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7 Sep 2021 - 10:00 p. m.

Emprender después de sobrevivir a la trata de personas

Susan Andrea Avella, directora de la fundación Dignidad Abolicionista, creó una metodología en el sector textil del país con el propósito de que las mujeres víctimas de explotación sexual, creen su propia empresa.

Redacción Emprendimiento y liderazgo

Una iniciativa textil con tres marcas registradas: Región D&A, Victoria AV y Uniendo Saberes.
Una iniciativa textil con tres marcas registradas: Región D&A, Victoria AV y Uniendo Saberes.
Foto: Cortesía

“Las mujeres prostituidas no son consideradas en Colombia sujeto de atención, por eso no están incluidas en ningún plan de desarrollo”. En 23 preguntas para emprendedores y sus emprendimientos, esta emprendedora cuenta cómo ha sido el proceso de sacar adelante un proyecto autosostenible, los obstáculos a los que se ha enfrentado por haber sido víctima de trata de personas, y el reconocimiento que ha ido sembrando en la comunidad nacional e internacional para trabajar en temas de abolición.

1. ¿Cuántos años tengo? ¿Qué estudié?

Tengo 32 años, soy consultora en violencia de género y sobreviviente de trata de personas.

2. ¿Cuál fue mi idea y cuándo nació? ¿Qué fue lo que creé?

Este proyecto más que una idea de negocio, nació como un proceso único en el país de recuperación de una víctima de trata de personas, que lidera su propio proyecto de vida y vincula a otras víctimas.

Cree mi propio modelo de resiliencia donde estructuramos el proyecto “Toma mi mano”, el cual tiene cinco fases de atención, y en la quinta es donde está ubicado nuestro proceso de autosostenibilidad: un proyecto textil con tres marcas registradas: Región D&A , Victoria AV y Uniendo Saberes.

3. ¿Cómo logré hacerla realidad y llevarla a los hechos?

Este proceso inició hace 10 años con mi propio paso a paso de recuperación, y en donde viví cada una de las etapas que hoy están plasmadas en el proyecto “Toma mi mano”.

Al departamento del Tolima, llegué en el año 2019, con la plena convicción de crear e implementar la metodología evolucionista en algún sector. Hicimos una investigación donde descubrimos que el Tolima es fuerte en temas agroindustriales y textiles, pero nos llamó mucho la atención que en el tema textil se da una situación particular y es que las manufactureras están siendo explotadas por la industria, hay mucha tercerización en el trabajo, y sumado a ello tienen unos precios risorios, sin ningún tipo de garantía, ni protección industrial, ahí vimos que necesitaban una metodología como la nuestra: sello de comercio justo, nos contactamos con la org, pasamos las pruebas y nos otorgaron el sistema de monitoreo para llevar a cabo este proceso.

4. ¿De dónde saqué la plata para ponerla a andar y cómo la pagué?

Esta pregunta es la más bonita y triste a la vez. Se pensaría que, por mi condición de ser sobreviviente de trata de personas, por mí amplio bagaje y reconocimiento en diferentes espacios, me iba a ser un poco más factible gestionar recursos para mi propio proyecto de vida, y que adicional a ello, desde el proyecto donde vínculo más compañeras y donde creo región y aportó a la sociedad iba a ser un proceso fácil. Pero no fue así. Fue un año de gestión, donde nadie creyó en el proyecto, no quisieron invertir económicamente, nadie veía factible que unas mujeres prostituidas fueran a hacer empresa.

Cuando toqué varias puertas, me sugirieron hacerlo con otro tipo de poblaciones, porque además afirmaban que las victimas de trata de personas éramos mujeres de la vida fácil, vagabundas y desechables, entonces con ese concepto nadie iba a arriesgar su dinero.

Tuvimos muchas decepciones en esa solicitud de apoyo financiero, pero me tomé el tiempo para llorar y para decir no me voy a rendir. Respiré, me levanté, y dije algo se puede hacer. Me puse a buscar otras metodologías de personas que hubieran salido adelante sin dinero para hacer empresa sin un peso, y me encontré con una metodología que se llama: trueque. Investigué, se veía muy difícil y dije lo peor que puede pasar es que no resulte, pero vamos a intentarlo, y fue así como esta metodología nos ayudó a salir adelante.

En la actualidad, tenemos una movilidad social impresionante, de la cual me siento muy orgullosa, porque esa es la parte más bonita y satisfactoria de esta historia, si bien es cierto que el primer año fue de tristeza y llanto, de ver que nadie consideraba que fuéramos seres humanos que pudiéramos hacer algo por la vida, hoy en día es de lo que más feliz me siento, porque pude crear talleres de moda y formar estas unidades de negocio.

Si está buscando más historias de emprendimientos, sus creadores y creadoras están aquí, en Emprendimiento y liderazgo de El Espectador.

5. ¿Qué estoy logrando con mi emprendimiento? ¿Qué estoy cambiando con mi idea?

Estoy logrando sonrisas y que las mujeres vuelvan a creer en otras mujeres. Estoy logrando ilusiones, ganas de vivir, estoy dando mi mano para cumplirles el sueño de ser microempresarias y de tener sus propios negocios.

