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Soy empleado y quiero ser emprendedor: ¿Qué debo hacer, paso a paso? Guía gratuita

Esta es la segunda entrega y, además, ofrece bases sólidas para reducir el riesgo.

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"Antes de renunciar, debes tener absoluta claridad sobre de dónde provendrá tu dinero una vez dejes tu empleo", dice Jimena López, del CESA.
"Antes de renunciar, debes tener absoluta claridad sobre de dónde provendrá tu dinero una vez dejes tu empleo", dice Jimena López, del CESA.
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Escribía la semana pasada que a finales de 2025, cuando todas las personas estaban haciendo balances y también propósitos para este 2026, le envié una serie de preguntas a varias fuentes de información que siempre ofrecen su conocimiento en este espacio de Emprendimiento y liderazgo. No todas las respuestas llegaron a tiempo, cuando tenía planeado escribir un artículo titulado “De empleado a emprendedor: una guía para brincar sin caer en el abismo”, fueron llegando con cuentagotas, pero todas las respuestas han sido tan buenas que, en sí mismas, he tomado la decisión de publicarlas una a sin edición alguna, con el respectivo crédito de las personas que amablemente se tomaron el tiempo de responderme.

La semana pasada fue Julia Rosa Romero Benites, emprendedora y mentora del Centro de Emprendimiento de la Universidad de Los Andes, quien escribió un texto en primera persona contando su propia experiencia cuando dejó el mundo corporativo y se subió a la montaña rusa del emprendimiento. Ahora, el espacio es para Jimena López, directora del Centro de Emprendimiento e Innovación del CESA, y que les comparto a continuación:

“Todo viaje comienza con una chispa, una idea o una pasión, y el cambio de empleado a emprendedor no es diferente. A menudo, los profesionales sienten la necesidad de pasar de ser empleados a convertirse en emprendedores. Esto puede deberse a la insatisfacción con la rutina diaria, al deseo de tener más control sobre el propio destino o a una idea de negocio convincente que puede hacerse realidad. Reconocer esta necesidad es el primer paso hacia la transición.

Las transiciones profesionales son momentos importantes en nuestras vidas, y uno de los cambios más desafiantes pero gratificantes es pasar de ser empleado a emprendedor. El camino hacia el emprendimiento está plagado de incertidumbres, riesgos y potenciales recompensas.

La transición de empleado a emprendedor es una tarea emocionante, pero desafiante. Es un camino que promete una mayor independencia, la posibilidad de seguir tu pasión y la oportunidad de construir algo propio. Sin embargo, no está exento de obstáculos; es por esto que tomamos 4 de las preguntas más cotidianas en este camino y las abordamos individualmente:

1. ¿Cómo salir de un trabajo y crear un negocio sin fracasar en el intento?

Antes de hablar de planes, números o ideas de negocio, hay una pregunta clave que debes responderte con total honestidad:

¿Por qué quieres emprender?

Esta motivación será el pilar de todo el camino. Emprender no es solo una decisión económica, es una decisión personal, emocional y de largo plazo. Habrá múltiples momentos de incertidumbre, cansancio y duda, y en esos momentos tu porqué será lo que te mantenga en pie.

Un emprendimiento suele crecer hasta donde llega su fundador: su claridad, su disciplina y su ambición. Por eso, antes de “qué negocio montar”, es fundamental entender para qué quieres hacerlo.

Una vez tengas claridad sobre tu motivación, puedes avanzar de manera estructurada siguiendo estos pasos:

1. Define qué te gustaría hacer y pregúntate: ¿Qué sabes hacer?

Este primer paso consiste en identificar qué tipo de negocio quieres construir y desde dónde partes tú como persona y profesional.

Aquí no se trata solo de pasiones, sino de una intersección entre:

  • Lo que sabes hacer bien
  • Lo que estás dispuesto a aprender
  • Lo que estás dispuesto a invertir

Emprender implica dedicar tiempo, energía y foco durante varios años, por lo que es clave que el negocio esté alineado con tus intereses y capacidades reales; por eso es importante responderte múltiples preguntas, algunas como:

  • ¿Qué habilidades, conocimientos o experiencias he acumulado en mi vida laboral?
  • ¿Qué problemas disfruto resolver?
  • ¿Qué tipo de trabajo estaría dispuesto a hacer incluso en momentos difíciles?
  • ¿Quiero un negocio para autoemplearme o uno con potencial de crecimiento y equipo?

