10 Sep 2021 - 7:07 p. m.

Desde enero de 2019 buscan a Ricardo Riorrecio “El profe”, desaparecido en Ibagué

El hombre de 59 años sufre de esquizofrenia paranoide y requiere de medicación diaria para el tratamiento de su enfermedad.

Una de las primeras personas en notar la ausencia de Ricardo Riorrecio Romero, también conocido en las calles de Ibagué como “El profe”, fue un vendedor de chicharrón de cerdo del barrio San Pedro Alejandrino, ubicado en los límites entre la capital tolimense y el municipio de Ricaurte. Ricardo llevaba varios días sin visitar su puesto para comprar uno de sus alimentos favoritos.

Ricardo fue reportado como desaparecido ante la Fiscalía el siete de enero de 2019 por su sobrino Luis Alberto Galeano. Según Galeano, fue el vendedor quien los alertó de la situación: “Él tenía la costumbre de salir a caminar por las calles de Ibagué, incluso a veces nos decían que lo habían visto a las afueras de la ciudad. Cuando él salía así se demoraba, por mucho, dos días en volver”. Pero desde esos primeros días del 2019, Ricardo salió y no lo volvieron a ver.

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“El profe” nació el siete de agosto de 1962 en Ibagué. Trabajó durante varios años en el Instituto Nacional Penitenciario y Carcelario (Inpec), hasta que en 1994 lo diagnosticaron con esquizofrenia paranoide. Por esta razón fue pensionado por la entidad. Desde entonces María Melida Romero de Riorrecio, su madre, se hizo cargo de él. Sin embargo, en el 2017 María murió y Ricardo quedó solo.

Ya pensionado, Ricardo se dedicó a recorrer diariamente las calles de la capital tolimense. “Era común que uno se lo encontrara por la calle cuando salía a hacer alguna vuelta. A él le decían el profe porque a todas las personas que saludaba les decía ‘¿cómo va, profe?’”, cuenta Luis, quien asumió el caso de su tío. Esas mismas calles, según le dijo un detective de la Fiscalía a Luis hace un año, contienen una de las hipótesis de la desaparición de Ricardo.

Como Luis no veía avances de ninguna entidad en la búsqueda de su tío, interpuso un derecho de petición para conocer el avance en el caso. Por respuesta recibió una citación ante la Fiscalía. Además de confirmarle que, según los registros de Medicina Legal, Ricardo no estaba muerto, uno de los detectives le comentó que manejaban una “posible sospecha respecto a las personas que usaban a los pensionados de la tercera edad para robarles la pensión, manipularlos o extorsionarlos”. Esta hipótesis también se la confirmaron vecinos del barrio a Santiago Riorrecio, hermano de Ricardo.

Aquí puede reportar la desaparición de un ser querido.

Pero, como la Fiscalía nunca le confirmó a la familia de “El profe” cuál era su paradero, ni qué había pasado con él, Luis interpuso un nuevo derecho de petición hace algunos días ante esta entidad. Como respuesta le señalaron que lo remitiera a la Fiscalía 11 encargada de los procesos de personas dadas por desaparecidas. Hasta el momento el derecho de petición no ha sido respondido.

Mientras las respuestas institucionales llegan, la familia de Ricardo ha adelantado sus propias gestiones. Santiago, su hermano que vive en Medellín, lo ha buscado en distintas ciudades del país como Armenia, Melgar, entre otras, y además asegura que “por toda Ibagué, en todos los parques, lo busqué, incluso en los lugares donde viven los habitantes de calle”.

A pesar de que “el profe” desapareció hace más de dos años y ocho meses, sus familiares esperan su regreso a casa. Por eso hacen un llamado a quienes puedan tener información de este caso para que se contacten a los siguientes números:

Luis Galeano (sobrino de Ricardo): 318 6908233

Santiago Riorrecio (hermano): 3103834031

También a los números: 312 372 9626 - 313 853 8744 - 315 219 9412 - 316 6264656 - 310 3834031

Si usted quiere reportar a una persona desaparecida debe ingresar a https://www.elespectador.com/desaparecidos-colombia/ y llenar un breve formulario con los datos, números de contacto, breve descripción de los hechos y una fotografía reciente del pariente o allegado que está buscando. El Espectador abre este espacio para apoyarlo, poniendo al servicio sus canales de difusión para amplificar el llamado de auxilio.

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