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14 Aug 2021 - 1:53 a. m.

Carlos Ardila Lülle, el empresario que hizo de su nombre un imperio

Ardila Lülle, uno de los industriales más poderosos de Colombia, falleció en Cali a los 91 años. Dueño de medios de comunicación, ingenios azucareros y empresas de bebidas, amasó una fortuna que supera los US$2.200 millones.
Ardila fue merecedor de la Orden de Boyacá en la categoría de Gran Cruz.
Ardila fue merecedor de la Orden de Boyacá en la categoría de Gran Cruz.
Foto: Alejandro Acosta - Revista Dinero

El país despertó en la madrugada del viernes con la noticia de que el magnate Carlos Ardila Lülle había fallecido en Cali a los 91 años. A lo largo del día, empresarios, figuras políticas y gremios despidieron a uno de los industriales más importantes de Colombia y uno de los principales generadores de empleo.

Ardila, descendiente de inmigrantes alemanes y oriundo de Bucaramanga (Santander), era ingeniero civil de profesión, pero se abrió paso en el mundo empresarial en los años 50, cuando empezó a trabajar en Gaseosas Lux, compañía de Antonio José Gaviria, quien además era su suegro. Fue allí donde comenzó a hacerse un nombre dentro de la industria nacional.

Se trasladó como gerente a Cali e hizo parte del desarrollo de un producto sin precedentes en el país: la Manzanita Lux, una gaseosa con sabor a manzana que posicionó a la empresa en el mercado colombiano y a Ardila como un “rey Midas” del sector de las bebidas azucaradas.

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Hacia el final de la década del 50, el bumangués obtuvo una mayor participación en Gaseosas Lux y alcanzó el músculo financiero necesario para negociar la franquicia de Pepsi Cola, a la vez que comenzó a adquirir las acciones de su rival Postobón S. A. S.

“Esta etapa de mi vida fue intensa y, a la vez, dura y reconfortante”, señaló Ardila en 2001.

Cuando la fusión de ambas empresas era inminente, fue nombrado presidente de la compañía y la Manzanita Lux pasó a ser la icónica Manzana Postobón.

En las siguientes tres décadas, Ardila se hizo con las principales empresas de bebidas gaseosas del país y su olfato para los negocios lo llevó a incursionar en industrias tan diversas como la azucarera, la textil, la automotriz y hasta en medios de comunicación.

Por sus manos pasaron empresas tan icónicas como el Ingenio del Cauca (Incauca), Coltejer (que luego vendió a la mexicana Kaltex), la Radio Cadena Nacional (RCN), el fabricante de envases de vidrio Peldar y Los Coches.

En los años noventa, época en que los equipos de fútbol querían desligarse de todo vínculo con el narcotráfico, Ardila fue uno de los primeros empresarios que decidieron invertir en este deporte, con la compra del Atlético Nacional en 1996. Su compañía Postobón empezó a patrocinar la Liga colombiana y RCN transmitió en exclusiva todos los partidos del campeonato, lo que afianzó su poder en los negocios relacionados con el fútbol colombiano.

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Actualmente, la Organización Ardila Lülle tiene participación en cerca de 80 empresas, incluyendo RCN (radio y televisión), el diario La República, Edinsa, Postobón, WinSports, Los Coches, Incauca e Iberplast, que generan cerca de 40.000 empleos. La revista Forbes ha estimado su fortuna en US$2.200 millones, lo que lo convirtió en el sexto colombiano más rico y el número 1.362 del ranquin global. Pese a llevar una vida de magnate, Ardila permaneció la mayor parte de su vida en el país, en donde estuvo al frente de sus negocios hasta su vejez.

“Yo he vivido toda mi vida en Colombia, y a pesar de los riesgos de seguridad muy grandes que significan para mí el tener mi residencia en este país, soy un convencido de que me debo mantener aquí, generar empleo para los colombianos, crecer con el país, transformar sueños en realidades”, dijo en una de sus pocas apariciones públicas.

Y el país le reconoció su labor en vida. Fue merecedor de la Orden de Boyacá en la categoría de Gran Cruz y de la Orden de la Democracia, además obtuvo la distinción de “Empresario del Siglo XX” de parte de decanos de las principales facultades de administración de empresas.

A las 5 de la mañana del viernes Ardila Lülle falleció en la Clínica Valle de Lili, en Cali, ciudad en la que pasó sus últimos años y que alberga algunos de sus principales negocios.

Gremios, políticos y el Gobierno lamentaron su partida. Al enterarse de la noticia, el presidente Iván Duque dijo: “su vida fue un gran ejemplo de tenacidad, amor por Colombia, fraternidad con los trabajadores y patriotismo. Pierde Colombia a uno de sus grandes transformadores. Solidaridad con su familia”.

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El tejido empresarial del país también estuvo de luto y gremios como Asocaña, la Andi y el Consejo Gremial reconocieron el papel de Ardila en el desarrollo de la industria colombiana.

Asocaña destacó “su espíritu visionario” y el apoyo permanente que les dio a los emprendedores del sector. Bruce Mac Master, presidente de la Andi, afirmó que su vida es un ejemplo de “cómo luchando, trabajando, siendo aguerrido, pero también teniendo tenacidad y constancia, se puede llegar a tener un gran éxito”.

Asimismo, el Consejo Gremial, que agrupa a los principales gremios, reconoció “su bonhomía, su trato afable con sus colaboradores, su compromiso con la generación de bienestar a través de su grupo empresarial y su vinculación permanente a grandes obras para el país”.

El legado de Ardila Lülle queda reflejado en las compañías que cimentó, los empleos que estas siguen generando aun en la crisis económica por el COVID-19 y en sus grandes inversiones en el área de salud. “Seguiremos trabajando, brindando todo lo que esté a nuestro alcance para tener una mejor sociedad”, dijo Miguel Escobar, presidente de Postobón. “Esa es la mejor forma de perpetuar la vida y obra de nuestro líder”.

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