Estoy cambiando la tristeza por alegría, nosotros no vendemos prendas, sino historias. Estamos cambiando la percepción de las mujeres prostituidas demostrando que hoy uno de los emprendimientos más grandes que existen en el país, fue diseñado por víctimas de trata de personas, y eso es un revuelco social impresionante.

6. ¿Soy feliz?

Sí, realmente soy muy feliz con mi empresa y mis marcas.

7. ¿Vendería mi emprendimiento, mi empresa?

Realmente la materia prima de este emprendimiento es mi historia de vida, aunque lo quisiera vender es invaluable.

8. ¿Qué tan duro fue para mí emprender?

Creo que para una persona del común debe ser una experiencia difícil que requiere disciplina y tenacidad, pero en el caso de nosotras como sobrevivientes de trata, de violencia de género, de conflicto armado, este emprendimiento se convierte en un escenario de sanación, resiliencia y de salir adelante paso a paso.

9. ¿Cumplí mi sueño? ¿Qué me hace falta?

Estoy en el proceso, aún me falta mucho, porque mi sueño es que no exista ningún tipo de explotación. Esta metodología es hermosa y está ayudando a cambiar vidas, pero hasta ahora estamos iniciando, nos falta mucho camino por recorrer, pero siento que es alcanzable.

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10. ¿Y ahora qué? ¿Qué sigue?

Yo diría que esto hasta ahora comienza. Nuestra metodología ya está en cinco departamentos donde se están haciendo procesos de caracterización, estamos exportando y la idea es que pueda ser replicada no solamente en Colombia, sino también en otros países.

11. ¿Mi emprendimiento es escalable?

Sí, no solamente en el taller textil, también en otros sectores de la economía.

12. Para crecer, ¿recibiría inversión de un desconocido? ¿Le cedería parte de mi empresa?

Me encantaría recibir la inversión o préstamo de un desconocido, pero no cedería parte de mi empresa porque no es solamente mía.

13. ¿Qué no volvería a hacer?

Más que no volver a hacer, sería no volver a permitir que alguien me hiciera llorar diciéndome que las mujeres víctimas de explotación sexual, no sirven para nada.

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14. ¿Quién me inspiró? ¿A quién me gustaría seguir?

Siempre me ha inspirado poder servir, demostrándole a mis compañeras que sí se puede. Sigo a Beatriz Fernández la dueña y fundadora de Crepes and Waffles, porque ella se enfocó en las mujeres cabeza de hogar, escogió a una población que es presa fácil de la industria proxeneta, ella sin saberlo, logró con su trabajo digno desarrollar todo un tema de prevención.

15. ¿Fracasé en algún momento? ¿Pensé en tirar la toalla?

Sí, claro. Hemos tenido errores operativos que nos han costado dinero, pero todo hace parte de la experiencia de crecimiento en la industria.

16. ¿Hago parte de algún tipo de comunidad que me ayuda en este camino de emprender?

Sí. Contamos con antropólogos, psicólogos, y con expertos en prototipado. Todos lo hacen de manera voluntaria, sin duda vamos logrando salir adelante.

17. ¿Lo que estoy haciendo trasciende? ¿Podrá impactar a nuevas generaciones?

Claro. En el departamento del Tolima nadie sabía que existía la abolición, somos un referente en atención a trata de personas a nivel nacional e internacional. Queremos trascender en las nuevas generaciones como un proyecto de prevención.

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18. ¿Cómo me veo en 10 años y cómo veo a futuro mi emprendimiento, mi empresa?

Nos vemos como un referente mundial en la metodología abolicionista, llegando a un mercado de lujo y consciente que va en contra de todo tipo de esclavitud.

19. ¿Qué papel han jugado mi familia y mis amigos?

Mi familia ha sido mi pilar fundamental, mis amigos mi soporte y mi apoyo. A todos ellos les debo la fortaleza en mis días difíciles, las ideas, y el ADN que le han inyectado a cada parte de este proceso.

20. Yo lo logré. ¿Ayudaría a otros emprendedores a que lo logren?

No voy a decir que lo logré, hasta que vea a todas las mujeres explotadas teniendo su empresa, y su marca desarrollada y exportada. De momento vamos en equipo, esto es colaborativo, es una economía circular y vamos todas a la vez.

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21. ¿Qué papel jugó mi equipo? ¿Quién es?

Estamos conformados por el equipo fundador: Diego Jiménez, un líder indígena y empresario de la región, Jader Ibáñez que es un experto en seguridad informática y tema de comunicaciones, y yo como sobreviviente de trata de personas. Por el lado directivo - administrativo nos apoya Mario Medina, director de cine, Xiomara Sinisterra, científica reconocida, y de manera directa Jorge Sinisterra, antropólogo de los Andes, sumado a ellos también está mi esposo que es militar de la armada de Colombia, un ingeniero y un diseñador industrial.

22. ¿Cuál es mi sello personal? ¿Qué me diferencia del resto?

Creo que mi sello es la empatía y la resiliencia, y me hace diferente el querer un comercio justo para todos.

23. ¿Qué he aprendido de todo esto?

Estoy aprendiendo que sí se puede, y que siempre hay muchas oportunidades en la vida, aportando y ayudando a otros.

Si conoce historias de emprendedores y sus emprendimientos, escríbanos al correo ebohorquez@elespectador.com o tgomez@elespectador.com

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