho Acosta, director regional Almeidas y Guatavita, le aclaró a la comunidad que los bovinos involucrados se encontraban en un área de reserva y en zona de páramo, ecosistemas propios del hábitat natural del oso andino y donde, de hecho, existen restricciones para el desarrollo de actividades como el pastoreo de bovinos.
“En este sentido, más que hablar de que el oso está llegando a territorio humano, es necesario reconocer que la expansión de las actividades humanas hacia la frontera agrícola y los ecosistemas naturales está generando escenarios de interacción cada vez más frecuentes con esta especie. La protección de su hábitat y la adopción de medidas de prevención son fundamentales para reducir estos encuentros y evitar que se conviertan en situaciones de riesgo tanto para la comunidad como para la fauna silvestre”, puntualizó la CAR.
El oso andino no es un depredador habitual
El oso de anteojos es una especie sombrilla, de acuerdo con la organización WWF. Su conservación beneficia la protección del páramo, de los bosques de niebla y de decenas de especies que habitan estos ecosistemas. Por ejemplo, de estos ecosistemas viene el 70% del agua que consumen los colombianos.
Sin embargo, enfrenta amenazas, como la de este caso, a causa de la expansión veloz de la frontera agrícola (el límite que separa las áreas para actividades agropecuarias, de aquellas para la conservación o protección de la biodiversidad).
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Algo similar sucede con otras actividades humanas como la construcción de líneas eléctricas, ductos, carreteras, minas, canteras, etc.
Cabe recordar que el oso andino es un poderoso indicador de salud de los ecosistemas y su dieta se compone en más del 90 % de materia vegetal y solo un 7% de su alimentación se basa en carne.
La CAR adquirió compromisos
Como respuesta a las preocupaciones de la comunidad de la vereda Quebrada Honda, la CAR se comprometió instalar cámaras trampa para fortalecer el monitoreo de la especie y la revisión de alternativas institucionales para resarcir los daños a los afectados.
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Como parte del acompañamiento, este viernes también se llevará a cabo una segunda jornada con la comunidad, bajo la modalidad de taller, en la que socializarán el protocolo que debe seguirse ante un nuevo avistamiento o interacción con oso andino, así como las recomendaciones para prevenir situaciones que puedan poner en riesgo a las personas o a los animales.
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