2. Piensa por qué estarían dispuestos a pagar otros

Una buena idea no es suficiente si nadie está dispuesto a pagar por ella. Emprender es, en esencia, resolver un problema real por el cual alguien esté dispuesto a entregar dinero.

Este paso implica cambiar el foco de “lo que quiero hacer” a “el problema que voy a resolver”.

Aquí es clave observar el mercado, hablar con personas reales y entender necesidades concretas, no supuestas.

  • ¿Qué problema específico resuelve mi idea?
  • ¿Quién tiene ese problema y con qué frecuencia?
  • ¿Cómo lo están resolviendo hoy?
  • ¿Por qué me comprarían a mí y no a otra alternativa?
  • ¿Este problema es lo suficientemente importante como para pagar por una solución?

3. Diseña tu plan de negocio

No necesitas un plan de negocio complejo ni lleno de tecnicismos, pero sí un mapa claro que te permita tomar decisiones informadas.

Tu plan debería responder, al menos, a estas preguntas:

  • ¿Qué voy a vender exactamente?
  • ¿A quién se lo voy a vender?
  • ¿Cómo lo voy a vender?
  • ¿Cuánto me cuesta hacer mi producto/servicio?
  • ¿Cuánto necesito vender para que sea viable?

Adicionalmente, un plan de mercadeo es clave porque muchos emprendimientos fracasan no por falta de producto, sino por falta de ventas.

  • ¿Cuál es mi propuesta de valor en una frase clara?
  • ¿Por qué canal voy a llegar a mis primeros clientes?
  • ¿Cómo me van a conocer?
  • ¿Qué tan repetible es mi proceso de ventas?

4. Inicia el negocio a pequeña escala

Uno de los errores más comunes es querer construir algo perfecto desde el inicio. En esta etapa el objetivo no es escalar, sino probar.

Empezar en pequeño te permite:

  • Reducir riesgos financieros
  • Aprender del mercado real
  • Ajustar antes de comprometer grandes recursos

Este enfoque es especialmente importante si aún eres empleado y estás validando tu emprendimiento como un proyecto paralelo, básicamente, buscamos fallar rápido y fallar barato.

  • ¿Cuál es la versión más simple de mi producto o servicio que puedo lanzar?
  • ¿Qué puedo probar sin renunciar todavía a mi empleo?
  • ¿Qué costos puedo evitar en esta primera etapa?
  • ¿Qué suposiciones necesito validar primero?

5. Evalúa el feedback y ajusta

Escuchar activamente a tus primeros clientes es una de las mayores ventajas competitivas que puedes tener.

El feedback no siempre llegará de forma directa; muchas veces se manifiesta en:

  • Falta de ventas
  • Quejas repetidas
  • Uso parcial del producto

Lejos de ser un fracaso, esto es información valiosa.

  • ¿Qué me están diciendo realmente mis clientes?
  • ¿Qué parte de mi oferta genera más interés?
  • ¿Qué objeciones se repiten?
  • ¿Qué debería cambiar: el producto, el precio o el cliente?

6. Arma un equipo (cuando sea necesario)

No todos los negocios necesitan un equipo grande desde el inicio, pero ningún emprendimiento crece solo.

En esta etapa debes identificar:

  • ¿Qué no sabes hacer?
  • ¿Qué te consume más tiempo?
  • ¿Qué tareas podrías delegar o complementar?

Un equipo no siempre implica empleados; puede incluir aliados, freelancers, socios o mentores.

  • ¿Qué habilidades me faltan hoy?
  • ¿Qué tareas no debería seguir haciendo yo?
  • ¿Necesito un socio o un aliado estratégico?
  • ¿Estoy dispuesto a delegar y confiar?

7. Asegura financiación acorde a tu etapa

No todos los emprendimientos necesitan inversión externa, pero todos necesitan flujo de caja.

