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Un pequeño respiro se tomó este jueves la bolsa de Nueva York cuando el precio del café, que a principio de semana alcanzó su punto más alto desde marzo de 2008, experimentó un descenso de 1,8 centavos de dólar. Entre los corredores había quedado clara la instrucción de las firmas comisionistas de no permitir que el grano siguiera subiendo.
Fue un drástico contraste con la jornada del lunes pasado, cuando, tras revelarse que la cosecha mundial del primer semestre traería un millón de sacos menos que en 2009, el mercado de los futuros (contratos de entrega a largo plazo) se sacudió: los dos principales tipos del grano, el arábiga (que se cultiva en Centro y Suramérica) y el robusta (que florece en África y Asia), aumentaron su valor en 20 y 18%, respectivamente.
Pero a pesar de que el precio de los futuros cayeron, la cotización del café colombiano siguió subiendo y alcanzó los US$2,33 la libra. En dos semanas el precio se ha incrementado US$0,30 (ver gráfico).
A pesar de que la Federación Nacional de Cafeteros (Fedecafé) certificó que la producción de mayo pasado dejó 822.000 sacos, un incremento del 17% frente al mismo mes de 2009, los exportadores tienen que cumplir con futuros de 11 millones de sacos en promedio. “Están honrando sus obligaciones externas, y para cumplir con el mercado nacional están trillando café de menor calidad”, aseguró Juan Felipe Rincón, analista de crédito de banca corporativa del Banco de Bogotá..
Pero la producción no ha sido el único propulsor del precio, pues la crisis del euro ha hecho que los inversionistas, en especial los fondos de inversión, pongan su atención en los commodities (materias primas).
La situación también ha dado pie a un singular enfrentamiento entre Fedecafé e ICE Futures, la división de la bolsa neoyorquina que maneja los futuros y que, en una medida para abaratar el precio, propuso incluir grano brasileño en los contratos colombianos.
Bloomberg, la agencia de información financiera, reveló que Luis Genaro Muñoz, gerente de la Federación, entregó por escrito su protesta a la medida argumentando que “afectaría la integridad del mercado” y, de paso, la calidad del producto.
Las voces de preocupación ya comienzan a escucharse. “No puede pensarse que el café colombiano alcance precios tan altos, éstos deben ser remunerativos y competitivos”, dijo Jorge Lozano, presidente de la Asociación Nacional de Exportadores de Café (Asoexport).