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El tren del insomnio

Controversia por la autorización para que el tren carbonífero de Fenoco opere de noche en cercanías a Santa Marta.

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Humberto Coronel N. / Especial para El Espectador, Santa Marta
31 de octubre de 2009 - 09:00 p. m.
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Intranquilos deambulan por las polvorientas calles de la comunidad de Don Jaca algunos de sus moradores. La preocupación se ha hecho evidente entre los vecinos del barrio, ubicado al sur de Santa Marta, un mes después de que la empresa de Ferrocarriles del Norte de Colombia S. A. (Fenoco) restableciera la operación del tren del carbón entre las 11:00 de la noche y las 5:00 de la mañana, luego de la autorización del Ministerio de Ambiente. La escena se repite a diario: la inquietud de los líderes del sector, las amenazas y advertencias que se han cernido en su contra —debido a que abiertamente se han opuesto al paso de la locomotora— y los más de 122 vagones repletos de carbón durante las 24 horas, entre los puertos carboneros Drummond y Prodeco.

Ahora los líderes de Don Jaca, además de soportar día y noche el ensordecedor ruido de la pesada máquina que transporta el mineral, el deterioro de sus viviendas con la vibración que produce el paso del mismo, el insomnio y los problemas auditivos de por lo menos 22 de sus niños, se suma el rumor de los vecinos de que van a agredir a todos los líderes que se sigan quejando ante los medios de comunicación.

Así se lo hizo saber a El Espectador Sonia Sevilla, presidenta de la Junta de Acción Comunal de Don Jaca, la principal amenazada. “La gente está molesta conmigo, la mayoría son los trabajadores de la empresa Prodeco que pertenecen a la comunidad, están en desacuerdo con lo que estoy haciendo porque dicen que por mí se va a ir la empresa. A raíz de eso, han ofrecido hasta darle garrote a uno como siga recibiendo a los periodistas. Además, me dicen que dizque tendré que responder por los trabajos de ellos”.

En ese mismo sentido se pronunció el representante legal de la Cooperativa de Pescadores Artesanales de Don Jaca, Wilfrido Urieles López, un obeso morador del sector que vive a escasos tres metros de la vía férrea. Manifestó haber sido mal entendido por los vecinos que trabajan en Prodeco, puesto que el inconformismo es en contra de Fenoco y no contra ellos ni la empresa en donde trabajan: “Hoy quiero aportarle una solución que contribuiría a acabar con tantas rencillas entre el carbón y el turismo que no hace más que dejar un mal ejemplo a la ciudadanía samaria: que se aumenten los vagones en cada tren o se incrementen los trenes en el horario que ya existe, para que podamos gozar de un ambiente tranquilo durante la hora de nuestro descanso”.

Don Jaca es un sector deprimido a orillas del mar olvidado por todos los alcaldes de Santa Marta. Por su ubicación distante del centro, años atrás era el escondite de delincuentes y maleantes que migraron a otros barrios en mejores condiciones. Desde el momento de su fundación ha sido el hogar de pescadores y gente pobre que se gana la vida vendiendo pescado y objetos en las playas vecinas. Pese a que en esa zona y cerca de ella están ubicadas empresas como Drummond, Prodeco, Fenoco, los hoteles Decamerón y Costa Azul, Don Jaca no tiene agua potable, alcantarillado, puesto de salud, un parque o las calles pavimentadas. De lo único que gozan las 400 familias que lo habitan es del servicio de luz, una precaria escuela y rústicas viviendas que se tambalean con el paso del tren, debido a que la mayoría fueron construidas sin cimientos ni columnas.

Para Ómar García, presidente de la asociación hotelera del Magdalena (Cotelco), lo que hoy vienen padeciendo los moradores de Don Jaca y la ciudad es lamentable, porque en 2007 el presidente Álvaro Uribe, el Ministerio del Ambiente y todas las autoridades de la ciudad, se comprometieron a que el tren sólo iba a pasar durante el día y no de noche. “El 27 de noviembre de 2007, la Presidencia sacó un comunicado de prensa en el que en su punto número seis decía que ‘el Gobierno Nacional acompañará a corto plazo el traslado de la vía férrea’, para evitarnos los inconvenientes. Lamentablemente a pesar de que el ministro del Transporte, (Andrés Uriel Gallego) en su momento dijo que era una cuestión de diez meses la construcción, después de dos años no hemos visto nada’ ”.