Aquí es clave diferenciar entre:

  • Financiar operaciones básicas
  • Financiar crecimiento

La mejor financiación inicial suele ser la venta a clientes. Endeudarse o buscar inversión demasiado pronto puede aumentar el riesgo de fracaso.

  • ¿Cuánto dinero necesito realmente para operar?
  • ¿Puedo financiarme con mis primeras ventas?
  • ¿Qué riesgos implica endeudarme en esta etapa?

8. Construye y controla un presupuesto de trabajo

El presupuesto no es un castigo, es una herramienta de supervivencia. Muchos negocios fracasan no por falta de ventas, sino por mala gestión del dinero.

Un presupuesto básico te permite:

  • Saber cuánto necesitas vender
  • Controlar gastos innecesarios
  • Tomar decisiones con información real

Un buen presupuesto, alineado con un plan de negocios y un plan de mercadeo eficiente reduce en gran medida el potencial de fracaso.

  • ¿Cuáles son mis costos fijos y variables?
  • ¿Cuánto debo vender para no perder dinero?
  • ¿Cuánto tiempo puedo sostener el negocio si las ventas no llegan?
  • ¿Estoy separando mis finanzas personales de las del negocio?

2. ¿Qué debo tener en cuenta -y asegurar- antes de dejar la seguridad de un trabajo?

Tomar la decisión de renunciar a un empleo para emprender es uno de los momentos más críticos del proceso emprendedor. No se trata únicamente de tener una buena idea o entusiasmo, sino de asegurarse de que las condiciones personales, financieras y emocionales estén dadas para asumir el riesgo de manera consciente.

Antes de dar el salto, es fundamental evaluar con honestidad los siguientes elementos:

1. ¿Cuál es tu fuente principal de ingresos?

Antes de renunciar, debes tener absoluta claridad sobre de dónde provendrá tu dinero una vez dejes tu empleo. Para muchas personas, el salario es la única fuente de ingresos estable, y eliminarlo sin un reemplazo claro puede generar presión financiera que afecte la toma de decisiones.

Idealmente, antes de renunciar deberías estar en uno de estos escenarios:

  • Tu emprendimiento ya genera ingresos constantes.
  • Cuentas con ahorros suficientes para sostenerte durante un periodo definido.
  • Tienes ingresos alternos (freelance, consultorías, rentas, etc.).

2. ¿Cuánto dinero necesitas para vivir? Análisis de finanzas personales

Uno de los errores más comunes es subestimar el costo real de vivir. Antes de emprender, debes conocer con precisión cuánto dinero necesitas mensualmente para cubrir tus gastos personales y familiares.

Para hacerlo puedes:

  1. Listar todos tus gastos mensuales (arriendo, servicios, alimentación, transporte, deudas, educación, salud, ocio).
  2. Diferenciar entre gastos fijos y variables.
  3. Identificar cuáles son indispensables y cuáles podrías reducir temporalmente.

Este ejercicio te permitirá saber cuánto necesitas asegurar como mínimo cada mes para vivir sin estrés extremo.

  • ¿Conozco exactamente mis gastos mensuales?
  • ¿Qué gastos podría reducir mientras el negocio despega?
  • ¿Mi estilo de vida es compatible con una etapa de ingresos variables?

3. Fondos de emergencia

Un fondo de emergencia es un colchón financiero que te protege ante imprevistos y te da margen para tomar mejores decisiones.

La recomendación general es contar con un fondo equivalente a entre 6 y 12 meses de gastos personales, especialmente en nuestro contexto donde el acceso a crédito puede ser limitado o generar problemas adicionales a futuro.

Este fondo no es para invertir en el negocio, sino para sostener tu vida personal mientras el emprendimiento encuentra estabilidad.

  • ¿Cuántos meses podría vivir sin generar ingresos?
  • ¿Mi fondo de emergencia está separado del dinero del negocio?
  • ¿Qué riesgos personales debo cubrir (salud, familia, deudas)?

4. Inversión inicial en el negocio

Todo emprendimiento requiere algún nivel de inversión inicial, aunque sea mínimo. Es clave distinguir entre:

  • Dinero para operar el negocio
  • Dinero para vivir

Mezclar ambas cosas suele ser una de las principales causas de fracaso.

