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Después de la cuarentena: reactivación económica con equidad

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Los programas de irrigación de los alivios financieros a través del sistema financiero han mostrado una fragilidad en el acceso del crédito a nivel empresarial.

Las medidas de aislamiento lideradas por el Gobierno nacional como consecuencia del Covid 19, están mostrado una de las peores crisis económicas del país. Mucho se ha hablado últimamente acerca de los síntomas de la economía, caída del crecimiento económico, pérdida de empleos, cierre de empresas y un deterioro generalizado de la demanda.

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El problema es tan complicado, el número de factores involucrados tan grande y sus interrelaciones tan complejas, que evidentemente, toda postura que se tome para estimar las pérdidas económicas y su posterior reactivación va a hacer uno de los grandes retos que deberá enfrentar el país para los próximos dos años.

Durante el último mes las medidas para contener el Covid-19 condujeron al cierre parcial y total de distintos sectores de la economía. Las medidas, si bien han contribuido a frenar la tasa de crecimiento de contagio en varias regiones del país como Bogotá, Valle del Cauca y Antioquia, no han logrado aplanar la curva de contagio.

Ahora bien, el que le demos una lectura general de compresión a los efectos del deterioro de lo económico como consecuencia de las medidas de aislamiento, presenta en sí mismo lagunas que se deben abordar desde diferentes puntos de vista. Transcurrido 7 semanas de medidas aislamiento, el Covid-19 ha desnudado de manera cruda las inequidades en distintos aspectos estructurales en materia social y económica del país.

En cuanto a la pobreza, el país muestra una situación muy compleja. Para el 2018, según el DANE, el 27 % de la población se encontraba por debajo de la línea de pobreza en términos monetarios. De hecho, el DNP anunció un programa de alivios en el marco de la emergencia para cerca de 3 millones de hogares que coincide aproximadamente con los 13 millones de personas pobres. La CEPAL estima que en el escenario de pos-Covid 19, el país podría llegar a registrar un incremento del 33% de la población en condiciones de pobreza.

El 47.9 % de la población ocupada lo hace en condiciones de informalidad (DANE, 2020). La informalidad es un fenómeno estructural de la economía que se da por la imposibilidad que tiene el aparato productivo de proporcionar y de ampliar las plazas de empleo formal con condiciones adecuadas en materia seguridad social. Esta población engrosará el grupo no solo de desempleados y posiblemente una parte de esta población ingresaría a los indicadores de pobreza.

De acuerdo a sondeos realizados por Acopi, a nivel de tamaño de empresa se deteriora el flujo de caja para el cumplimiento de las nóminas, servicios públicos e incluso el cumplimiento de las obligaciones financieras y tributarias.

Con las medidas contempladas por el Gobierno nacional en el marco de la emergencia económica relacionadas con solventar las nóminas de los trabajadores se está evidenciado una situación altamente compleja, especialmente para las microempresas formales e informales.

Los programas de irrigación de los alivios financieros a través del sistema financiero han mostrado una fragilidad en el acceso del crédito a nivel empresarial. El Banco de la República ha anunciado una política monetaria expansiva para contribuir a la reactivación, pero la Banca comercial considera un riesgo al irrigar créditos y aplicar los alivios financieros a las micro, pequeñas y medianas empresas.

Las distintas proyecciones suponen que la economía colombiana caerá entre 2.5% y 4% en el 2020, que dependerá de las medidas de aislamiento o del efecto acordeón. El Grupo de Investigación Economía Regional y Urbana proyecta una caída de la economía del 4%, es decir una crisis similar a la crisis inmobiliaria y financiera de 1998.

La reactivación económica requiere de la conjugación de muchos factores. No sólo bastaría con la suspensión total del aislamiento de las actividades económicas y el desarrollo de nuevas medidas por parte del Gobierno nacional, que sin duda, esta combinación recibiendo un respaldo general.

Desde el momento en que la flexibilización empresarial muestre indicadores positivos de crecimiento económico, aumento de la inversión y mejoramiento de la capacidad empresarial, con el constante aumento de bienes y servicios, salarios y beneficios, y reducción de la pobreza se podría pensar que se pasó de la tragedia estructural a un estado de eficiencia y equidad.

Si bien algunas de las medidas adelantadas por el gobierno parecen obvias, y en cierto modo necesarias, otras parecen improbables e incluso imposibles en el corto plazo. Una reactivación económica con equidad pasaría por reconocer la pobreza estructural, la concentración del ingreso y la distribución productiva regional. La incidencia del Covid 19 y las condiciones regionales requiere definición de instrumentos de política pública con un alto grado de coordinación entre los diferentes niveles de gobierno. Para ello, las combinaciones, aunque obvias por el gobierno nacional, hoy se convierten en retos también para las administraciones locales.

*Profesores de la Facultad de Ciencias Económicas e investigadores del Centro de Investigaciones para el Desarrollo (CID) de la Universidad Nacional.

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