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Qué es lo que hacen en su emprendimiento, es la pregunta más frecuente que hacemos en este espacio. Y me contestaron con una pregunta, un dato y una historia: “¿Sabían que Colombia es considerado el país más biodiverso del mundo por kilómetro cuadrado? Pues la mayoría tampoco lo sabía. Bam & Vó es una marca colombiana que ilustra la increíble biodiversidad del país, ranas, aves, tortugas, y convierte esas ilustraciones en estampados para telas con las que fabricamos cosas que usan todos los días: tote bags, toallas, libretas, pañoletas. La idea es simple: que cargar una tote bag o escribir en una libreta sea también una forma de descubrir y amar a Colombia".
La persona que contesta es Valeria Gamboa Rodríguez, la creadora de Bam & Vó y por eso la invitamos a nuestro espacio de 23 preguntas para emprendedores y sus emprendimientos:
1.¿Cuántos años tengo? ¿Qué estudié?
Tengo 27 años y estudié diseño y mercadeo de moda en la Escuela Arturo Tejada Cano.
2.¿Cuál fue mi idea y cuándo nació? ¿Qué fue lo que creé?
Bam & Vó nació en 2019 como una exploración en diseño de estampados sobre tela. Durante la pandemia, me di cuenta de que sabía muy poco sobre la biodiversidad colombiana, y eso me llevó a replantear la marca con un propósito más claro: visibilizar y generar curiosidad por la riqueza natural del país.
A partir de ahí, comencé a crear ilustraciones inspiradas en especies colombianas, aplicadas en telas (algunas ecológicas) para desarrollar productos funcionales y cotidianos como tote bags, tulas, pañoletas, toallas y artículos de papelería como libretas, planeadores y agendas.
Más que productos, busco que cada pieza acerque la biodiversidad a la vida cotidiana de las personas.
3.¿Cómo logré hacerla realidad y llevarla a los hechos?
El punto de partida fue una materia de diseño de estampados en la universidad, que sentó las bases de todo lo que hoy es la marca. Comencé a desarrollar mis propias ilustraciones digitalmente en un inicio con una tableta Wacom. Actualmente con un iPad y usando Procreate, todos los estampados son creados en el computador en Photoshop.
Desde 2019 hasta hoy, he fabricado los productos de forma progresiva, a través de prueba y error: experimentando con diferentes textiles de alta calidad (incluyendo opciones ecológicas), así como tamaños y funcionalidades dentro de mi propio taller. Cada producto ha sido el resultado de un proceso constante de exploración, ajuste y mejora.
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4.¿De dónde saqué la plata para ponerla a andar y cómo la pagué?
Inicié con un presupuesto muy limitado, aprovechando los recursos que ya tenía en casa, como una máquina de coser plana familiar. La tableta gráfica la compré con la liquidación de un trabajo de fines de semana, adicionalmente $200.000 que tenía ahorrados me permitieron estampar por primera vez.
Comencé produciendo en volúmenes muy pequeños, estampando poca tela e invirtiendo de manera gradual. A medida que el proyecto fue creciendo, fui reinvirtiendo las ganancias para seguir desarrollando nuevos productos y mejorar la calidad.
5.¿Qué estoy logrando con mi emprendimiento? ¿Qué estoy cambiando con mi idea?
Con Bam & Vó he logrado acercar la biodiversidad colombiana, lo que yo llamo “un pedacito de Colombia”, a personas que antes la sentían lejana, sin importar su profesión o estilo de vida.
También he contribuido a cambiar la idea de que la biodiversidad es un tema exclusivo de biólogos, llevándola a lo cotidiano a través del diseño.
He creado productos que funcionan como souvenirs colombianos, pero con una propuesta estética actual, con diseño y colores en tendencia. Así, objetos de uso diario como una libreta o una pañoleta se convierten en una forma de visibilizar especies únicas que merecen ser vistas, valoradas y recordadas.
6.¿Soy feliz?
Sí. Poder dedicar mis días a crear con mis manos es algo que realmente me hace feliz. No diría que el 100% del tiempo lo soy, porque emprender también es un camino retador y emocional. Sin embargo, hay una satisfacción muy profunda en saber que con lo que hago estoy creando valor para otras personas.
7.¿Vendería mi emprendimiento, mi empresa?
En este momento, no. Es una marca que he construido desde cero y tiene un valor muy personal para mí, más allá de lo económico. Representa años de trabajo, aprendizaje y dedicación, siento que no es fácil transferir todo ese significado y ese cuidado a otras manos. Por ahora, mi enfoque está en seguir haciéndola crecer.
8.¿Qué tan duro fue para mí emprender?
Ha sido y sigue siendo un camino muy retador. Hay días en los que es difícil avanzar y asumir tantas responsabilidades al mismo tiempo.
