22 Oct 2020 - 2:47 a. m.

La era dorada del ciclismo esloveno

Un país con apenas dos millones de habitantes, pero gran cultura deportiva y creciente desarrollo profesional, domina el pelotón internacional. ¿Generación espontánea o resultado de un proceso?

Eslovenia es el país de moda en el ciclismo mundial. Los éxitos recientes de Primoz Roglic y Tadeg Pogacar hicieron que su bandera, con tres franjas (una blanca, una azul y una roja), y el escudo a un costado apareciera al lado de las grandes potencias históricas del deporte de las bielas, como Italia, Francia, Bélgica, España y Holanda. Incluso la de Colombia, que desde hace 35 años ha figurado, pero en la última década explotó al más alto nivel.

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Pero, ¿cuál es la razón para que una nación de poco más de dos millones de habitantes, con escaso historial deportivo, sea la cuna de los campeones de la Vuelta a España y el Tour de Francia?

Los mismos protagonistas coinciden en que no se trata realmente del resultado de procesos a mediano y largo plazo, sino más bien de puras casualidades.

Al final de la Guerra Fría, y tras la caída del bloque socialista, Eslovenia, que era parte de Yugoslavia, se declaró república independente en 1991, al igual que Croacia. Después lo harían Bosnia-Herzegovina, Montenegro, Macedonia y Serbia.

Antes de ese episodio el deporte era fundamental en la cotidianidad de la región, pero se había desarrollado muy poco a nivel profesional.

“El 64 % de la población practica regularmente alguna actividad física. En las escuelas se hace mucho énfasis en el deporte como pilar de la educación”, explica Robert Krmelj, embajador de Eslovenia en España, para quien es claro que las nuevas generaciones, con mayor apoyo estatal y de patrocinadores privados, están logrando mejores resultados.

Porque no solo figuran internacionalmente en el ciclismo. En ese país nacieron también el arquero Jan Oblak, estrella del Atlético de Madrid; los basquetbolistas de la NBA Luka Doncic y Goran Dragic; las esquiadoras Tina Maze y Petra Majdic, o la judoca Urska Zolnir.

En el caso del ciclismo, desde hace más de una década comenzaron a aparecer talentos con proyección, como Janez Brajkovic, ganador del Criterium dú Dauphiné en 2010 y Simon Spilak, quien fue campeón en el Tour de Romandía y la Vuelta a Suiza.

También han sonado otros nombres, como los de Matej Mohoric, Luka Mezgec, Jan Polac, Grega Bole, Marko Kump y Jan Tratnik, ganador el martes de la etapa 16 del Giro de Italia.

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La mayoría comenzaron su carrera en Adria Mobil y Liubliana Gusto Santicel, equipos categoría Continental de Eslovenia. De allí han dado el salto a escuadras internacionales que pusieron sus ojos en ese país como semillero, entre ellos el Lampre, el UAE y el Bahrein McLaren.

Los ciclistas eslovenos tienen condición de escaladores porque en su país, además de una parte de los Alpes, hay varias cadenas montañosas, como los montes Karavanke, Notranjsko y Dolenjsko, y el macizo cristalino de Pohorje.

“La historia de Primoz Roglic la conoce el mundo. Era campeón de esquí y tras un accidente delicado incursionó en el ciclismo. Y lo de mi hijo Tadej es más producto de la pasión que siempre tuvo por la bicicleta y las carreras de ruta. Desde niño se preparó para eso”, asegura Marko Pogacar, el papá del reciente ganador del Tour de Francia.

Más allá de la fiebre por el ciclismo que han desatado los triunfos eslovenos al más alto nivel, todavía no se ve cómo se puedan prolongar en el tiempo para que ese país sea considerado potencia del ciclismo.

A diferencia de Colombia, en donde hay muchas carreras para ciclistas prejuveniles, juveniles y sub 23, allá la única competencia organizada es la Vuelta a Eslovenia, ganada por corredores de la talla de Vincenzo Nibali, Jakob Fuglsang, Rafal Majka y Diego Ulissi, y en la que Rigoberto Urán fue segundo, en 2018.

Pero ahora mismo a los aficionados lo único que les preocupa es seguir disfrutando de sus superestrellas Pogacar y Roglic. Primoz, campeón defensor, ganó la primera etapa y es el líder de la Vuelta a España. Parece difícil que alguien impida su bicampeonato. Y Tadej promete, la lado de Egan Bernal y el belga Remco Evenepoel, entre otros pocos, dominar el ciclismo mundial en los próximos años.

Ni siquiera las sospechas y los rumores de dopaje les preocupan. Según la Agencia Mundial Antidopaje, Eslovenia es uno de los países con más casos positivos activos, al lado de Colombia.

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