Antes de renunciar, debes tener claridad sobre:

  • ¿Cuánto dinero necesitas para iniciar?
  • ¿En qué lo vas a gastar?
  • ¿Qué gastos son realmente necesarios?
  • ¿Cuánto es el mínimo de dinero que necesita mi negocio para arrancar?
  • ¿Puedo empezar en pequeño y escalar luego?

5. Metas y plazos definidos

Renunciar sin un horizonte claro suele aumentar el riesgo. Definir metas y plazos te permite evaluar objetivamente si el emprendimiento avanza o si necesitas ajustar el rumbo.

Las metas deben ser:

  • Claras
  • Medibles
  • Realistas
  • Asociadas a plazos concretos

Por ejemplo: alcanzar X ingresos mensuales en 6 meses, conseguir X clientes en 3 meses, validar el modelo de negocio en 90 días.

Para estas metas existen metodologías que pueden ser de apoyo, entre estas están la metodología SMART ( Specific (Específico) Measurable (Medible) Achievable (Alcanzable) Relevant (Relevante) Time-bound (Con Plazo definido)) o la metodología PURE (Positively stated (Enunciado en positivo) Understood (Entendido por todos) Relevant (Relevante) Ethical (Ético))

  • ¿Qué significa para mí que el negocio “funcione”?
  • ¿En cuánto tiempo espero ver resultados?
  • ¿Qué haré si no alcanzo estas metas en el plazo definido?

6. ¿Cómo crearás tu red de networking y apoyo?

Emprender puede ser un camino solitario si no se construye una red de apoyo. Contar con personas que orienten, cuestionen y acompañen el proceso es clave para reducir errores.

Esta red puede incluir:

  • Mentores con experiencia
  • Otros emprendedores
  • Entidades de apoyo (cámaras de comercio, universidades, aceleradoras)
  • Familia y personas cercanas

Hablar con la familia es especialmente importante, ya que el emprendimiento suele impactar la estabilidad emocional y financiera del hogar.

  • ¿A quién puedo acudir cuando tenga dudas?
  • ¿Qué entidades de apoyo existen en mi entorno?
  • ¿He conversado con mi familia sobre los riesgos y expectativas?
  • ¿Estoy dispuesto a pedir ayuda y escuchar feedback?

Estos son algunos de los elementos a tener como prioridad para prepararse y asegurarse antes de tomar la decisión de renunciar a tu empleo y a la seguridad financiera que ofrece.

3. ¿Cómo saber si voy por buen camino antes de pensar en buscar un nuevo trabajo?

Uno de los mayores miedos al emprender es no saber si el esfuerzo realmente está dando frutos o si es momento de replantear el camino y considerar volver a un empleo tradicional. Para esto existen señales claras e indicadores objetivos que pueden ayudarte a evaluar si vas por buen camino.

Existen señales cualitativas del mercado y métricas básicas del negocio.

1. Crecimiento orgánico y boca a boca

Una de las señales más saludables de un negocio en etapa temprana es cuando comienzan a llegar clientes sin que tengas que perseguirlos activamente. Esto ocurre cuando personas te recomiendan, te buscan por referencias o llegan de manera orgánica.

El boca a boca es una validación poderosa: indica que estás resolviendo un problema real y que la experiencia del cliente es suficientemente buena como para ser compartida.

  • ¿Están llegando clientes por recomendación?
  • ¿Alguien me busca sin que yo lo haya contactado primero?
  • ¿Mis clientes hablan bien de mi negocio a otros?

2. Finanzas saludables

Más allá de la facturación, lo realmente importante es la salud financiera del negocio. Vas por buen camino si tus ingresos cubren tus gastos e, idealmente, dejan un margen para reinvertir.

No es necesario ser rentable desde el primer día, pero sí debes ver e identificar una tendencia clara hacia el equilibrio.

  • ¿Mis ingresos superan o están cerca de superar mis gastos?
  • ¿Puedo sostener la operación sin endeudarme constantemente?
  • ¿Estoy empezando a reinvertir en el crecimiento del negocio?

