El DANE quiere saber cómo les ha afectado el COVID-19 a las empresas

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El director de la entidad habló con El Espectador sobre el nuevo operativo que pregunta a los negocios por sus operaciones, la afectación por cuenta de la pandemia, los mecanismos de ajuste implementados y las expectativas futuras.

El próximo 15 de junio, el DANE revelará los resultados de la encuesta de Pulso Empresarial, una nueva operación estadística que indaga por las expectativas, perspectivas y el impacto que han tenido sobre los negocios las medidas implementadas por el Gobierno para contener la propagación del coronavirus y la desaceleración de las actividades económicas.

El director de la entidad, Juan Daniel Oviedo, explicó en entrevista con El Espectador que lanzaron el operativo siguiendo las recomendaciones internacionales de producir información relevante en el marco de la emergencia provocada por la pandemia y con el objetivo de tener indicadores actualizados sobre la actividad económica y los mecanismos de ajuste ante las nuevas circunstancias.

¿De dónde surgió la idea?

El desafío de las oficinas estadísticas en este momento es cómo vamos a producir indicadores de alta frecuencia y cómo vamos a fortalecer la capacidad de medir percepciones. Desde finales de marzo nos contactaron representantes del Banco Mundial, con quienes tenemos una relación de tiempo atrás, para que hiciéramos en el DANE unos pulsos sociales y económicos a través de procedimientos telefónicos o vía web.

¿Cómo definen las preguntas?

Gracias a los consultores del Banco Mundial y del Banco Interamericano de Desarrollo pudimos aterrizar un cuestionario que vamos a compartir con los establecimientos manufactureros, las empresas del sector comercio y servicios y los negocios que tiene que ver con la infraestructura turística del país.

¿Cómo están levantando la información?

Para el Pulso Empresarial la fuente más efectiva que tenemos es nuestro relacionamiento con los empresarios, y la mejora herramienta es la facilidad que tenemos de hacer todas las encuestas mensuales de comercio, manufactura y servicios, así como las muestras de hoteles y agencias de viajes a través de formularios vía web de autodiligenciamiento.

Además, en esa encuesta aprovechamos un software abierto que desarrolló el Banco Mundial y que ha venido fortaleciendo para hacer encuestas telefónicas y virtuales con el fin de generar capacidades de estadísticas en países de renta media baja y renta media.

¿Ya empezaron a enviar los cuestionarios?

El formulario de pulso empresarial salió en paralelo con los cuestionarios de las encuestas económicas mensuales, donde preguntamos ingresos, ventas y personal ocupado, que se enviaron entre el 14 y el 15 de mayo a los establecimientos seleccionados para responder la encuesta mensual manufacturera con enfoque territorial, la encuesta mensual de comercio minorista y mayorista, la encuesta mensual de servicios, la muestra mensual de hoteles y la muestra de agencias de viajes. Ya hay empresas que están reportando la información.

¿Cómo es el cuestionario?

El pulso empresarial es una encuesta muy breve de cinco capítulos: el estado de operaciones, la canales de afectación, los mecanismos de ajuste implementados, las expectativas sobre el comportamiento de la economía y la percepción sobre las políticas de apoyo y beneficios a los que se acogieron. Básicamente son preguntas de percepción, no necesariamente queremos recuperar valores o hacer estimativos cualitativos porque eso lo hacemos dentro de las encuestas tradicionales. Son respuestas de sí y no muy dicientes de lo que está enfrentando en realidad el sector empresarial.

¿Qué preguntan específicamente?

En el primer capítulo (estado de operaciones) preguntamos si las empresas funcionaron normalmente o parcialmente o cerraron y cuándo esperan reanudarlas; también queramos saber cómo gestionaron su personal, si se redujeron las horas de trabajo y si hubo licencias no remuneradas, vacaciones anticipadas y reducción de salarios o de beneficios. En el segundo (canales de afectación) preguntamos si han visto, por ejemplo, una reducción de sus trabajadores por enfermedades o de su productividad debido a condiciones de movilidad o porque tienen sus hijos en la casa; también si hubo cambios en el aprovisionamiento de recursos o modificaciones con sus proveedores o disminución en la disponibilidad de efectivo para financiar las operaciones. Luego preguntamos por los mecanismos de ajuste a los choques de demanda y oferta en el marco de la pandemia, es decir, si usaron el trabajo en casa, si vendieron por internet o a través de redes sociales y qué porcentaje del ingreso obtuvieron con ellas. Además vamos a tener una cosa muy valiosa que es un capítulo de expectativas e incertidumbre, donde vamos a poder conocer de cara a los siguientes tres meses cuál es el cambio esperado que anticipan comparado con el mismo periodo del año pasado. Finalmente, el quinto capítulo pretender como los empresarios están viendo las políticas públicas que se han venido implementando o que ellos quisieran que se implementaran para poder gestionar de una mejor manera el choque con el apoyo del Gobierno.

¿Se hará una única vez?

Se espera que esta información pueda hacerse de forma rutinaria durante los siguientes meses y que las empresas le den esta información al DANE para que el Gobierno nacional y los gobiernos locales cuenten con la información necesaria para saber cuáles son los principales problemas de las empresas, y cómo hacer para solucionarlos o, al menos, ayudarlos a hacerles frente de la forma más adecuada.

La primera versión recabará la información de abril porque se tiene que hacer mes vencido, después de que, al menos, los negocios consoliden sus estados financieros básicos, como cierres de caja, sin embargo, incluye las expectativas de los empresarios para mayo, junio y julio.

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