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En Colombia se ha sentido la sacudida de los mercados internacionales por cuenta de las nuevas políticas arancelarias del presidente estadounidense Donald Trump. Entre los exportadores que se mantienen a la expectativa está el tercer producto agrícola de exportación y el primero en volumen: el banano.
Aunque solo el 15 % de los envíos se hacen a Estados Unidos y no a todas las empresas les afecta por igual, el nuevo escenario podría reconfigurar la dinámica del mercado y aumentar la competencia en los destinos alternativos al estadounidense. Esta es una de las principales preocupaciones que abordó el sector en el marco del tercer Congreso Bananero.
Las dudas de exportar a Estados Unidos
EE. UU. es el principal país con el que comercializa la costa norte del país y representa el 25 % para el Magdalena. Por el momento están en calma porque todos los países tienen un arancel del 10 %. Sin embargo, preocupan las decisiones que pueda tomar Trump en el futuro.
“Puede que nos pongan aranceles más altos a nosotros o que nuestros vecinos se muevan de una mejor manera y consigan reducir esos aranceles y nosotros no. Eso va a recaer directamente en una desmejora del precio del productor porque los importadores nos pueden pedir que asumamos esa diferencia”, José Francisco Zúñiga, presidente de Asbama (Asociación de Bananeros del Magdalena y la Guajira).
En este aspecto, los principales competidores del país son Guatemala, Costa Rica y Ecuador, cuya producción está destinada en mayor medida al mercado americano. Y no solo preocupa ese destino, pues cualquier temblor en Estados Unidos trae una réplica en el funcionamiento de la cadena en lugares como Europa y Asia.
Para el caso europeo, que es a donde llega el 69,5 % de los bananos, podría llegar más competencia en caso de que otros países no desistan de llegar a Estados Unidos, pues “va a sobrar oferta y la van a buscar inyectar en otros lugares”, sostiene Emerson Aguirre Medina, presidente de la Asociación de Bananeros de Colombia (Augura).
(h)Asia, el futuro
Ese es un plan que ha considerado Frusama, una comercializadora pequeña de banano. Aunque para corto plazo no esperan un impacto directo, ya que existen contratos vigentes y el sobrecosto lo asume el consumidor final en Estados Unidos. Pero para las negociaciones del 2026 Colombia podría perder competitividad en las negociaciones futuras y eso haría “que los productores dejen de percibir un mejor precio”, de acuerdo con Alberto Mario Bateman, director administrativo y financiero de la compañía.
Un aspecto que tranquiliza a los exportadores es que cumplen con todas las exigencias de debida diligencia y sostenibilidad que solicita la Unión Europea, ello reduce la incertidumbre, según Aguirre.
Además de conservar y crecer en Europa, la mira está puesta en Asia, también en línea con las posibilidades que ofrece el ingreso de Colombia a la Franja y la Ruta, la plataforma de cooperación impulsada por China. Desde Asbama esperan que el Gobierno facilite el proceso negociando algunas exigencias fitosanitarias. Por ejemplo, que el producto no venga de una zona afectada por Fusarium raza 4, una enfermedad que ya está y no es posible erradicar.
Otra oportunidad es el mismo mercado interno, que tiene potencial de expansión. Mientras en países como Alemania se consumen 14 kilos de banano al año, en Colombia tan solo son 3 kg. “En todos los desayunos en nuestro país o hay un pan o una arepa, hay que crear la conciencia de comer frutas”, subraya Aguirre.
Otro obstáculo significativo para reemplazar el mercado estadounidense por el asiático es el logístico, debido a que la duración de los viajes del primero es de máximo 10 días y para el segundo, de 30 y hasta 60 días. El tiempo se duplicó el último trimestre de 2024 y en el primero de 2025 por la falta de contenedores, dado el anticipo de envíos desde China a EE. UU. previo al inicio de la segunda administración Trump.
Pese a dicho reto, ya ha llegado banano colombiano a esos lugares, junto con el norte de África. “Eran mercados no tan atractivos, este año lo han sido. Hemos logrado ubicar allí un porcentaje de fruta adicional que hemos tenido”, destaca Juan Carlos Rojas, vicepresidente Comercial de Unibán. Y añade que están probando los mercados y evaluando la posibilidad de continuar allí de una forma constante y consistente en el futuro.
Incertidumbre en momento de crecimiento
Como señala Rojas, este 2025 ha sido un buen año para el sector bananero. La razón que explica este fenómeno es que no ha habido lluvias tan intensas en los cultivos, gracias a ello la productividad de las plantas ha sido mayor.
De hecho, Bateman dice que el rendimiento mejoró significativamente, tanto que por racimo sale una caja, cuando el año pasado se necesitaban dos racimos para llenarla. Y es que el 2024 no fue muy amable con los bananeros, pues la producción había caído en un 8,2 % hasta las 2.345.222 toneladas y el rendimiento disminuyó en un 4,9 %, de acuerdo con los datos de la Unidad de Planificación Rural Agropecuaria (UPRA).
En este escenario favorable llega la incertidumbre internacional, aunque la demanda del producto sea una constante. Los gremios bananeros esperan que los riesgos de su operación sean menguados mediante las negociaciones del Gobierno con Estados Unidos. “Tiene que tener mucha prudencia, mucha inteligencia y enfocar todos sus esfuerzos en fortalecer los lazos comerciales, más allá de las ideologías políticas”, resalta Zúñiga.
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