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22 Jun 2021 - 2:00 a. m.

¿Cómo se logró y qué implica el acuerdo entre el Grupo Energía Bogotá y Enel?

Luego de superadas agrias disputas empresariales se creará una nueva sociedad alrededor de Emgesa, que absorbe a Codensa, Enel Green Power y Essa Chile, y que incluye activos de Enel Colombia, Costa Rica, Guatemala y Panamá. El centro de todo son las energías renovables.
Jorge Sáenz

Jorge Sáenz

Periodista Economía
La nueva compañía contará con activos renovables por $5,5 billones.
La nueva compañía contará con activos renovables por $5,5 billones.
Foto: REGIS DUVIGNAU

El conflicto que tenía en orillas diferentes al Grupo Energía Bogotá (GEB) y a la multinacional italiana Enel está llegando a su fin con la construcción de un puente de entendimiento. Las diferencias entre los grupos dejaban en inferioridad de condiciones a Bogotá, al punto de recibir menores dividendos por su participación en la sociedad y restricciones para incursionar en el mercado de energías renovables no convencionales, que tiene su punto fuerte en la transición energética del país.

El desacuerdo se tradujo en unos menores rendimientos para el Grupo Energía Bogotá, hecho que se hizo notorio en la administración de Enrique Peñalosa. Bajaron del 100 al 70 %, lo que significó que Bogotá dejará de recibir cerca de $1 billón en beneficios en cuatro años de conflicto, que serán restablecidos luego de concretarse el acuerdo.

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Los temas de discusión estaban centrados en la menor distribución de dividendos, los conflictos de interés y las operaciones con partes vinculadas, las restricciones para ingresar al mercado de energías renovables no convencionales y los desacuerdos frente a las marcas de Enel Codensa y Enel Emgesa.

Enel Américas es la empresa controlante en esta sociedad a través de Emgesa y Codensa. El GEB tiene un 42,8 % de acciones con derecho a voto en Emgesa y 43,5 % en Codensa, y un pequeño porcentaje de acciones preferenciales sin derecho a voto, que si bien inciden en el porcentaje total del Grupo en esas compañías, no permite tener su control. Esto solo se logra con la mayoría de las acciones con derecho a voto, que es lo que tiene Enel.

Estas acciones con derecho a voto son las que determinan el control de la administración de las compañías y el poder de decisión y control estratégico.

Las acciones preferenciales inciden en la distribución de dividendos, pero no en la capacidad de controlar a nivel estratégico y corporativo ninguna de las empresas.

Enel cuenta con una capacidad instalada de 14,9 GW y 28 millones de clientes en Latinoamérica. A través de sus filiales genera y distribuye energía en Argentina, Brasil, Colombia, Perú, Guatemala, Costa Rica y Panamá.

En Colombia, el GEB tiene el 20,4 % del mercado de generación eléctrica, con una participación accionaria del 51,5 % en Emgesa, que cuenta con una capacidad instalada de 3,5 GW, de los cuales 3,1 GW son centrales hidroeléctricas y 0,4 GW plantas térmicas. En distribución tiene el 22,9 % del mercado por su participación del 51,5 % en Codensa y el 16,2 % en Emsa.

Una primera parte del conflicto entre Enel Américas y el GEB fue el tema de la exclusividad, con un ingrediente adicional de menor lucro para la empresa bogotana. Cuando en 1996 el GEB invitó a participar en la capitalización exigió exclusividad en los negocios en el país, que los accionistas pasaron por alto. Enel comenzó a realizar negocios en energías renovables a través de Enel Green Power Colombia y puso en marcha uno de los mayores parques solares en El Paso (Cesar), con una capacidad instalada de 86,2 MW, que representa el 80 % de la capacidad solar total en el país.

Esa jugada empresarial determinó que el crecimiento y fortalecimiento de Enel Américas dejara al margen a GEB. Es decir, en ese momento el Grupo Energía de Bogotá seguía como socio de Enel en empresas que con el tiempo se iban a marchitar. Enel, que había creado la empresa Enel Green Power para incursionar en el mundo en el negocio de la producción de las energías renovables, desarrolla en Colombia su estrategia con el manejo de 14 centrales entre hidroeléctricas (3.097 megavatios), solar (86 megavatios) y eólica (200 MW), que suman 3,3 gigavatios de capacidad total.

