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La confianza de los comerciantes cayó 4,2 puntos en agosto, mientras la industria apenas retrocedió 0,3. Pero dentro de la misma encuesta hay una señal distinta: los industriales pasaron de ver desfavorables las condiciones económicas y sociopolíticas para invertir a tener una percepción favorable.
Para un comerciante, agosto dejó un mes más difícil de leer que julio. La percepción sobre la situación económica actual de sus empresas cayó de 40,4 % a 33,2 %, y las expectativas para los siguientes seis meses bajaron de 46,5 % a 38,2 %. Esas dos respuestas explican buena parte del descenso de la confianza comercial, que pasó de 27,5 % a 23,3 %.
El centro de pensamiento Fedesarrollo mide esa confianza con tres elementos: cómo ven los empresarios la situación actual de sus negocios, cómo están sus inventarios y qué esperan para el siguiente semestre. En agosto, los tres se movieron a la baja.
La caída mensual de 4,2 puntos fue suficiente para llevar el índice al nivel más bajo de los últimos meses, aunque la lectura cambia un poco cuando se mira un periodo más largo. El promedio móvil de tres meses subió de 25,5 % a 26,5 %. Es una señal de que el retroceso de agosto todavía convive con una confianza algo mayor que la que mostraba el comercio en los meses inmediatamente anteriores.
También hay una diferencia frente a agosto de 2025. Hace un año, el índice estaba en 26,5 %, tres puntos por encima del registro de este agosto.
En la industria, el movimiento fue menor.
La confianza industrial pasó de 6,1 % en julio a 5,8 % en agosto. Los pedidos actuales siguen siendo el punto débil: el balance fue de -22,6 %, lo que significa que las respuestas que califican desfavorablemente el nivel de pedidos superan a las favorables en 22,6 puntos porcentuales.
Pero hay algo que compensa parcialmente esa lectura. Las expectativas de producción para el próximo trimestre subieron de 37,7 % a 40,1 %. Y los inventarios, que en julio tenían un balance de -6,7 %, llegaron a 0 % en agosto.
En otras palabras, los industriales siguen describiendo un presente con pedidos flojos, pero esperan producir más en los próximos meses.
La encuesta también encontró que las empresas industriales están viendo de otra manera las condiciones para invertir. Aquí el cambio fue mucho más grande que el registrado en los índices mensuales de confianza.
Un giro en las condiciones para invertir
En mayo, el balance de opinión sobre las condiciones económicas para invertir era de -23,8 %. En agosto pasó a 11,5 %.
Ese número no significa que 11,5 % de las empresas vaya a invertir. Es un balance entre las respuestas favorables y desfavorables sobre las condiciones existentes para hacerlo. Y el cambio se explica por un desplazamiento bastante concreto: quienes consideraban desfavorable el entorno económico pasaron de 36,4 % en mayo a 18,9 % en agosto, mientras quienes lo consideraban favorable aumentaron de 12,6 % a 30,4 %.
La mitad de los industriales, 50,7 %, mantuvo una posición neutral.
La percepción sobre las condiciones sociopolíticas cambió todavía más. En mayo, el balance era de -46,7 %. En agosto llegó a 39,5 %.
Hace unos meses, 51,6 % de los industriales consideraba desfavorables esas condiciones y apenas 4,9 % las veía favorables. En agosto, las proporciones prácticamente se invirtieron: 9,4 % respondió que eran desfavorables y 49 % que eran favorables.
El movimiento es grande, pero no debe confundirse con una decisión de inversión ya tomada. La pregunta mide cómo califican los empresarios el entorno para invertir; la encuesta no dice que ese cambio haya producido un aumento equivalente de la inversión.
De hecho, hay otro dato que introduce una cautela en la fotografía industrial: las fábricas utilizaron en agosto el 71,1 % de su capacidad instalada, frente a 72,3 % en mayo y 73,1 % un año atrás. Es decir, una mejor percepción del entorno para invertir convive con una utilización de las instalaciones algo menor.
La construcción también cambia de tono
La percepción de las empresas constructoras sobre su situación económica mejoró durante el tercer trimestre. El balance pasó de -18,1 % a 8,4 % en un trimestre.
El cambio fue particularmente visible en las obras civiles. Allí el balance pasó de -15,2 % a 13,3 %. En edificaciones también hubo mejora, aunque mucho más pequeña: de -19,6 % a 2 %.
El ritmo de ejecución cuenta otra parte de la historia. El balance general pasó de -26,3 % a -7,2 %. En obras civiles llegó a 13,3 %, después de haber estado en -16,1 %. En edificaciones, en cambio, siguió en terreno negativo: -20 %.
Las expectativas para el próximo trimestre también mejoraron, de -7,6 % a 3,1 %. Pero esa recuperación tampoco es pareja. Las empresas de edificaciones tienen un balance de expectativas de 12,5 %, mientras que en obras civiles es de -3,3 %.
La fotografía que deja la encuesta de agosto, entonces, tiene varias velocidades. El comercio terminó el mes con menos confianza y peores expectativas. La industria mantiene pedidos débiles, aunque espera aumentar la producción. Y, dentro de esa misma industria, la valoración de las condiciones para invertir dio un giro fuerte respecto de mayo.
Son señales distintas sobre sectores que enfrentan el mismo momento económico. La encuesta no las convierte en una sola historia de optimismo o pesimismo. Tampoco dice todavía qué harán las empresas con esa percepción cuando tengan que decidir cuánto vender, cuánto producir o cuánto dinero comprometer.
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