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Caída libre del mercado

El libre mercado no ha encontrado el piso en el precio de las acciones y las continuas malas noticias empujaron a mínimos en un lustro los índices bursátiles del mundo.

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José Roberto Acosta
24 de octubre de 2008 - 11:00 p. m.
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Ya no es sólo el sector financiero, sino cualquier empresa del sector real la que sufre los embates de vendedores desesperados por buscar liquidez y en algunos casos desapalancar sus posiciones perdedoras. Esto último se ratifica por la revaluación del yen japonés mientras las demás monedas se debilitan frente al dólar, debido a que con el crédito barato en ese país muchos inversionistas compraban activos en otros países, pero que con las caídas dramáticas de estos últimos días han generado pérdidas que deben ser paradas con urgencia.

En Colombia las acciones no se salvaron y empiezan a anticipar el debilitamiento económico interno. Hasta Ecopetrol salió golpeada: cayó más de 10% en la semana debido al precio del barril de petróleo, debajo de los US$65, y poco reaccionó al recorte de producción de la OPEP.

La presión también se sintió en el mercado cambiario, que vio una cotización máxima de $2.424 por dólar, reforzando la tendencia alcista. Sin embargo, al final de la semana los volúmenes de negociación estuvieron por debajo del promedio y no se descartan correcciones a la baja, porque la expectativa para la próxima semana es que la Reserva Federal de E.U. siga disminuyendo sus tasas de interés, por debajo del 1% si fuere necesario, para conjurar la crisis, y que siga también suministrando liquidez para destrabar el mercado de crédito.

En cuanto al mercado de renta fija, los TES bajaron de precio a niveles no vistos para el vencimiento del año 2020. Su rentabilidad subió al 13,5%, perjudicando sin duda el valor de las unidades de inversión en fondos de pensiones y cesantías, muy sensibles a este activo financiero, y que sumado al deterioro que han tenido las acciones, representarán posiblemente la peor rentabilidad mensual de su historia. Para el cierre del mes podría verse una mejoría en los mercados locales, pero la prudencia debe primar.

Por José Roberto Acosta

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