A rey muerto, “Rei” puesto

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Cuarenta y cinco días estuvo la selección de Colombia sin técnico. Ayer martes fue presentado oficialmente a la prensa su nuevo comandante, Reinaldo Rueda, quien desde la semana pasada firmó contrato hasta el final del Mundial de Catar, en 2022. Se dice que la demora tuvo que ver con las cuentas del estratega con los chilenos y que pudiera quedar completamente libre para negociar con la FCF (Federación Colombiana de Fútbol).

Además, se atravesó el cuadro complicado de salud de Ramón Jesurún, que quería estar al frente de la operación. Fue una ceremonia bastante escueta después del tour por las nuevas instalaciones de la sede barranquillera, desde donde precisamente lo recibió el presidente del comité ejecutivo en su versión más breve de palabras de los últimos años. Decidieron bajarle al protocolo seguramente por la situación actual que atraviesa el mundo, y es entendible, pero quedó la sensación tal vez que se les fue un poco la mano en la sobriedad. Para acabar de completar, Rueda no es ni el más expresivo ni el más sonriente, entonces la media hora en la que recibió las preguntas de los medios inscritos se sintió acartonada. Tampoco para dramatizar en todo caso.

Este Reinaldo, mucho más maduro que la primera vez, se limitó a contestar las inquietudes de manera corta y sin profundizar en ningún aspecto. Ratificó el mismo cuerpo técnico con el que viene trabajando, no se quiso comprometer en la continuidad de Mario Yepes, aseguró que ya se ha estado comunicando con los capitanes y que no va a viajar próximamente a su encuentro. Enfatizó que quiere tener buena relación con sus colegas de los clubes del FPC y no descarta incluir a jugadores locales atendiendo rendimientos y necesidades. No quiere tocar a los entrenadores de las juveniles y ante la pregunta sobre Falcao y James, aseguró que quiere contar con El Tigre en la medida de su recuperación física y al 10 lo ubicará dependiendo de los compañeros y de cada partido, no lo encasilla en una posición determinada.

Palabras más palabras menos, eso es lo que se puede rescatar del ejercicio comunicativo de ayer. No sorprendió a nadie. El vallecaucano no está para descubrir nada nuevo, al contrario, viene a rescatar la esencia embolatada que a través de sus maneras de siempre y la evolución del fútbol de inicio de siglo para acá debe encarrilar desde lo simple. Esa es su principal función, retomar una ruta que con el momento de esta generación debe llevarnos al Mundial y a recuperar el terreno ganado con Pékerman.

El anterior dueño de la silla, a pesar de los elogiosos términos que le dedicó, creyó que nos estaba descubriendo y por imponer sus “revolucionarias ideas” nos terminó complicando la vida. Lo menos que se parezca a Queiroz será positivo, a pesar de que no desechó consultarlo. Necesitamos al motivador que ha sabido siempre manejar camerinos calientes y que tiene muy claro cómo jugar a la colombiana, y que esa seriedad que muchos parecían olvidar la mantenga, para que el folclor no se asome a distraer el proceso. Anunció que no se va a apegar a un esquema concreto y que serán sus dirigidos y las circunstancias las que marquen el camino, como corresponde en el fútbol de hoy. Los fundamentalistas, como siempre lo digo, están mandados a recoger. ¡A trabajar Rei!

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