“Una paz incómoda”: el documental que recoge la resistencia de la vereda El Orejón

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Esta vereda fue el piloto de desminado humanitario y de sustitución de cultivos de uso ilícito cuando todavía se estaba construyendo el Acuerdo de Paz con las Farc. El documental cuenta la trayectoria de tres familias que hoy reclaman la ausencia estatal y falta de oportunidades económicas. Están recogiendo fondos para poder terminarlo.

Hace poco más de tres años El Orejón, vereda del municipio de Briceño (Antioquia), fue uno de los municipios donde iniciaron los pilotos de sustitución de cultivos de uso ilícitos, planes de desarrollo, de inversión social y procesos de desminado humanitario en medio de la negociación del Acuerdo de Paz entre el Gobierno Colombiano y la exguerrilla de las Farc.

Lo que parecía ser un futuro prometedor, hoy es un presente de incertidumbre. Por ejemplo, aunque se haya declarado el municipio como una de las primeras zonas libre de minas, en junio pasado la Misión de Apoyo al Proceso de Paz de la OEA (MAPP-OEA) alertó sobre la persistencia en el uso de minas antipersonales y artefactos explosivos en vías terciarias de de esta vereda.

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El Orejón, que fue testigo de los logros y promesas incompletas, será el escenario principal para el documental “Una Paz Incómoda”, que narrará los retos que la población ha afrontado para ser un territorio sin violencia. Esto estará contado a través de la historia de tres familias campesinas: la de Angélica Mazo y Fabio Muñoz; la familia de Jesús -Suso- Mazo y Eugenia Holguín con sus hijos; y Yaned Holguín y sus dos hijos en Chiri, otra vereda de la zona.

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Alex Diamond, etnógrafo de 34 años e investigador de la universidad de Texas en Austin (EE.UU), es uno de los productores del proyecto audiovisual. Diamond, a raíz de su trabajo que empezó en 2017 con las personas de la vereda y comunidades aledañas, pensó que la mejor manera para narrar lo que había encontrado era a través de un video documental “porque el tipo de investigación que usualmente hacemos no llega a mucha gente, es como para revistas académicas los Estados Unidos. Pero un colombiano sin alguna institución que lo respalde no podrá acceder, es un modelo bastante elitista. Y bueno, si la gente de esta comunidad ha sido tan generosa conmigo con sus historias y sus vidas, entonces un documental es una manera para mostrar sus historias”, aseguró.

Por eso, en 2019 se organizó con Oscar Osorio y Luis Gallego, dos amigos de Medellín con experiencia en producción audiovisual, y Ricardo Venegas, periodista chileno y compañero de la Universidad de Texas. Juntos visitaron la zona ese mismo año y programaron los primeros meses de 2020 para el rodaje. Cuando iniciaron la producción del documental al mismo tiempo llegó el COVID-19 al país, por lo que tuvieron que parar la grabación y apenas hubo oportunidad, Ricardo, Luis y Oscar, regresaron a sus casas. La grabación está en pausa, pero esperan reanudar cuando el riesgo por contagio de coronavirus no sea un peligro para ellos y los campesinos.

Los protagonistas

Don Fabio Muñoz y su esposa Angélica Mazo llevan 13 años en la vereda y se dedican a la creación y comercialización de productos orgánicos, como café, cúrcuma, harina de plátano y cacao. Llegaron a la zona en 2007, desde San Cristóbal, un corregimiento de Medellín, porque querían empezar con su proyecto agroecológico. En El Orejón consiguieron un lote muy barato, ubicado a seis horas a pie de donde tomaban el bus para ir Briceño.

Para Fabio realizar este documental es una oportunidad para mostrar los territorios “porque aquí no hay medios de comunicación. Y si queremos mostrar algo, es casi imposible. Ahora se nos da esa oportunidad de reflejar la realidad del país a partir de algunas verdades y muchas mentiras” y destaca que “la idea es contar lo que nos sucede a nosotros, las problemáticas y las soluciones que les buscamos con lo que podemos", dice para referirse a la ausencia estatal luego de la firma del Acuerdo de paz. "Da tristeza, desconsuelo, y a veces hasta rabia que uno como campesino no pueda realizar los sueños, porque soñábamos con muchas cosas”.

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Para Diamond y todo el equipo de producción, más que los inconvenientes presentados en los proyectos de desminado o sustitución de cultivos de uso ilícito, su interés primordial está en “las historias de resistencia, de persistencia, de gente que quiere salir adelante, que persiguen sus sueños, que son muy verracos, que ponen el pecho por la comunidad; también son las historias de los movimientos sociales en resistencia hacia la represa de Hidroituango. Son los reclamos hacia el Gobierno por lo prometido en el programa de sustitución de la coca, son historias de líderes de la comunidad que hacen lo que sea por sacar a su comunidad adelante”.

El ejemplo femenino es Yaned Holguín de la vereda Chíri, aledaña a El Orejón. Holguín ha sido líder en la lucha contra la represa y lideró el programa de sustitución voluntaria de cultivos, aun cuando ella vivía de eso. "Comenzó a reclamarle al Estado lo que debe hacer porque ha habido un incumplimiento muy grande” menciona Alex.

Bajo ese panorama es que surge el título del documental. Alex explica por qué hablan de una paz y de la incomodidad de la misma: “La paz es el anhelo de Colombia, de Briceño, de esas comunidades rurales que han vivido la violencia. Y sí, hay una paz aquí en Briceño y una tranquilidad que por muchos años no se había sentido, pero esa es la paz como ausencia de la violencia, pero falta el otro sentido y que la gente tenga la oportunidad de tener una vida digna, que tengan precios justos de los productos que sacan. Eso para nuestros personajes sería una paz más estable. Esa paz es incómoda porque en el futuro del municipio y de las personas no hay garantías que nos aseguren oportunidad”.

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En busca de apoyo

Aún faltan muchas entrevistas y testimonios por recopilar, así que, para seguir con el desarrollo del documental y cubrir los próximos gastos de movilidad y posproducción, Alex Diamond y el resto del equipo decidieron organizarse para recaudar fondos. Lo primero que hicieron fue crear una campaña de crowdfunding a través de la Universidad de Texas, que inició el pasado lunes 9 de noviembre. Lo segundo fue una página de Facebook para llegar a más personas. La campaña de recolección estará abierta solo durante un mes, es decir, hasta próximo 9 de diciembre.

Aunque pareciera ser poco tiempo, Diamond asegura que ya empezaron a recibir apoyo: “Hicimos todo hace como ocho días. Hasta ahora, se lo hemos mandado a amigos, familiares, investigadores interesados en Colombia y nos está yendo bien, hemos recibido respuesta. La meta es poder recaudar 7.000 dólares”. Por ahora, todo el equipo espera que las condiciones de seguridad y sanitarias en medio de la pandemia sean las adecuadas para reanudar la grabación, pues quieren dejar a la población un registro de sus luchas y persistencias antes de acabarse el 2021.

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