3. Clientes leales y satisfechos

Los clientes recurrentes son una de las señales más claras de que el negocio está creando valor. La recompra, las reseñas positivas y la interacción constante indican confianza y satisfacción.

Un negocio que depende únicamente de clientes nuevos para sobrevivir suele ser frágil y volátil.

  • ¿Mis clientes vuelven a comprar?
  • ¿Recibo comentarios positivos o recomendaciones?
  • ¿Existe interacción genuina con mi marca?

4. Intuición y pasión intactas

Aunque los números son fundamentales, el componente humano no debe ignorarse. Si el cansancio se combina con desmotivación constante y pérdida total de entusiasmo, puede ser una señal de alerta.

Por el contrario, sentir cansancio, pero también ilusión, aprendizaje y compromiso, suele indicar que vas por buen camino.

  • ¿Sigo sintiendo entusiasmo por este proyecto?
  • ¿Me veo construyendo este negocio a largo plazo?
  • ¿Mi intuición me dice que estoy aprendiendo y mejorando?

También existen indicadores básicos para medir si el negocio funciona

Además de las señales cualitativas, es fundamental medir el negocio con indicadores simples pero poderosos. No necesitas ser financiero, pero sí entender estos conceptos básicos:

1. Margen bruto

(Ingresos – Costes directos) / Ingresos × 100

Indica si realmente ganas dinero con lo que vendes. Se calcula restando los costos directos del producto o servicio al precio de venta.

Pregunta clave: ¿Cada venta deja dinero o solo mueve caja?

2. Gastos fijos

Son los costos que debes pagar todos los meses sin importar si vendes o no. Representan tu cuota de supervivencia mensual.

Pregunta clave: ¿Cuánto debo generar cada mes solo para mantener el negocio vivo?

3. Punto de equilibrio

Gastos fijos / Margen bruto

Es el nivel mínimo de ventas necesario para no perder dinero. Conocerlo te permite establecer metas realistas y tomar decisiones a tiempo.

Pregunta clave: ¿Cuántas ventas necesito para no perder dinero?

4. Cash flow operativo

Días que tardas en cobrar – días que tienes para pagar

Mide la salud de tu caja. Un negocio puede ser rentable en el papel y aun así quebrarse por falta de liquidez.

Pregunta clave: ¿Tengo dinero disponible para operar mes a mes?

5. Conversión comercial

Ventas / contactos × 100

Indica cuántas ventas logras por cada contacto o lead. Te ayuda a entender si tu proceso comercial es efectivo.

Pregunta clave: ¿Cuántas oportunidades necesito para cerrar una venta?

6. Valor medio por venta

Ingresos totales / número de ventas

Mide cuánto dinero deja, en promedio, cada cliente. Aumentar este indicador suele ser más fácil que conseguir más clientes.

Pregunta clave: ¿Cuánto me deja realmente cada cliente?

7. Frecuencia de recompra

Número total de compras / número de clientes únicos

Mide cada cuánto tiempo un cliente vuelve a comprarte. Una alta frecuencia reduce costos de adquisición y aumenta la estabilidad del negocio.

Pregunta clave: ¿Mis clientes me eligen una y otra vez?

Existen muchos otros indicadores que pueden ayudarte a medir el desempeño de tu emprendimiento, pero estos pueden ser una base inicial sólida para entender si el negocio está avanzando en la dirección correcta y en caso de identificar obstáculos, tomar decisiones a tiempo.

4. ¿Es posible ser emprendedor y empleado a la vez?

La respuesta corta es sí, pero con puntos importantes.

Emprender mientras se mantiene un empleo es una práctica común y, en muchos casos, recomendable, especialmente en las etapas iniciales. Esta modalidad permite reducir el riesgo financiero, validar una idea de negocio y ganar experiencia real sin renunciar de inmediato a la estabilidad económica.

Sin embargo, no es una fórmula automática ni aplicable a todos los casos. Existen varios factores que deben analizarse con cuidado antes de asumir ambos roles al mismo tiempo.

