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Las áreas de siembra y la producción de los granos (maíz, fríjol, soya, trigo, cebada, avena, arveja, haba y sorgo) contrasta con el crecimiento sostenido de la demanda interna.
Para responder a la demanda se han incrementado las importaciones, año tras año. Esto representa el 85 %, de los 260 millones de sacos que consume en cereales, leguminosas y soya, en un año, de acuerdo con la Federación Nacional de Cultivadores de Cereales, Leguminosas y Soya (Fenalce).
El gremio alerta de las implicaciones que tiene para la soberanía y seguridad alimentaria del país la dependencia del comercio exterior para abastecer el mercado interno. Especialmente porque Colombia tiene las condiciones necesarias para la producción de los cereales.
Fenalce hace un rastreo del estado de cada cultivo. Este es el panorama:
Maíz amarillo y maíz blanco
En el 2012, la participación del maíz amarillo y el maíz blanco nacionales representaban el 25 % y el 93 % de la demanda, respectivamente. Pero con la entrada en vigor del Tratado de Libre Comercio (TLC) entre Colombia y Estados Unidos la situación cambió.
Con la progresiva reducción del arancel, el crecimiento del sector de alimentos balanceados y el aumento de la población, la demanda continuó expandiéndose mientras la producción nacional perdía terreno.
En 2020, la demanda de maíz amarillo alcanzó 6,65 millones de toneladas, pero la pérdida de participación persistió: solo el 14 % del maíz amarillo y el 50 % del maíz blanco fue de origen nacional, muy por debajo de los niveles de 2012.
Para el primer semestre de 2025, se evidenció que el maíz amarillo nacional participó con apenas el 7 % en la demanda, y el blanco, con el 47 %.
“Esto ocurrió en un contexto de precios internacionales bajos, desprotección arancelaria, clima adverso en Colombia y un dólar débil que incentivó mayores importaciones y desincentivó la siembra local”, de acuerdo con Fenalce.
Fríjol
En 2012, la demanda de fríjol fue de 184.770 toneladas, con un consumo per cápita de 4,16 kilogramos. El fríjol nacional suplía el 77 % del consumo, mientras que las importaciones apenas representaban el 23 %.
Para el primer semestre de 2025, la situación se invirtió completamente: el fríjol importado aportó el 67 % del consumo, mientras que el nacional lo hizo con el 33 %.
La menor producción interna aceleró esta pérdida de participación. Varios aspectos han afectado la competitividad nacional del maíz y el fríjol, y otros granos son la baja productividad y los altos costos de producción, la falta de incentivo de buenas prácticas agrícolas y poca apropiación de acciones como la rotación, estudio de suelos, agricultura de precisión, entre otras.
Soya
La soya presenta una dinámica distinta. En 2012, la demanda de grano fue de 365.626 toneladas, de las cuales el 76 % provenía del exterior y solo el 24 %, era nacional.
Pero para 2024 la soya nacional abasteció el 35 % del consumo nacional; mientras que las cifras estimadas de 2025, con una demanda de 796.621 toneladas de soya en grano, evidencian una participación nacional del 30 %, importando el 70 %.
Si bien creció la participación en la demanda nacional de grano de soya, con respecto al importado, las cifras son poco alentadoras si analizamos la demanda total de soya en Colombia (que incluye la torta de soya para alimentos balanceados).
Para 2025, con una demanda total de 3.289.826 toneladas, muestran una participación nacional del 7,2 %, frente al 92,8 % importado.
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Fenalce ha promovido el diálogo con la industria para llegar a acuerdos y encontrar alternativas que faciliten la producción nacional.
Estas son las propuestas en las que se han centrado las reuniones:
- Un Sello Nacional de Abastecimiento, para distinguir a las empresas que demuestren un compromiso real con la compra de materias primas agrícolas nacionales.
- Un plan conjunto de inversión en infraestructura de secado y almacenamiento, que consiste en impulsar una alianza de inversión mixta entre la Industria, Fenalce y el Ministerio de Agricultura para desarrollar centros logísticos cercanos a las zonas productivas.
- Un acuerdo nacional de comercialización de “Compro Colombia”, para el diseño y promoción de contratos de suministro a futuro entre productores nacionales e industriales.
- Propuestas para la Agenda Política 2026 que contempla aspectos como competitividad productiva y financiera, líneas especiales de crédito e incentivos tributarios.
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