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Algunos fanáticos de Barcelona creen que el resultado contra New Castle United no fue un fracaso. El empate rescatado por Lamine Yamal, pasados unos segundos del tiempo adicionado por el cuarto árbitro, disimuló bastante bien el bajo desempeño demostrado por los dirigidos por Hansi Flick en la ida de los octavos de final de la UEFA Champions League.
Sin embargo, hubo algunos aficionados para los que el partido contra las urracas fue toda una tortura e, incluso peor, para el aficionado culé que terminó en el estadio equivocado, a 597 kilómetros de distancia, con el boleto de Champions League en la mano.
Lo último que se le pasó por la cabeza a Adam Spencer, el responsable de experiencia de usuario del Exeter City Footbal Club, cuando se levantó el 10 de marzo, era que un aficionado de Barcelona iba a aparecer en la puerta de su estadio con un boleto de 100 euros en la mano, temblando de frío y con semblante confundido.
Cuando el guarda del St. James’ Park lo llamó desde la entrada y trató de explicarle lo que sucedía éste no podía creerlo. Cuando se acercó al fanático español, que blandía el boleto con desesperación y trataba de explicarle con un muy limitado inglés al guarda que quería ver el partido entre Barcelona y New Castle, lo comprendió todo.
El aficionado se encontraba a 597 kilómetros de distancia del lugar donde debía estar, sin forma alguna para volver y con semblante derrotado.
Cuando Adam le explicó que estaban frente a un estadio con capacidad para 8,000 personas y no frente a uno de 52,000, como tiene el St. James Park, sin apóstrofe, donde juega New Castle, el fanático se resignó por completo a aceptar lo que ya había podido deducir cuando habló con el encargado de seguridad minutos antes de que Adam llegara.
Al principio Spencer quiso creer que se trataba de una broma, pero la cara del aficionado le borró eso de la cabeza con rapidez, y el boleto terminó por confirmar la historia. Así que no le quedó de otra que invitarlo a pasar. Le abrió las puertas y le permitió sentarse en las gradas para ver al Exeter jugar contra el líder de la tercera división de fútbol de Inglaterra, Lincoln City, contra el que terminaron perdiendo 0-1.
“Estaba absolutamente devastado, por obvias razones. Había comprado un boleto de más de 100 euros y pensaba que vería jugar a Lamine Yamal. Le dije que tendría que ver a Reece Cole y le abrí las puertas”, contó un sonriente Adam Spencer en las redes del Exeter.
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