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9 Sep 2020 - 4:38 p. m.

“Cuando se cierran las puertas, siempre nos quedan las ventanas”

Tecnoglass , de Barranquilla, cuenta cómo es crecer en medio de la adversidad de la mano de la solidaridad.
“Cuando se cierran las puertas, siempre nos quedan las ventanas”
Foto: Cortersía Tecnoglass

Lejos de amilanarse, los directivos del grupo Tecnoglass asumieron la cuarentena decretada por el Gobierno nacional como una oportunidad para volver a demostrar que se crece en la adversidad. Cerraron durante tres semanas la planta en Barranquilla, enviaron a todos sus empleados con sueldos y prestaciones pagadas a sus casas, para protegerlos, y se dieron a la tarea de comprar cosechas agrícolas de la región para convertir el patio de descargue de la compañía en una activa central de abastos, que garantizó la seguridad alimentaria de familias de Barranquilla y del Atlántico con la entrega de 38.000 mercados y 20.000 toneladas de alimentos en más de cincuenta barrios de la ciudad.

La operación logística que dirigió la Fundación Tecnoglass ES Windows asoció a los líderes comunitarios de la ciudad, que se convirtieron en el soporte para complementar los planes de ayudas sociales emprendidos en medio de la pandemia. “Se trataba de unir los eslabones de la cadena, los productores y los consumidores, entregándoles a los segundos lo que cosechaban los primeros para que todos ganaran. Extenderles una mano amiga a las familias caribeñas en semejante momento era nuestro propósito esencial”, sostiene Christian Daes, COO de Tecnoglass.

Una vez se llenaron las despensas y el estómago de muchos habitantes de la región, la Fundación Tecnoglass ES Windows inició una nueva campaña. Se trataba de entregar a casi 200.000 ciudadanos el elemento de bioseguridad con el que no contaban. “De poco servía lo que hicimos con los mercados si las personas se contagiaban, por eso les dimos, además del tapabocas, la pedagogía necesaria para que se protegieran”, agrega el empresario.

Para lograr llegar a la mayor cantidad de comunidades, la fundación trabajó de la mano de líderes comunitarios de la ciudad. Alexis Castillo, un edil de Barranquilla, recorrió al lado de más de sesenta voluntarios los barrios llevando las ayudas, organizando a los beneficiarios para que recibieran de manera coordinada y justa los aportes que sofocaron las dificultades en medio de la pandemia “Primero las mujeres, los niños y las personas de edad, esa era la consigna; así logramos atender a más de 180.000 personas en los barrios más necesitados de la ciudad”, dice el edil al explicar como lograron ese grado de atención en tan poco tiempo.

Pero, ¿cuál es el significado de la palabra “dificultad”? Hace cerca de 35 años lo que empezó como una pequeña compañía para fabricar calentadores solares de agua en Barranquilla sucumbió ante la aparición del gas natural y luego, ya convertida en una empresa ventanera, se vio afectada por la crisis de la industria inmobiliaria de los años 90 en Colombia.

Esas coyunturas hicieron que José Manuel y Christian Daes decidieran mirar e incursionar en los mercados del sur de Florida y convirtieran las dificultades en oportunidades para consolidar una de las empresas más importantes de Colombia. Cuando se les pregunta la razón de su éxito casi que al unísono responden que el secreto está en trabajar incansablemente y en devolverle a la comunidad, mejorando su entorno y su calidad de vida por medio de proyectos sociales que aporten al progreso de la región y del país.

La compañía, que labora en las propias calles de la ciudad y no en las zonas francas para generar parte de los impuestos que requiere Barranquilla para crecer, se ha convertido en un parámetro social. Aportó de manera fundamental en la transformación de la ciudad a quienes muchos reconocen como la Puerta de Oro y ahora también es la capital de las ventanas. Ya levantó en sus calles dos monumentos de arte público que son verdaderos íconos, La Ventana al Mundo en el entorno de su planta en la avenida Circunvalar y la de Campeones en el Malecón del Río.

Casi 6.000 familias dependen directamente de esta empresa, que además es una generadora de oportunidades para profesionales recién egresados de las universidades de la región y que le demuestra con talento al mundo de qué es capaz la ingeniería colombiana. Muchos edificios del mundo son fácilmente reconocibles por sus diseños vanguardistas que llevan el sello de calidad de Tecnoglass y tienen premios internacionales que los hacen únicos. Salesforce Tower en San Francisco, Vía 57 West en Nueva York, Paramount Miami World Center y 1000 Museum o casi todo el corredor de Brickell en la zona financiera más importante de Miami, a quienes muchos conocen como la capital de Latinoamérica, son ejemplos monumentales de la calidad de su trabajo. Compañías del nivel de Saint-Gobain, la vidriera francesa, una de la más antiguas del mundo, los convirtió en uno de sus aliados en América Latina y la bolsa de valores Nasdaq, en Nueva York, los tiene entre sus más importantes miembros.

Para este grupo empresarial, sus directivos y la Fundación Tecnoglass, la solidaridad es clave para aportar al progreso del país. Atravesar muchas pruebas en su historia, ninguna tan rotunda como la que está viviendo el mundo producto de la pandemia, es prueba de ello. La organización también construyó, hace cinco años, el internado Monseñor Víctor Tamayo para jóvenes, un ejemplo mundial de solidaridad y recuperación social en asocio con el cantante Mark Anthony y la Alcaldía de Barranquilla. En alianza con la Fundación Colombia Somos Todos, del jugador James Rodríguez, ha llevado a cabo programas de intervención social para apoyar a las familias de las comunidades de los barrios aledaños a la fábrica, también realiza entregas de sillas de ruedas por medio de La W radio a personas en situación de discapacidad a escala nacional y apoya a más de 200 estudiantes que están cursando una carrera técnica, tecnológica o profesional gracias al programa de becas de la Fundación, que a cambio solo exige de ellos buenos rendimientos académicos.

Es tal vez por esto que, como lo dice Christian Daes, “cuando se cierran las puertas, siempre nos quedan las ventanas” aludiendo a las muchas veces en las que han convertido las dificultades en oportunidades, y añade que “las cometas vuelan alto con el viento en contra”.

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