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20 Nov 2022 - 2:00 a. m.

La poesía maldita de Francia

No pinta bien el panorama para Francia en Catar. La nómina que se esperaba para defender el título ha sufrido grandes bajas.
Andrés Osorio Guillott

Andrés Osorio Guillott

Periodista Deportes
Karim Benzema (derecha) y Kylian Mbappé, referentes del fútbol francés.
Karim Benzema (derecha) y Kylian Mbappé, referentes del fútbol francés.
YOAN VALAT
Karim Benzema (derecha) y Kylian Mbappé, referentes del fútbol francés.
Karim Benzema (derecha) y Kylian Mbappé, referentes del fútbol francés.
Foto: EFE - YOAN VALAT

Malditos no por que hablen de la ignominia y los problemas que desde siempre han aquejado al mundo a y los desfavorecidos. La poesía maldita esta vez no refiere a los versos que señaló Paul Verlaine en el siglo XIX con los escritores de la época, sino a esa mala suerte que ha caído sobre los que podemos llamar en esta ocasión los poetas del fútbol que llegaron a Catar con la presión de defender el título de campeones del mundo, un rótulo que además sí parece tener una especie de maleficio, pues en los últimos mundiales todos los que llegan como los ganadores de la edición anterior quedan eliminados de primera ronda. Pasó con España en 2014 y con Alemania en 2018.

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No pinta bien el panorama para Francia en Catar. La nómina que se esperaba para defender el título ha sufrido grandes bajas y parece sufrir una más, quizá la más sensible. Ya se sabía que Didier Dechamps, técnico de los franceses, no contaría con Ferland Mendy, lateral izquierdo de Real Madrid, este por decisión del entrenador. Pero por lesiones hay nombres que pesan por su ausencia. Mike Maignan, guardameta de Milan y Presnel Kimpembe, zaguero del Paris Saint-German y Chistopher Nkunku, del RB Leipzig son algunas de las bajas.

Hay dos más importantes, pues hicieron parte del título de Rusia 2018: el primero es Paul Pogba, tan silencioso en el campo como lo fue en el mundo editorial hace dos siglos Stéphane Mallarmé. Destellos de genialidad con sus goles y asistencias. Hay ruido por momentos, pero la función del volante del Manchester United siempre ha tenido un tinte de pasar desapercibido, pues sin mayores fintas y participación, el jugador de 29 años hace con pocas jugadas lo que muchos logran con el balón mucho tiempo en sus pies. La magia de ser diferente sin pretender que se note. Un poeta menos, la ilustración francesa parece tambalear.

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Con la rebeldía de Tristan Corbière, N’Golo Kanté aparece como la otra gran baja de Francia. Osado, intenso y riguroso en la marca. Quizá uno de los mejores volantes de recuperación del mundo. Clave en el título de 2018 y en el Chelsea, equipo en el que se convirtió en uno de los sellos de la escuadra londinense. “Dame siempre a un Kanté en mi equipo”, diremos los hinchas del fútbol. Un jugador con cuatro pulmones, sin reservas y con la loable actitud de dejarlo todo en la cancha sin importar el rival, la competencia o la instancia que se esté jugando. Hay jugadores como Eduardo Camavinga, Youssouf Fofana o Aurélien Tchouaméni que sepan copar el mediocampo, que si están entre los elegidos para Catar es porque tienen las condiciones, pero así como en la poesía, en el fútbol también hay quienes se hacen más memorables porque apostaron con sus virtudes a dejar una marca, a ser imprescindibles.

La estaca final llegó con la ausencia de Karim Benzema. La historia del delantero y la selección de Francia ha sido contrariada por los escándalos que rodearon al goleador del Real Madrid años atrás. Catar 2022 parecía ser su revancha, pero parece que el maleficio persiste, pues ahora no podrá jugar el Mundial por la lesión que sufrió este sábado en la jornada de entrenamiento en el cuádriceps del muslo izquierdo, según confirmó la prensa francesa y la misma selección.

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Benzema como un Charles Baudelaire, como el referente de una época, de un grupo de personas que ven en él un espejo, que persiguen su obra para hacer la propia. Los goles, el juego colectivo, su mirada periférica y su inteligencia como la traducción de la poesía en la cancha. Un balón de oro que reafirmó su huella en el Real Madrid y en la misma selección. Una etapa dorada que parece desteñirse con una lesión que lo privó de mostrar su mejor versión ante un torneo que verán cerca de 5.000 millones de personas, según estimaron los medios de comunicación.

Quedan los nombres de Kylian Mbappé, de Antoine Griezmann, Olivier Giroud o Kingsley Coman. Algo de la poesía de la selección francesa se resguarda y se garantiza en los pies de ellos. Pero tantas bajas solo hacen más fuerte la presión, y será entonces creer en la hazaña de mantenerse como defensores del título con tantas ausencias de peso, o ser también presos del maleficio del campeón de no pasar de la primera ronda del Mundial.

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Nota: ¿ignorarán entonces en la FIFA a todos los lesionados que se perdieron el Mundial? Ya se había hablado en Europa de la mala idea que representaba jugar este campeonato a mitad de temporada. Hubo apenas una pausa de dos semanas entre el parón de las ligas y Catar. ¿Los ven a todos como robots? ¿El alto rendimiento legitima ese nivel exacerbado de competencia? El fútbol también debe ser replanteado desde afuera, no solo en las decisiones que se toman en la cancha. No puede ser que el sueño de muchos se vea frustrado por la mala suerte de una lesión que deriva de la sobrecarga de partidos.

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