El fallo de la discordia


El 7 de julio de 2009 el asesor de la Dirección de Licencias, Permisos y Trámites Ambientales del Ministerio del Ambiente, Edilberto Peñaranda Correa, emitió la Resolución 1308, por medio de la cual se autorizó el paso del tren en el horario comprendido entre las 11:00 de la noche y las 5:00 de la mañana, por un período de dos meses, entre el 15 de septiembre al 15 de noviembre, época de baja temporada hotelera. La autorización temporal comprendida entre los puertos de Drummond y Prodeco obedece a que Fenoco S. A. debe diseñar un programa de monitoreo de los niveles de presión sonora con el fin de evaluar el ruido generado con el paso del tren. Según consta en la resolución de 14 páginas, conocida por este diario, los resultados de la prueba piloto deben ser remitidos al Ministerio en el término de 15 días, contados a partir de la ejecutoria de dicho acto administrativo.

Este monitoreo debe incluir, entre otros, los siguientes aspectos: “Mediciones antes y después del levantamiento de la medida en los horarios diurno y nocturno; instrumentos de medición de la percepción ciudadana que se aplique previo, durante y posterior al período autorizado para el levantamiento de la medida (…); convocar a las autoridades municipales y a la personería para que realicen el acompañamiento durante el monitoreo del ruido, por lo menos una vez a la semana; informar a las autoridades municipales y líderes comunitarios previo al inicio del levantamiento de la restricción sobre las actividades a desarrollar y las medidas de manejo relacionadas”.

Pese a lo concreto, que son los puntos de la resolución, varios de ellos no se han cumplido hasta la fecha. Según la líder Sonia Sevilla, no la han tenido en cuenta para ninguna de las actividades que se deben desarrollar. “A mí como presidenta de la Junta de Acción Comunal no me avisaron nada. Ellos no se han acercado a mí a decirme que harán estas pruebas y cuáles serán los puntos donde se hagan. Lo único que han hecho es una actividad con los niños del colegio y una brigada de salud”. Por su parte, el presidente de Cotelco Magdalena, Ómar García, indicó que los aparatos para medir el impacto se ubicaron en un sitio lejano en donde hay movimiento de turistas. “En el caso, por ejemplo, de los hoteles Decamerón y Costa Azul, cerca no colocaron estos equipos. Además, la empresa que contrata esto es Fenoco y la empresa que hace la auditoría es Prodeco”.

El Espectador dialogó con el personero delegado Luis Alberto Oñate, quien manifestó que la Personería Distrital de Santa Marta ha estado haciendo el acompañamiento durante las pruebas sonoras de Fenoco S. A., pero que hasta la fecha la empresa no le ha enviado los resultados preliminares del estudio. El funcionario, quien ha ido en varias ocasiones al sector y que en estos momentos se propone acudir con mayor frecuencia para limar las asperezas entre los mismos habitantes de Don Jaca, dijo que el ruido era demasiado fuerte. “Una funcionaria del Ministerio de Ambiente, Vivienda y Desarrollo Territorial me hizo la pregunta de que si a mí molestaría vivir en el sector y yo le dije que sí, que es incómodo, cuando pasan los trenes es un ruido bastante fuerte”. Este diario contactó por vía telefónica a Peter Borrow, presidente de Fenoco. Concedió una cita para hablar del tema, pero no la cumplió, a pesar de nuestra insistencia.

En todo caso, la comunidad y el gremio hotelero no se sienten cómodos con el levantamiento de la restricción. Encuentran poco transparente la forma como se está llevando a cabo el monitoreo, el cual se extenderá hasta el 15 de diciembre, debido a que Fenoco S. A. debe recuperar los fines de semana en los que el tren dejó de pasar. La comunidad y el gremio hotelero critican el hecho de que no se les haya tenido en cuenta por lo menos en la socialización del estudio, pero sobre todo, por las presiones y amenazas en contra de algunos líderes de Don Jaca. Como están las cosas, los afectados creen que todos estos incumplimientos e irregularidades se llevan a cabo para un solo propósito: que el tren siga operando las 24 horas del día.

Por Humberto Coronel N. / Especial para El Espectador, Santa Marta

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