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Independiente Santa Fe cerró la Superliga BetPlay con una goleada 3-0 sobre Junior en El Campín y un mensaje claro desde los bancos. Pablo Repetto, en apenas días de trabajo, levantó su primer título con el club; Alfredo Arias, en la vereda opuesta, expuso sin rodeos las falencias de su equipo y pidió un giro inmediato.
Tras el 1-1 en Barranquilla, Santa Fe necesitaba imponer condiciones desde el inicio, respaldado por su localía y por un arranque intenso. El equipo bogotano resolvió la serie con autoridad gracias a los goles de Ewil Murillo, quien abrió el marcador a los cuatro minutos en una salida rápida, y del que siempre aparece, Hugo Rodallega, que aumentó la ventaja con un potente tiro libre en el tiempo añadido del primer tiempo (45+2’). La cereza en el pastel la puso Nahuel Bustos, que hizo el tercero que cerró la goleada al 90+4.
Las declaraciones de Pablo Repetto
“No hay otra mejor forma que esta, con toda la gente y logrando un título”, dijo Repetto para resumir su arranque en Santa Fe. El técnico uruguayo subrayó que el punto de partida fue la intensidad: “Lo primero que tiene que tener un equipo para jugar bien es correr y luchar una pelota como si fuera la última; después viene lo otro, que no podíamos pedirle al equipo en 10 o 12 días que llevamos trabajando”.
Lejos de prometer un fútbol estético inmediato, Repetto defendió la coherencia con el contexto: “No es fácil tener un fútbol vistoso, pero hicimos un partido acorde a lo que es una final”. En su lectura, Santa Fe jugó “dos buenas finales” y supo competir con el mejor del presente, al que reconoció por su título previo y su nómina.
El entrenador insistió en una idea transversal: “Los 11 tienen que trabajar para el equipo, sea en la parte ofensiva como defensiva”. Para Repetto, la final fue el premio a un proceso inmediato y también a lo construido antes: “Los que ya no están también son parte importante de este logro”.
Sobre su frase previa —“ganar como sea”— aclaró el sentido del mensaje: “Es un mensaje de que estamos en una final y lo primero que hay que hacer es ganar; después viene lo otro”. En el análisis del partido, admitió dificultades iniciales y explicó el ajuste: “En los primeros 15 o 20 nos costó… en el segundo tiempo, cuando logramos el segundo, nos acomodamos y buscamos los espacios; así conseguimos el tercero”.
El DT no ocultó las limitaciones de tiempo: “No tuvimos mucho tiempo, se sumaban jugadores y se seguirán sumando”. Aun así, valoró la asimilación del cambio: “Cambiamos lo que venía haciendo el equipo, lo asimiló bien”. Y marcó una hoja de ruta prudente: “Falta mucho todavía para la Libertadores… lo primero es que el equipo esté bien”. Destacó el profesionalismo del plantel y el trabajo fuera de cancha como una de las claves del cierre.
Declaraciones de Alfredo Arias
La conferencia de Arias fue una autocrítica frontal. “Yo sentí que nos pusimos en desventaja nosotros”, reconoció, y explicó un patrón preocupante: “Estamos cometiendo errores muy graves y muchos después no los podemos revertir”. Para el técnico de Junior, el resumen fue claro: “Los partidos se ganan en las áreas… estamos recibiendo goles muy fácil; entregamos la pelota para que nos conviertan y después no tenemos peso ni profundidad”.
Más allá del plan, apuntó a la actitud: “Podemos plantear cualquier cosa, pero si no la acompañamos de una actitud que debemos recuperar rápido, de nada sirve”. Fue más allá: “Es una final… muchos no percibimos eso, no estuvimos a esa altura y no tuvimos la actitud para jugarla”.
La salida, según Arias, es una sola: “Cambiar la actitud”. Y aceptó el momento: “Hoy merecemos todas las críticas… de esto se sale siendo valiente, teniendo actitud y levantando la cabeza”.
Sobre la ubicación de Jhomier Guerrero como extremo, explicó que buscó corregir los arranques adversos: “El planteamiento fue para solucionar lo que nos venía pasando, pero cometimos un error fatal otra vez”. Incluso defendió que el plan generó opciones: “Tuvimos más llegadas en el primer tiempo que en el segundo con los cambios”.
La final dejó dos lecturas nítidas. Santa Fe celebró desde la convicción y el orden que propuso Repetto. Junior se fue con un diagnóstico crudo y una exigencia interna inmediata. En una noche de título, las palabras también jugaron su partido.
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