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5 Apr 2022 - 7:00 p. m.

Los hermanos que transforman el chocolate en piezas de diseño que promueven arte

Margarita y Juan Camilo Torres son hermanos, colegas, socios y amigos. Son las mentes y corazones que están detrás de AltaGracia, un emprendimiento que promueve la importancia del cacao por medio de productos comestibles que exponen calidad, variedad, tradición, historia y mucho sabor.
Ellos son Margarita y Juan Camilo Torres, socios, hermanos, amigos y los creadores de una idea de negocio que resalta la importancia del cacao en Colombia, a través del arte.
Ellos son Margarita y Juan Camilo Torres, socios, hermanos, amigos y los creadores de una idea de negocio que resalta la importancia del cacao en Colombia, a través del arte.
Foto: Cortesía AltaGracia

“Con nuestros chocolates también experimentamos el sabor y los contrastes de las frutas exóticas que existen en nuestro país. Cada colección de chocolates que desarrollamos lleva a cabo un proceso de investigación que demanda tiempo, prueba y error. “La Leyenda del Dorado” es nuestra última colección y se ha convertido en la estrella de nuestro emprendimiento, está inspirada en figuras precolombinas elaboradas por las primeras culturas indígenas que habitaron nuestro territorio. Con esta colección encontramos una forma de honrar, agradecer y reconocer la importancia de nuestra historia”. Recorrimos junto a Margarita y Juan Camilo, la historia de su idea de negocio, la misma que hoy en día ya les abrió paso en el mundo de la gastronomía y el arte en Colombia. Hablamos con ellos en 23 preguntas para emprendedores y sus emprendimientos y esto fue lo que nos contaron:

1. ¿Cuántos años tengo? ¿Qué estudié?

Margarita Torres, 25 años, Cine y Audiovisual en Brasil.

Juan Camilo Torres, 33 años, Diseñador Industrial de la Universidad Nacional.

2. ¿Cuál fue mi idea y cuándo nació? ¿Qué fue lo que creé?

Chocolates de AltaGracia nace en el año 2012 cuando yo, Margarita Torres, aún estaba en el colegio y mi hermano estaba cursando Diseño. La idea nación básicamente como una experimentación, un juego que unía la pasión y encanto compartido por el cacao. Nuestra idea fue pensar el degustar un chocolate como una experiencia creativa y divertida, a partir de ello diseñamos y elaboramos chocolates con figuras extremadamente detalladas.

Nuestra primera colección se titula El Reino Animal y está compuesta por 14 cabezas de animales en chocolate blanco, de leche 35% cacao y semi-amargo 65% cacao. Son animales que representan la diversidad de fauna que existe a nivel mundial, en ella encontramos elefantes, conejos, jirafas, gatos, osos, leones, todos con un nivel de detalle que impresiona y cautiva a cada persona que conoce nuestro producto. Una de las frases más repetidas y que incluso se convirtió en nuestro eslogan es “da pesar comérselos”, las personas piensan una y dos veces antes de dar el primer mordisco, sin embargo son encantadas también por el aroma y las texturas, que inevitablemente terminan cautivando su paladar.

En nuestros chocolates también experimentamos con el sabor y con los contrastes de las frutas exóticas que existen en nuestro país. Cada colección de chocolates que desarrollamos lleva a cabo un proceso de investigación que demanda tiempo, prueba y error. “La Leyenda del Dorado” es nuestra última colección y se ha convertido en la estrella de nuestro emprendimiento, está inspirada en figuras precolombinas elaboradas por las primeras culturas indígenas que habitaron nuestro territorio. Con esta colección encontramos una forma de honrar, agradecer y reconocer la importancia de nuestra historia.

3. ¿Cómo logré hacerla realidad y llevarla a los hechos?

Logramos hacer realidad nuestra idea sumando el conocimiento que mi hermano tenía en diseño de producto y mi gusto y pasión por la gastronomía y la chocolatería, sumado al apoyo de nuestra familia.

Si está buscando más historias de emprendimientos, sus creadores y creadoras están aquí, en Emprendimiento y liderazgo de El Espectador.

4. ¿De dónde saqué la plata para ponerla a andar y cómo la pagué?