Cuando empecé, además, estaba en un momento personal complejo: me sentía frustrada por no lograr conseguir trabajo en mi profesión, lo que hizo el proceso aún más desafiante. A eso se sumó el reto de empezar desde cero y dar a conocer la marca.
9.¿Cumplí mi sueño? ¿Qué me hace falta?
Al comienzo no empecé con un sueño claro, era una persona sin propósito. Pero crecer de la mano de la marca me transformó: hoy soy una persona soñadora. Siento que aún no los he cumplido, porque el camino sigue en construcción. Me falta llegar más lejos con Bam & Vó, llevar la marca a un nivel mucho mayor.
10.¿Y ahora qué? ¿Qué sigue?
El siguiente paso es lograr mayor estabilidad en las ventas, ya que ha sido un proceso variable, con meses muy buenos y otros más retadores. Uno de mis principales enfoques es fortalecer la confianza de los clientes en la compra online, para que sea una experiencia cada vez más fácil y natural.
También quiero llevar Bam & Vó a mercados internacionales y expandir su alcance. Paralelamente, busco consolidar la línea de productos empresariales, en la que ya he trabajado, pero que quiero convertir en una fuente de proyectos más frecuentes y constantes.
En resumen, el objetivo ahora es crecer de forma más estable, escalar la marca y abrir nuevas oportunidades.
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11.¿Mi emprendimiento es escalable?
Sí, es un modelo escalable. Los textiles y la confección ofrecen una amplia diversidad de productos, y la ilustración permite que un mismo diseño se adapte a múltiples formatos, lo que facilita ampliar el portafolio sin empezar desde cero cada vez.
Además, son productos livianos, fáciles de almacenar y de enviar, lo que favorece la logística a nivel nacional como internacional.
También existe un gran potencial de crecimiento a través de canales digitales, colaboraciones con otras marcas, desarrollo de líneas empresariales y personalización de productos. Parte de la producción puede escalarse mediante aliados estratégicos y procesos de tercerización, lo que permite crecer en volumen sin perder el enfoque de la marca.
Finalmente, tenemos la capacidad de trascender el producto y crecer como un concepto cultural alrededor de Colombia, ampliando su impacto y conexión. Permitiendo que la marca no solo crezca en ventas, sino también en alcance, posicionamiento y oportunidades.
12.Para crecer, ¿recibiría inversión de un desconocido? ¿Le cedería parte de mi empresa?
Sí, estaría dispuesta a recibir inversión, siempre que venga acompañada de conocimiento, experiencia y conexiones que aporten valor real al crecimiento de la marca. Más allá del capital, me interesa que ese aliado pueda abrir nuevos mercados y facilitar el acceso a clientes de mayor escala.
Estaría dispuesta a ceder una parte de la empresa siempre y cuando mantenga yo el control creativo y la autoría del diseño, que son el corazón de Bam & Vó.
13.¿Qué no volvería a hacer?
No volvería a subestimar el valor de lo que hago. Durante mucho tiempo no reconocía realmente el valor de mi trabajo, lo que me llevaba a cobrar menos de lo que debía y a ver mi marca con inseguridad.
Hoy entiendo que creer en mi trabajo y comunicarlo es tan importante como hacerlo.
También me costó mucho perder el miedo a mostrarme y a crear contenido en redes sociales. Me tomó tiempo pararme frente a una cámara y contar lo que hago con seguridad. Hoy entiendo que creer en mi trabajo y comunicarlo es tan importante como hacerlo.
14.¿Quién me inspiró? ¿A quién me gustaría seguir?
Inicialmente me inspiró el crecimiento de la comunidad emprendedora en Colombia. En ese momento trabajaba en una tienda multimarca que ofrecía productos ecológicos y de cuidado consciente creados por emprendimientos locales, y ver de cerca ese movimiento me hizo entender que sí era posible construir algo propio.
Más que seguir a una persona en específico, me inspira el camino de muchas mujeres empresarias en Colombia, su capacidad de crear, sostener y hacer crecer sus proyectos.
15.¿Fracasé en algún momento? ¿Pensé en tirar la toalla?
Sí, ha habido muchos momentos en los que emprender se siente como fracasar. Hay días muy difíciles, ferias que no salen bien y puertas que se cierran una y otra vez.
De hecho, recientemente pensé en tirar la toalla; ha sido un inicio de año retador. Sin embargo, también he aprendido que en medio de esas dificultades siempre aparecen nuevas oportunidades que te impulsan a seguir. Más que evitar los momentos difíciles, se trata de aprender a atravesarlos sin rendirse.
16.¿Hago parte de algún tipo de comunidad que me ayuda en este camino de emprender?
Sí. Este año ingresé a un programa de la Alcaldía de Sopó llamado Sopó Emprende, donde estoy iniciando un proceso de formación y compartiendo con otros emprendedores del municipio. Aunque llevo poco tiempo, la cosa pinta bien.
