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En pocas ligas deportivas es tan difícil predecir el éxito de un deportista profesional tan acertadamente como lo es en la NFL. Si bien los equipos invierten millones en scouts cuyo trabajo es buscar a los mejores desde las preparatorias, seguir su trayectoria por la universidad y finalmente apostar todo en el draft para seleccionar ese talento en prospecto, nada garantiza que en efecto ese jugador sea la próxima figura del equipo. Es por eso que casos como el de Patrick Mahomes son especialmente dignos de analizar.
Mahomes es lo que uno puede definir como un atleta en todo el sentido de la palabra. En su etapa formativa jugó béisbol, fútbol americano y baloncesto. En los dos primeros tuvo notables resultados en la preparatoria, lo que le abrió las puertas rápidamente hacia una oferta contractual en la MLB, la cual declinó para jugar fútbol americano en la Universidad de Texas Tech.
Fue en esa casa de estudios donde atrajo las miradas de reclutadores a lo largo de todo Estados Unidos. Si bien jugó también algunos partidos con el equipo de béisbol de la universidad, era claro que su énfasis estaba en el fútbol americano, jugando como mariscal de campo titular a partir de su segundo año. Su actuación en Texas Tech hay que mirarla con la paciencia de un talento que ya daba crestas de grandeza pero con la desilusión de un equipo que no logró nada en sus tres años de juego: logrando un récord de 13 partidos ganados y 16 perdidos.
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Quizás estos resultados colectivos y el impacto mediático de jugadores como Mitchell Trubisky y Deshaun Watson desviaron la atención de los pasos agigantados que daba Mahomes, especialmente en la temporada 2016, donde terminó el año liderando el país en promedio de yardas por juego (421), yardas lanzadas (5,052) y touchdowns (53). Así cerró su actuación universitaria y se presentó a una NFL dubitativa sobre lo que podría brindar el joven pasador.
Finalmente, apostándolo todo por una figura a futuro que levantara la cara de la franquicia, los Kansas City Chief seleccionaron a Mahomes en la décima posición del draft, para muchos una sorpresa, pero no para un equipo que cambió su selección de primera ronda de ese año, una de tercera ronda y su primera ronda del año siguiente a los Buffalo Bills para escalar hasta el décimo puesto.
Su apuesta estuvo cargada por la presión de una ciudad que desde 1970 no veía campeón a su equipo y que venía de años estables pero no brillantes con Alex Smith como mariscal de campo. La ciudad pedía a gritos un cambio y el elegido era el nacido en Texas.
Hijo de Pat Mahomes, un exlanzador de las grandes ligas, desde pequeño sintió gran afición por los deportes. Incluso como estrella de la NFL, juega golf constantemente y su equipo tiene una clausula que le prohíbe jugar baloncesto para evitar lesiones. Mahomes también es conocido por sus peculiaridades, como la afición a la salsa de tomate (que consume en casi todos su platillos) y por usar los mismos calzoncillos en cada partido que juega desde la preparatoria.
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Con ese perfil, y las serias dudas que había en varios críticos de la NFL por su mecánica de lanzamiento, su juego poco ortodoxo y movilidad, los Chiefs brindaron un contrato de 16.42 millones de dólares al novato, más un bono superior a los 10 millones de dólares por firmar. Era el primer mariscal de campo seleccionado en una primera ronda por Kansas City en más de 30 años.
Así y todo, ese primer año como profesional fue discreto, jugando solo un partido y debutando el 31 de diciembre de 2017 con victoria ante los Denver Broncos. Menos de un mes después, el 30 de enero, el equipo anunciaría que Mahomes era elevado como mariscal titular, debutando en septiembre de ese año ante los Chargers con una actuación que le valió el premio al jugador ofensivo de la semana.
No pasó mucho para que todo el mundo empezara a hablar de la nueva figura de la NFL: su precisión; la forma de extender jugadas y lograr pases imposibles de completar; su agresividad y fuerza en los lanzamientos, junto con la paciencia y el temple de un jugador veterano que parecía estar más cercano al retiro que el de un joven en su segundo año marcaron por completo la liga. Todo el mundo esperaba el domingo para ver qué de nuevo traía Patrick Mahomes.
En efecto, ganaría el premio MVP de la temporada en ese segundo año y lideraría a los Chiefs a su primera final de conferencia en más de 25 años, instancia en la que perdería en tiempo extra ante los Patriots de Tom Brady.
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En efecto, el camino a seguir tenía una palabra en común: éxito. Un año después de la derrota ante Brady, Mahomes alzaría su primer Super Bowl, en una temporada en la que lanzó para 4,031 y firmó un récord de 12-4. Después de ese título, finales de conferencia en 2020, 2021, victorias de Super Bowl en 2022 y 2023 y otra derrota en 2024 empezaron a abrir debates prematuros sobre su lugar en los mejores de la historia, a la par que construyeron un legado de un jugador que tiene todos los honores para estar en esa conversación.
Aunque todos esperaban algo similar en 2025, dicho año marcó el rendimiento más bajo del texano hasta la fecha, siendo eliminados en temporada regular por primera vez desde que asumió la titularidad, situación desencadenada por las lesiones acarreadas por el equipo durante la temporada, especialmente en la línea ofensiva. Quizás, peor que la eliminación, lo más doloroso para el equipo fue la lesión de rodilla sufrida por Mahomes en diciembre que lo obligó a operarse.
Luego de una temporada baja en la que extendió su contrato hasta 2033 y exactamente 9 meses después de lesionarse, Mahomes regresará a los emparrillados el 14 de septiembre ante los Denver Broncos. Todos los ojos de la NFL están puestos en el regreso del mariscal, así como en responder preguntas sobre si la identidad ofensiva de los Chiefs cambiará o seguirá recayendo en él.
Con la llegada del corredor Kenneth Walker III se espera que el equipo no dependa tanto del juego aéreo. Tres días después de ese juego, Mahomes cumplirá 31 años, la edad en la que los grandes jugadores de este deporte han empezado a consolidar su legado. Pese a que su trayectoria ha sido ya bastante nutrida, aún tiene mucho camino por recorrer y al menos otros 5 años por delante como profesional, motivos más que suficientes para seguir aumentando el palmarés de una carrera que ya es histórica y que seguramente cada año generará debates más reñidos sobre su lugar en la historia. Por lo pronto, a disfrutar un nuevo año de Patrick Mahommes en la NFL.
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