La financiación inicial para llevar a cabo nuestra idea fueron ahorros qué cada uno tenía, eran bastante limitados. También contamos con el apoyo de mis papás, que al principio, así como nosotros no pensaban AltaGracia como una empresa, sin embargo, les parecía importante estimular en nosotros esa curiosidad e iniciativa por emprender una actividad nueva.

5. ¿Qué estoy logrando con mi emprendimiento? ¿Qué estoy cambiando con mi idea?

Estamos creando comunidad de emprendedores, generando empleo. Con AltaGracia llevamos alegría, sabor, diseño e innovación a cada persona que recibe alguno de nuestros productos, cambiamos la forma en la que se percibe y se consume el chocolate, promovemos una conciencia y una cultura del cacao considerando que Colombia es uno de los países más destacados a nivel mundial por su calidad, variedad y sabor.

6. ¿Soy feliz?

AltaGracia nos ha proporcionado muchísimas felicidades y aprendizajes, sin embargo, como todo en la vida hay momentos buenos y hay desafíos, caídas, desencuentros. Nos sentimos muy contentos y satisfechos con lo que hemos logrado hasta el día de hoy.

7. ¿Vendería mi emprendimiento, mi empresa?

En este momento no tenemos la intención de vender nuestro emprendimiento y creemos que a futuro tampoco es uno de nuestros objetivos principales. Nos preocupa mucho mantener la identidad con la cuál AltaGracia nació y seguir imprimiendo en cada uno de nuestros productos la calidad y cariño que nos caracteriza.

8. ¿Qué tan duro fue para mí emprender?

Emprender en Colombia no es nada fácil y creo que estamos en un momento en el cuál se tiende muchísimo a romantizar al emprendedor y al acto de emprender como una alternativa viable y sustentable para contrarrestar la inestabilidad laboral y el desempleo que hay en nuestro país. Emprender no es fácil, se requiere inicialmente de un capital para invertir, de constancia, paciencia, tiempo, burocracia y de una red de apoyo.

Fue lanzarnos al vacío y afrontar el miedo a que las cosas salieran mal, no teníamos muy claro cómo funcionaba el mercado, qué otras marcas existían en su momento que ofrecieran un producto parecido, cuál era nuestro valor agregado, como iba a ser la recepción de las personas, era una incertidumbre muy grande, eran y son aún muchas preguntas sin respuesta. Entendimos que no se hace y no se crea una marca de un día para otro, que es un trabajo diario y los resultados son lentos.

9. ¿Cumplí mi sueño? ¿Qué me hace falta?

Sí, estamos en proceso de cumplirlo, nunca pensamos que el juego y la experimentación con el chocolate nos llevará a crear una marca y convertirnos en un emprendimiento. El proceso ha sido muy orgánico y nos ha permitido conocer personas y lugares increíbles a lo largo del proceso. Estamos conectándonos con nuevos emprendimientos, queremos crecer y crear nuevas colecciones.

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10. ¿Y ahora qué? ¿Qué sigue?

Ahora siguen nuevas colecciones y alianzas, queremos llevar a AltaGracia a otras partes del país. Lo hemos hecho antes pero queremos retomar el vincular nuestro emprendimiento con iniciativas sociales y proyectos educativos relacionados al cacao, su cultivo y producción, queremos seguir apoyando a productores locales. Ahora lo que hay es camino, ideas y ganas de hacerlas realidad.

11. ¿Mi emprendimiento es escalable?

Sí, consideramos que AltaGracia es un emprendimiento escalable, ya que es un proyecto muy versátil que abraza la experimentación en todo su sentido. El vínculo del ser humano con el chocolate seguirá existiendo y nosotros seguiremos pensando y creando nuevas formas para ser disfrutado.

12. Para crecer, ¿recibiría inversión de un desconocido? ¿Le cedería parte de mi empresa?

Creeríamos que depende mucho el contexto y el momento en el que está inversión llegué, pero estamos dispuestos al diálogo siempre y cuando nuestros principios y filosofías cómo emprendimiento se mantengan.

13. ¿Qué no volvería a hacer?

Si AltaGracia empezara de nuevo seguramente haría las cosas de la misma manera, solo la experiencia nos ha permitido llegar donde estamos y entender cuál es el camino, qué vale la pena, qué no y cuáles son nuestros límites.

14. ¿Quién me inspiró? ¿A quién me gustaría seguir?