Juan Ricardo Ortega, actual presidente del Grupo Energía Bogotá, reconoce que su antecesora, Astrid Álvarez, dio la pelea. Consideró entonces que no era justo que el GEB se quedara por fuera del promisorio negocio de las energías renovables. Pidió a los empresarios italianos dar participación al Grupo en los nuevos negocios realizados a través de la sociedad Enel Green Power Colombia. Desde ese momento comenzaron los distanciamientos, llegando estos hasta los tribunales.

La reconciliación de la sociedad

Esa agria relación entre las dos empresas fue endulzada por dos miembros de junta tras una ardua labor de diplomacia, reconoce el actual presidente del GEB. Se trata de Luis Javier Castro y Martha Veleño. Ellos convencieron a Francesco Starace, presidente de Enel, de poner fin al conflicto y evitar ir a un pleito en el que nadie gana y se mantienen las diferencias empresariales, pudiendo llegar mejor a un acuerdo para trabajar en el proceso de la transformación energética.

Recuerda Ortega que el primer paso que se dio en ese sentido fue formar grupos de trabajo para construir un nuevo escenario, situación en que estuvo de acuerdo la alcaldesa Claudia López. Bogotá contrató a la firma estadounidense Boston Consulting Group para hacer un nuevo plan estratégico que prioriza la generación limpia, la mejora de la calidad del aire como algo vital para Bogotá y el Grupo, y la Ciudad Inteligente como fuente de negocio a través de la electrificación del transporte en Colombia. Esas son las bases del acuerdo, que incluye el crecimiento en generación de energías limpias.

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El entendimiento, que debe quedar oficializado entre el 28 de junio y finales de julio, cuando se realicen las respectivas asambleas extraordinarias de los dos grupos societarios, pondrá fin a la disputa de años.

Este acuerdo va a permitir crecer la capacidad de generación en energías renovables, de 2.400 gigavatios a 5.400. Para alcanzar esa meta se requieren inversiones en Colombia, en donde Enel pone US$700 millones, y otras inversiones en Panamá, Guatemala y Costa Rica. “En estos proyectos va a empezar a participar el Grupo Energía Bogotá como parte de la nueva empresa que se proyecta crear tras el acuerdo”, manifestó Ortega.

Será una compañía de talla internacional que se convertirá en pilar estratégico para el fortalecimiento del Distrito en materia de ciudades inteligentes, movilidad sostenible y transformación energética, precisa un informe del GEB. En la nueva empresa, el Grupo Energía Bogotá tendrá una participación accionaria de 42,51 % y el 57,34 % quedará en manos de Enel.

La estrategia del GEB es crecer, ser verde y solucionar los problemas de la calidad del aire, generando la infraestructura de Ciudad Inteligente con los planes de movilidad, alumbrado público y de nuevas inversiones. La empresa pasaría de valer US$8.000 millones a US$10.000 millones.

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Con los cambios tecnológicos en el sector de la energía, con medidores inteligentes y otras transformaciones del proceso, para Enel es estratégico combinar la operación de su generación con la distribución mediante la fusión de Emgesa, Codensa y Enel Green Power, y todo el portafolio de activos permitirá crear una nueva gran empresa con un valor superior a los US$10.000 millones.

La reorganización societaria permite diversificar los ingresos de pesos a dólares, de manera que un 25 % de los ingresos totales serán en dólares, lo que dará una cobertura ante posibles eventos de inestabilidad. La nueva sociedad se crea alrededor de Emgesa, que absorbe a Codensa, Enel Green Power y Essa Chile, incluyendo activos de Enel Colombia, Costa Rica, Guatemala y Panamá. La operación no afecta en ningún sentido ni tiene relación con la actual participación del Distrito como accionista mayoritario del GEB, que se mantiene con el 65,7 %.

Como consecuencia de esta armonía, las facturas de servicios de energía en Bogotá aparecerán como Enel Bogotá. La integración va a producir unos dividendos mayores a los del pasado por la fortaleza de sus activos de entre $35.000 y $40.000 millones anuales.

Los dividendos que no habían sido repartidos serán devueltos al Grupo Energía Bogotá y los dineros que gastaron en posicionar la marca de Enel, cerca de $4.900 millones, también ingresarán a las cuentas distritales. En total, les entrarán a las arcas del Distrito cerca de $570.000 millones, explicó Ortega.

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