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20 Oct 2020 - 1:00 p. m.

Papás que ayudan en la crianza, pueden sufrir menos de depresión

Un reciente estudio publicado en la revista Frontiers in Psychiatry determinó que los papás que cooperan plenamente en la crianza de sus hijos, tienen menos posibilidades de sufrir de depresión durante el primer año de existencia de los niños.

Preparar las comidas y meriendas de los hijos, alistar sus maletas y loncheras, llevarlos a las citas médicas y a las actividades deportivas o artísticas, ayudarlos a hacer las tareas del colegio, lavar y planchar su ropa, limpiar sus cuartos… ¿A quién corresponde dichas labores?

Aunque en épocas recientes se ha equilibrado un poco la balanza, normalmente siguen siendo deberes y tareas encomendadas a las madres, que suman y suman responsabilidades que ocasionan en ellas agotamiento físico y mental. Por eso la necesidad de que sus parejas sean partícipes directos del desarrollo y crecimiento de sus hijos y colaboren activamente en su crianza.

La buena noticia para ellos es que un reciente estudio publicado en la revista Frontiers in Psychiatry determinó que los papás que cooperan plenamente en la crianza de sus hijos, tienen menos posibilidades de sufrir de depresión durante el primer año de existencia de los niños, pero también que su ayuda es beneficiosa para la salud de las madres.

El estudio, realizado en Estados Unidos, finalmente involucró a 881 padres negros, hispanos y blancos, a quienes se les hizo seguimiento durante los primeros 12 meses de vida de sus hijos, teniendo en cuenta tres conceptos: tiempo dedicado al bebé, autoeficacia de los padres y apoyo material para el pequeño.

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En este también se examinó y se evaluó la relación entre la colaboración temprana de los padres con sus hijos un mes después del nacimiento y los síntomas depresivos paternos durante el primero, sexto y duodécimo meses después del nacimiento, concluyéndose que dichos tres indicadores se asociaron con síntomas depresivos significativamente menores cuando el niño tenía su primer año de edad.

Hasta donde se conoce, este es el primer estudio en señalar asociaciones longitudinales entre una mayor autoeficacia de los padres y síntomas depresivos menores, concretamente en papás de bajo nivel socioeconómico y de distintos orígenes raciales y étnicos. Por lo tanto, los resultados insinúan que la participación paterna puede sugerir mejoría de su salud mental durante esta transición, a pesar de que algunos de ellos ya no convivían con la madre.

También se recalca que es necesario realizar más investigaciones que tengan en cuenta estos conceptos de la participación de los papás, con el fin de entender adecuadamente cómo se puede mejorar la salud mental y el bienestar general de ellos.

De igual forma, los investigadores sugieren que dichos factores, asociados con la depresión durante la paternidad, puedan tratarse al aumentar las habilidades en la crianza de los hijos, mejorando la calidad del tiempo que pasan con ellos y apoyándolos con materiales o implementos como pañales, juguetes, ropa o alimentos, entre otros.

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El estudio presenta buenas perspectivas, pues la depresión de los padres es una manifestación relativamente común que aqueja a muchos hombres cuando la pareja está embarazada, o durante el primer año de vida de su hijo. Según la Academia Americana de Pediatría (AAP), la tasa puede aumentarse hasta un 50 por ciento si la mamá padece depresión perinatal o depresión posparto.

Otros análisis estiman que entre el ocho y el diez por ciento de los hombres sufren de depresión durante el periodo de transición a la paternidad o en los primeros meses transcurridos después del nacimiento. También señalan que la prevalencia de depresión prenatal y posnatal es, aproximadamente, el doble que la prevalencia de depresión de la generalidad de los hombres, situación que puede afectar negativamente, y mucho, a los padres, pero también el bienestar general y la salud mental maternoinfantil, provocando en madres e hijos depresión y otros trastornos psiquiátricos.

Así que, papás y mamás, a unir esfuerzos y a trabajar juntos y con repartición equilibrada de compromisos y deberes, por la integración, el bienestar y el fortalecimiento del vínculo familiar, que redundará en múltiples beneficios para los dos y para la crianza de sus hijos.

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