1. El tipo de trabajo que tienes

No todos los empleos permiten emprender en paralelo de la misma manera. Es fundamental analizar las características de tu trabajo actual:

  • Nivel de carga laboral
  • Horarios rígidos o flexibles
  • Nivel de estrés y desgaste emocional
  • Responsabilidades fuera del horario laboral

Un empleo altamente demandante puede limitar seriamente tu capacidad de avanzar con el emprendimiento y generar frustración.

  • ¿Mi trabajo me deja energía mental y tiempo libre real?
  • ¿Puedo desconectarme fuera del horario laboral?
  • ¿Mi desempeño laboral se vería afectado?

2. Modalidad de trabajo

La modalidad laboral juega un papel clave. El trabajo remoto o híbrido suele facilitar el emprendimiento paralelo, mientras que los trabajos presenciales con horarios extensos pueden hacerlo más complejo.

También es importante revisar contratos, cláusulas de exclusividad o posibles conflictos de interés.

  • ¿Trabajo remoto, híbrido o presencial?
  • ¿Mi contrato limita actividades paralelas?
  • ¿Existe conflicto entre mi empleo y mi emprendimiento?

3. Motivación y claridad personal

Sostener dos roles exige una motivación clara. No basta con “querer emprender”; necesitas saber por qué estás dispuesto a sacrificar tiempo personal, descanso y ocio durante un periodo prolongado.

La falta de claridad suele llevar al abandono prematuro de alguno de los dos caminos.

  • ¿Por qué quiero emprender mientras sigo empleado?
  • ¿Estoy dispuesto a sacrificar fines de semana o tiempo libre?
  • ¿Qué pasará si el avance es más lento de lo esperado?

4. La dedicación que exige un emprendimiento

En el ecosistema emprendedor se suele decir que un emprendimiento es tan grande como su emprendedor. El crecimiento del negocio está profundamente ligado al nivel de dedicación, enfoque y energía que el fundador puede aportar.

En las primeras etapas, el emprendimiento suele demandar:

  • Toma constante de decisiones
  • Aprendizaje acelerado
  • Resolución de problemas inesperados
  • Trabajo operativo directo

Intentar avanzar sin dedicarle tiempo suficiente puede llevar a resultados mediocres o a la falsa percepción de que “la idea no funciona”, cuando en realidad lo que falta es foco.

  • ¿Cuántas horas reales a la semana puedo dedicar al negocio?
  • ¿Estoy siendo honesto con mi nivel de compromiso?
  • ¿Mi emprendimiento necesita más dedicación de la que hoy puedo ofrecer?

5. Definir esta etapa como temporal

Ser empleado y emprendedor a la vez suele funcionar mejor cuando se asume como una etapa transitoria, con objetivos claros y una duración definida.

Por ejemplo:

  • Validar el modelo de negocio en 6 meses
  • Alcanzar cierto nivel de ingresos antes de renunciar
  • Confirmar demanda real antes de apostar todo

Sin un horizonte claro, es fácil quedar atrapado en una doble carga indefinida.

  • ¿Hasta cuándo planeo mantener ambos roles?
  • ¿Qué condiciones deben cumplirse para renunciar?
  • ¿Qué indicadores me dirán que es momento de decidir?

Ser emprendedor y empleado al mismo tiempo sí es posible, y para muchos es la mejor forma de empezar. Sin embargo, requiere realismo, disciplina y una evaluación honesta de tus condiciones personales.

El objetivo no es hacerlo todo al tiempo, sino usar el empleo como una plataforma que te permita construir un emprendimiento con bases sólidas, hasta que llegue el momento de dar el salto completo con menor riesgo.

Si conoce historias de emprendedores y sus emprendimientos, escríbanos al correo de Edwin Bohórquez Aya (ebohorquez@elespectador.com) o al de Tatiana Gómez Fuentes (tgomez@elespectador.com). 👨🏻‍💻 🤓📚

Por Edwin Bohórquez Aya

Comunicador social-periodista. MBA Inalde Business School. Premio Iberoamericano de Periodismo Económico IE Business School, Madrid (España). Premio a Mejor trabajo periodístico de Analdex, categoría prensa@EBohorquez_EyLebohorquez@elespectador.com
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Pelagato(41805)Hace 5 horas
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