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14 Jun 2022 - 10:55 p. m.

El juego de las mafias V: Los años azules

La influencia del narcotráfico en el fútbol colombiano. Quinto capítulo de la nueva entrega del especial ¿A qué jugamos?

Fernando Araújo Vélez

Editor de Cultura

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Nómina que ganó la estrella 13 de Millonarios en 1988.
Nómina que ganó la estrella 13 de Millonarios en 1988.
Foto: Archivo

El fútbol de aquellos recientes y lejanos años ochenta tuvieron casi todo lo bueno, pero también casi todo lo malo en Colombia. Los mejores futbolistas y los equipos más poderosos, los campeonatos más disputados y los elogios más exagerados. Detrás, un patrocinio de muy dudosas calidades morales. En 1987, y luego de aquella final perdida ante Peñarol, América se quedó por fuera de la Libertadores. Todos los que dijeron que América arreglaba rivales y compraba árbitros tuvieron que admitir que esas artimañas no eran un pecado exclusivo del equipo caleño. Tuvieron que aceptar que otros cuadros empleaban los mismas tácticas delincuenciales. El fútbol dejó de ser fútbol, simplemente porque las victorias dejaron de depender del balón. Entonces el campeonato del 87 fue para Millonarios. Diez años después de Onega, Brand y Amado, quienes le habían ofrecido la estrella número once.

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Fernando Araújo Vélez

De su paso por los diarios “La Prensa” y “El Tiempo”, El Espectador, del cual es editor de Cultura y de El Magazín, y las revistas “Cromos” y “Calle 22”, aprendió a observar y a comprender lo que significan las letras para una sociedad y a inventar una forma distinta de difundirlas.Faraujo@elespectador.com
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