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La ausencia de Cristiano Ronaldo en el triunfo de Al Nassr frente al Al-Riyadh por la Liga saudita, no responde a una molestia física ni a una decisión técnica. Según informó el diario portugués A Bola, el delantero decidió no disputar el encuentro como expresión de su malestar con la gestión deportiva del club.
A sus 40 años, el máximo referente del proyecto deportivo del Al Nassr desmintió versiones difundidas en Arabia Saudita que apuntaban a una supuesta dolencia previa al compromiso. En cambio, la postura del portugués está directamente relacionada con la falta de inversión en el plantel y con el trato que, desde su perspectiva, recibe el club frente a otros equipos respaldados por el Fondo de Inversión Pública de Arabia Saudita (PIF).
El mercado que encendió la inconformidad
El último mercado de invierno fue determinante para profundizar el descontento de Ronaldo. Mientras el Al Nassr apenas sumó a Haydeer Abdulkareem, mediocampista iraquí de 21 años, otros clubes fortalecieron sus nóminas con inversiones millonarias.
El contraste más fuerte se da con el Al Hilal, que destinó 2 millones de euros para fichar al defensor español Pablo Marí y comprometió otros 30 millones adicionales para incorporar al delantero francés Kader Meité, cifras que, según A Bola, reflejan una diferencia estructural en el respaldo financiero entre proyectos que, en teoría, conviven bajo la misma órbita institucional.
Cambios dirigenciales
En el inicio del mes, la estructura directiva de origen portugués del Al Nassr perdió atribuciones, luego de una decisión del Consejo Directivo del club.
El director deportivo Simão Coutinho y el director general José Semedo, ambos cercanos a Ronaldo y compatriotas suyos, quedaron sin poder de decisión.
El escenario se vuelve más complejo al observar la actividad de los rivales directos. Bajo la conducción del italiano Simone Inzaghi, el Al Hilal continúa explorando nuevas incorporaciones, entre ellas la posible llegada de Karim Benzema, actual figura del Al Ittihad y ex compañero de Cristiano en el Real Madrid, además de la inminente contratación del joven Saimon Bouabré, también valorado en 30 millones.
Estas maniobras refuerzan la percepción de desigualdad que rodea al Al Nassr, en medio de una liga que, paradójicamente, busca proyectar competitividad y equilibrio internacional.
No es la primera vez que el fútbol saudita expone tensiones de este tipo. En enero, el entrenador Jorge Jesus declaró públicamente que su equipo carecía de la influencia política que sí percibía en el Al Hilal, club al que dirigió anteriormente. Aquellas palabras generaron una fuerte repercusión y derivaron incluso en un pedido de sanción prolongada contra el técnico, según consignó A Bola.
Un contrato histórico, sin títulos oficiales
En junio de 2025, Cristiano Ronaldo renovó su contrato con el Al Nassr, en medio de versiones que lo vinculaban con un eventual regreso a Europa antes del Mundial 2026. El nuevo acuerdo, valuado en más de 400 millones de dólares por dos años, incluye salario, primas e incentivos deportivos y comerciales.
A nivel financiero, su impacto es indiscutible: el Índice de Multimillonarios de Bloomberg estimó que sus ganancias totales ya superan los 1.400 millones de dólares. Sin embargo, el balance deportivo sigue incompleto: desde su llegada en 2022 no ha ganado títulos oficiales en Arabia Saudita, más allá del Campeonato de Clubes Árabes, torneo no reconocido como oficial por la FIFA.
Con 961 goles en su carrera, Ronaldo está a 49 de alcanzar los 1.000. No obstante, esa cifra no se moverá este lunes. Su ausencia ante Al-Riyadh funciona como un gesto de protesta, una señal clara hacia la dirigencia y el entorno del fútbol saudita.
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