Nos inspiran nuestras raíces, nuestro entorno, nuestras ganas de echar pa’ delante, nuestra familia y amistades, las historias de otros emprendedores.

15. ¿Fracasé en algún momento? ¿Pensé en tirar la toalla?

Cada creación es una apuesta, no hemos pensado en tirar la toalla, pero siempre cada nuevo producto nos implica retos, investigar, explorar y ponernos a prueba con nuestros clientes. La satisfacción de conocer la opinión de nuestros seguidores para mejorar nuestros procesos es una comunicación que nos encanta mantener para mejorar cada vez nuestros productos.

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16. ¿Hago parte de algún tipo de comunidad que me ayuda en este camino de emprender?

Curiosamente AltaGracia se gestó en una época en la que otros emprendimientos estaban naciendo y eso nos permitió apoyarnos unos a otros, entre todos compartimos miedos, sueños, contactos, eventos, ferias, plataformas en las cuales podríamos distribuir nuestros productos y eso fortaleció muchísimo la comunidad. Se tornaron experiencias en común que nos unen.

17. ¿Lo que estoy haciendo trasciende? ¿Podrá impactar a nuevas generaciones?

Consideramos que sí, en Colombia no reconocemos aún el valor del cacao y el potencial que tiene para nuestra economía, es una opción a nivel de productos, servicios y ecoturismo en cada una de las regiones donde se cultiva este fruto maravilloso.

18. ¿Cómo me veo en 10 años y cómo veo a futuro mi emprendimiento, mi empresa?

Nos vemo como un referente en la elaboración de chocolates y diseño, como una empresa dinámica y proactiva destacada en el mercado nacional e internacional, que tiene como pilares la experimentación, innovación y creación con el chocolate.

19. ¿Qué papel han jugado mi familia y mis amigos?

Nuestros papás y nuestras ancestras y ancestros, abuelas y abuelos, han sido nuestra gran inspiración. Hacemos parte de una familia de emprendedores, personas trabajadoras y creativas que se las ingenian todos los días para sacar adelante a su familia, para hacer realidad sus sueños y los sueños de otras personas. Son nuestro motor y han sido nuestra red de apoyo y parte activa del crecimiento de AltaGracia. A través de ellas y ellos empezamos a darnos a conocer. Es una comunidad y sin ella, nada de lo que somos al día de hoy hubiera sido posible.

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20. Yo lo logré. ¿Ayudaría a otros emprendedores a que lo logren?

Claro, estamos siempre abiertos a ideas, al diálogo, a conocer nuevos productos que nos inspiran, a buscar alianzas y trabajar en equipo. A través de nuestra participación en esta sección de El Espectador queremos dar a conocer nuestra historia para que otras personas se motiven y le den voz y forma a su idea.

21. ¿Qué papel jugó mi equipo? ¿Quién es?

Nuestro equipo base está conformado por Juan Camilo, mi hermano, Diana Mercedes, mi madre y por mí. Sin embargo y gracias al trabajo constante, otras personas se han sumado, son ellas las que nos colaboran en la producción y elaboración de los chocolates. Contamos con un equipo creativo con el cual elaboramos las estrategias de publicidad y un equipo logístico responsable por llevar nuestros productos en perfecto estado a su destinatario final. El hecho de entendernos como equipo y entender que cada una y cada uno aporta desde su saber, intención y pensamiento a esta gran familia, es muy valioso.

22. ¿Cuál es mi sello personal? ¿Qué me diferencia del resto?

Que entendemos y queremos visibilizar el talento que existe en nuestro país y hacer del chocolate todo una experiencia más allá de su sabor, elevarlo como un material artístico para transmitir emociones en las personas.

23. ¿Qué he aprendido de todo esto?

Hemos aprendido sobre el trabajo en equipo, el talento en Colombia, la calidad de sus productos, su materia prima y su gente. Los retos que implica querer emprender, las nuevas tecnologías como un apoyo para dar a conocer lo que hacemos y llegar a más personas. Hemos aprendido a creer en nosotros mismos y en nuestra capacidad de hacer sueños realidad.

Si conoce historias de emprendedores y sus emprendimientos, escríbanos al correo de Edwin Bohórquez Aya (ebohorquez@elespectador.com) o al de Tatiana Gómez Fuentes (tgomez@elespectador.com).

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