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El recuerdo de aquel partido del Manchester City y el Mónaco en la Champions

Han pasado siete años de la serie en la que Radamel Falcao García y Kylian Mbappé sorprendieron equipo inglés dirigido por Pep Guardiola.

Juan Diego Forero Vélez
21 de febrero de 2024 - 11:38 p. m.
Radamel Falcao García (der.) en acción contra el defensor del Manchester City John Stones durante el partido de la Liga de Campeones 2017.
Radamel Falcao García (der.) en acción contra el defensor del Manchester City John Stones durante el partido de la Liga de Campeones 2017.
Foto: UCL

El Manchester City de Pep Guardiola recibía al flamante y brillante Mónaco de Leonardo Jardim. Antonio Mateu Lahoz, ahora retirado, era el árbitro del encuentro, tenía el semblante serio, rígido y las manos entumecidas. Los vientos eran normales, no hacía frío, era un día perfecto para jugar fútbol. El Etihad Stadium estaba a reventar. El entrenador de los Sky Blues había aterrizado a la Premier League luego de tres temporadas al frente del Bayern Múnich y las expectativas eran evidentes. Los Citizens querían la Champions League de una vez por todas y no les importaba invertir todo el capital disponible para conseguirlo.

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El Mónaco era un equipo estelar, genuino y embravecido, sus filas mezclaban perfectamente talentos en bruto y jugadores ya consagrados. Un joven Kylian Mbappé caminaba nervioso de un lado a otro en los pasillos, con la mirada inundada de dudas, mientras Radamel Falcao García lo consolaba con su actitud relajada. Sería una noche gloriosa para ambos, aunque poco reconfortante para el club. Bernardo Silva, futuro jugador del City, salió al campo rodeado de gritos e insultos y el partido empezó con el pitido chirriante de Lahoz rompiendo la monotonía del césped.

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El ritmo del juego fue apabullante. Al minuto 8 Kamil Glik, defensa central del equipo roji blanco, ya tenía amarilla y Djibril Sidibé recibió la tarjeta amarilla, lo que hacía ver a la línea defensiva del Mónaco descolocada, frágil y expuesta. Tan solo un minuto después, Raheem Sterling, abrió el marcador y la alegría empezó a brotar desde los asientos cálidos del estadio. Acto seguido ‘El Tigre’ apagó la euforia con un cabezazo imposible, recibiendo un balón que parecía alejarse por lo alto con una pirueta digna de alabanza. Todo estaba empatado, pero los goles no dejarían de caer.

Al minuto 40, Donatello amplió un poco el marcador a favor del equipo, marcando el que sería su primer gol en la competencia, luego de una corrida maratónica por detrás de la defensa rival, finalizada con un disparo violento que superó a Willy Caballero sin determinarlo. El Etihad estaba sumido en un mutismo radical y Pep empezaba a desesperarse. Lahoz marcó penal y Radamel tomó impulso, hizo su usual paradinha, pero disparó flojo. El portero argentino adivinó el destino de la bola y Falcao perdió la oportunidad de adelantar a su equipo aún más. El alivio fue general, ese gol habría desvanecido los ánimos del Manchester City por completo.

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Los Sky Blues seguían con vida y apretaron mucho a los visitantes. Sergio Agüero emparejó el marcador y luego Radamel consumó su revancha con un gol que podría reposar para siempre en un museo dedicado a lo divino. Su definición fue magistral, tan elocuente y especial que los once jugadores del City quedaron derrotados y perdidos. El festejo de Mbappé fue tan sonoro y el silencio de los fanáticos tan abrumador, que sus gritos se escucharon a kilómetros.

El partido siguió su rumbo habitual y Pep logró que sus jugadores se sobrepusieron al desastre. Ante la mirada decepcionada e imponente de Falcao; de nuevo Agüero marcó, luego John Stones puso en ventaja a los Citizens y Leroy Sané cerró el marcador 5-3. El Mónaco regresó a casa con un sin sabor en la boca y un fuerte sentimiento de reprobación, habían tenido el partido en sus manos, pero habían flaqueado.

Sin embargo, el 15 de marzo, en el Stade Louis II, Mbappé, Fabhino y Tiémoué Bakayoko le darían el triunfo a los galos gracias a la ventaja política que le otorgaron los tres goles de visitante al club en el partido de ida puesto que Sané fue el único que pudo descontar al marcador por parte del City en la segunda tanda. Una derrota dura, inexplicable y tortuosa para Pep, que iniciaba su historia en Inglaterra con el tercer puesto en la Premier y una derrota contra el Monaco en octavos de final.

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Ese no fue el último partido de ‘El Tigre’ en Champions, pero sí fue quizá su partido más lúdico. El samario marcó 14 goles en la competición y disputó 31 partidos, con el Oporto, el Atlético de Madrid, el Mónaco y el Galatasaray.

Nunca ganó el trofeo, pero jamás será olvidada su contribución y su magia. “Gracias por todos tus consejos” le escribió una vez Kylian Mbappé; gesto que resume absolutamente la mentalidad y la amabilidad del delantero colombiano, que posiblemente esté atravesando ahora sus últimos días en el fútbol de Europa.

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Por Juan Diego Forero Vélez

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