Además, he participado en convocatorias, bootcamps y cursos con la Gobernación de Cundinamarca, la Universidad de La Sabana y la Cámara de Comercio de Bogotá, que han aportado al crecimiento y fortalecimiento de mi marca.
17.¿Lo que estoy haciendo trasciende? ¿Podrá impactar a nuevas generaciones?
Sí, creo que lo que estoy construyendo tiene la capacidad de trascender. Llevar la biodiversidad colombiana a objetos de uso diario permite que las personas se conecten con su origen, despierten su curiosidad y reconozcan la riqueza natural del país en su día a día.
También busca romper la idea de que la biodiversidad es un tema lejano o exclusivo de ciertas profesiones. Es algo que nos pertenece a todos, en cualquier momento de la vida.
Y especialmente pensando en las nuevas generaciones, siento que este mensaje es clave: gran parte de las especies de nuestro territorio están en riesgo, y generar conexión desde lo cotidiano puede ser una forma de valorarlas, cuidarlas y no dejarlas en el olvido.
18.¿Cómo me veo en 10 años y cómo veo a futuro mi emprendimiento, mi empresa?
Me veo llevando Bam & Vó a todos los rincones del mundo, conectando especialmente con colombianos en el exterior que buscan un objeto que les recuerde la tierrita, pero que también puedan usar en su día a día.
Quiero construir una empresa sólida, con un equipo de trabajo al que pueda ofrecer empleo formal y oportunidades de crecimiento. También me proyecto consolidando la marca a nivel internacional, con presencia en diferentes mercados y canales de venta.
A futuro, veo a Bam & Vó como una marca reconocida no solo por sus productos, sino por su concepto, incluso expandiéndose a nuevas categorías, colaboraciones y proyectos de mayor escala.
Más allá del crecimiento económico, me interesa que la marca tenga impacto, que genere conexión con el país y que siga evolucionando sin perder su esencia.
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19.¿Qué papel han jugado mi familia y mis amigos?
Han sido fundamentales. Sin mi familia, especialmente mi mamá y mis abuelos maternos, Bam & Vó no existiría. Su apoyo incondicional ha sido la base para que la marca siga adelante día tras día.
Además, toda mi familia materna en distintos momentos me ha tendido la mano, y eso ha sido clave en este proceso. De hecho, fue mi abuela quien me enseñó a usar la máquina de coser, algo que marcó el inicio de todo.
Por eso el nombre “Vó”, que viene de “vovó” (abuelita en portugués). No tenemos una relación directa con Brasil, simplemente en ese momento me pareció un sonido hermoso, y terminó convirtiéndose en una parte esencial de la identidad de la marca.
20.Yo lo logré. ¿Ayudaría a otros emprendedores a que lo logren?
Sí, me encantaría hacerlo. Quiero inspirar a más personas a que se atrevan a tomar el riesgo y a construir su propia marca.
También me gustaría seguir formándome para poder compartir lo que he aprendido, ojalá a través de charlas y espacios donde pueda ayudar a otros a dar sus primeros pasos. Siento que emprender también es abrir camino para otros.
21.¿Qué papel jugó mi equipo? ¿Quién es?
Mi equipo, por ahora, es mi familia, que ha sido un apoyo constante en todo el proceso. También cuento con mi pareja, que me acompaña en áreas clave como marketing, pauta publicitaria y la página web.
Adicionalmente, trabajo con dos mujeres de Sopó que confeccionan ciertos productos desde sus casas, lo que también se convierte en una fuente de ingreso para ellas.
Espero que en una próxima etapa pueda hablar de un equipo más grande y formal, que crezca junto con la marca.
22.¿Cuál es mi sello personal? ¿Qué me diferencia del resto?
Mi sello personal está en los estampados: cada uno es ilustrado y diseñado por mí, y refleja mi esencia como creadora.
Más allá de ofrecer un producto, busco que cada persona se lleve algo que probablemente no conocía: una especie, una historia, un pedacito de Colombia.
Lo que me diferencia es que no vendo solo una libreta o una tote bag, sino objetos con propósito, que generan conexión, despiertan curiosidad y le dan un significado más profundo a lo cotidiano.
23.¿Qué he aprendido de todo esto?
He aprendido que emprender no es solo crear un producto, sino aprender a creer en lo que uno hace incluso en los momentos difíciles. El valor de una marca no lo define solo el mercado, sino lo defines tu mismo.
He aprendido a ser constante, a adaptarme, a perderle el miedo a mostrarme y a entender que el crecimiento toma tiempo. Pero, sobre todo, he aprendido que cuando hay propósito detrás de lo que haces, es más fácil encontrar razones para no rendirte.
Si conoce historias de emprendedores y sus emprendimientos, escríbanos al correo de Edwin Bohórquez Aya (ebohorquez@elespectador.com) o al de Tatiana Gómez Fuentes (tgomez@elespectador.com). 👨🏻💻 🤓📚
