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La séptima etapa de la París‑Niza dejó un sin sabor por el caos climático y las caídas en una jornada que debía ser decisiva en la montaña, pero que terminó completamente alterada por las condiciones extremas. Entre lluvia, nieve y fuertes vientos, el colombiano Daniel Felipe Martínez logró salir ileso y conservar su lugar en el podio de la clasificación general.
Una etapa reina recortada por el temporal
Lo que estaba previsto como el gran examen de montaña de la carrera francesa terminó siendo una fracción atípica. Inicialmente, la etapa tenía 138,7 kilómetros de recorrido, pero el fuerte temporal que golpeó la región de los Pirineos Atlánticos obligó a la organización a modificar drásticamente el trazado.
En un primer momento se planteó reducir la jornada a 80 kilómetros, aunque finalmente la decisión fue aún más drástica: solo 47 kilómetros de competencia. Con ese ajuste también se eliminó la llegada en el alto de Auron, un puerto de primera categoría con pendientes que alcanzaban el 7,2 %, lo que cambió por completo el desarrollo deportivo de la etapa.
Las condiciones fueron tan complicadas que una docena de ciclistas abandonó la carrera antes o durante el desarrollo de la fracción. A pesar del peligro en la carretera, los colombianos Harold Tejada y Martínez tomaron la salida junto al líder de la general, el danés Jonas Vingegaard.
Ataques tempranos y final lleno de caídas
Con un recorrido corto y un pelotón atento, el primero en intentar romper la carrera fue el neerlandés Tim Marsman, quien lanzó un ataque cuando restaban 28 kilómetros para la meta. El movimiento sorprendió al grupo principal y le permitió abrir una ventaja cercana a los 40 segundos.
Sin embargo, el esfuerzo del corredor del Alpecin no fue suficiente para sostener la escapada. A ocho kilómetros del final, el pelotón de favoritos logró neutralizarlo, preparando el terreno para un cierre frenético.
El tramo definitivo estuvo marcado por múltiples incidentes. A tres kilómetros de la meta, el belga Vito Braet sufrió una caída. Poco después, Harold Tejada y varios de sus compañeros también terminaron en el suelo, lo que los dejó rezagados respecto al grupo principal.
Incluso el líder de la carrera, Vingegaard, se vio obligado a maniobrar para evitar el peligro en medio del caos del pelotón.
El colombiano del Astana terminó la carrera y el equipo informó que no sufrió lesiones graves.
Godon se quedó con la etapa
La etapa terminó resolviéndose en un esprint acelerado y lleno de tensión. En ese desenlace, el francés Dorian Godon fue el más rápido y cruzó primero la línea de meta.
El corredor del Ineos superó en los metros finales al eritreo Biniam Girmay, quien parecía tener opciones claras de victoria, pero terminó cediendo en el cierre.
Clasificación general de la París-Niza tras la etapa 7
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