
Ecopetrol es la empresa más importante de Colombia. Produce cerca del 60 % del petróleo del país, transporta más del 80 % de los hidrocarburos y es uno de los mayores aportantes al fisco nacional.
Usando una frase famosa: cuando Ecopetrol estornuda, a las finanzas nacionales les da gripe.
Por eso la elección de nueva junta directiva, que se realizó este martes en asamblea extraordinaria de accionistas, es un asunto unos grados más al norte de la palabra importante. Y lo es aún más si se tiene en cuenta el momento actual de la compañía.
La conversación alrededor de Ecopetrol lleva un tiempo marcada más por noticias judiciales que por asuntos petroleros o energéticos. Y cuando se tocan estos últimos, los titulares suelen estar más alineados con los resultados financieros decepcionantes de años recientes (con la notable excepción del último trimestre reportado).
¿Cuáles son los retos de la petrolera que asume la nueva junta directiva? Antes de hablar de producción, exploración, “fracking”, gas, energía solar, ISA o cualquier otra cosa, los analistas consultados responden casi al unísono: la gran conversación es el gobierno corporativo de la empresa.
Después de años de fricciones con un expresidente imputado por dos delitos y timonazos de la junta directiva casi que por instrucción de la Casa de Nariño, “el mercado espera que la empresa se comporte como una compañía técnica, no como un instrumento de política”, dijo un antiguo alto funcionario de la petrolera, quien prefirió no ser citado.
La nueva junta directiva
El Gobierno, principal accionista con cerca del 89 % de las acciones, propuso una renovación casi completa: seis nuevos miembros y solo tres que permanecen en sus puestos.
Los tres que se quedaron son César Eduardo Loza Arenas, representante de los trabajadores; Ricardo Rodríguez Yee, representante de los departamentos productores de hidrocarburos, y Luis Felipe Henao Cardona, postulado por los accionistas minoritarios con mayor participación.
Y los seis que llegaron son Carlos Augusto Suárez, José Camilo Manzur Jattin, Jorge Alberto Jaller Jaramillo, Ludmila del Carmen Vergara, Betzy Patricia Martínez y Claudia Margarita Lafaurie Taboada.
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El cambio en la junta no llegó solo. Poco antes de la asamblea, el presidente encargado de la compañía, Juan Carlos Hurtado, renunció a su cargo. También lo hizo otro miembro de la junta directiva. Dos salidas que marcan el cierre de un capítulo difícil para la empresa.
Una de las tareas inmediatas de la junta es la elección de un nuevo presidente; ante la salida de Hurtado, Camilo Barco asumió la dirección de la petrolera en el entretanto.
“Hay una gran expectativa de que Ecopetrol logre tomar un rumbo y una nueva dinámica asociada al desarrollo de sus negocios principales y no a estar involucrada en escándalos y en todo lo que ha pasado por politizar la organización”, aseguró Julio César Vera, director de Xua Energy.
La elección de un nuevo presidente no es un asunto saldado, pero todo indica que sería una persona muy cercana al presidente Abelardo de la Espriella, aunque sin recorrido en el sector de hidrocarburos. “Es clave que quien llegue se rodee de gente muy buena, que sepa de los aspectos técnicos y de las tareas misionales de la empresa. Las limitaciones en experiencia y conocimiento se pueden superar así”, dijo Vera. En esto coincide el exfuncionario citado, quien explica que “la nueva junta no es particularmente especialista en hidrocarburos. Esto no quiere decir que no puedan hacer un buen trabajo. El verdadero reto está en consolidar equipos de trabajo capaces y tomar decisiones con datos, no con ideología política, sea la que sea”.
A su vez, César Pabón, director de Investigaciones Económicas de Corficolombiana, insiste en el punto del gobierno corporativo: “Esta es la prioridad. El mal desempeño de la acción de la compañía en años recientes obedeció no tanto a la operación, sino a su manejo. Vimos varios momentos en los que la valoración de la empresa no estaba relacionada con aspectos técnicos, sino con la zozobra que había en relación con la presidencia de la petrolera y con su manejo en general”.
El panorama operativo de Ecopetrol
De fondo, la petrolera quiere mostrar mejores resultados financieros, una meta que fue esquiva en buena parte de los últimos cuatro años.
Las utilidades de la compañía pasaron de COP 33,4 billones en 2022 a COP 9 billones para el cierre de 2025.
Estas cifras, sin embargo, hay que verlas bajo la perspectiva de los bajos precios del crudo que acompañaron al mercado en este período y que solo han repuntado este año, cortesía de la guerra en Irán.
A esto hay que sumarle un par de elementos, como una tasa de cambio a favor del dólar durante varios años y una carga mayor en impuesto (incluyendo un pleito con la DIAN por importaciones de gasolina). Por ejemplo, solo en el primer semestre de este año, por el lado de más impuestos, las utilidades de la compañía se redujeron en COP 1,2 billones.
Sin embargo, 2026 ha sido más amable con los balances contables del grupo, especialmente desde el comienzo de la guerra en Irán, que actualmente tiene los precios del crudo por encima de USD 100.
Después de tres años de reportar caídas en los resultados financieros, para el segundo trimestre de este año, las utilidades de la petrolera llegaron a COP 6,1 billones, un aumento del 235 % frente al mismo período de 2025. Estos son los mejores resultados financieros de Ecopetrol desde el cuarto trimestre de 2022.
A pesar de estos buenos resultados, la producción de crudo “creció poco y la de gas cayó”, explica Vera. Y añadió: “Mejorar en este escenario implica retos a nivel operativo y de costos. También se deben sacar adelante los procesos de ‘offshore’”.
“Estamos viendo un barril por encima de los USD 100 y, sin duda, el mensaje es restablecer operaciones de exploración, tener nuevas acciones en descubrimientos”, asegura Pabón.
De acuerdo con los datos más recientes de la Agencia Nacional de Hidrocarburos (ANH), las reservas de gas del país se acabarían en 5,9 años si se continúa al ritmo de producción actual. Datos recopilados por Campetrol muestran que este horizonte de autosuficiencia está 2,2 años por debajo del promedio de la última década y 8,2 años por debajo del pico registrado en 2007 (14,1 años). En el caso del petróleo, la autosuficiencia está en 7,4 años; 0,7 años por debajo del pico registrado en 2009 (8,1 años).
A su vez, según información de la Asociación Colombiana del Petróleo y Gas (ACP), mientras la inversión mundial en exploración y producción de hidrocarburos creció cerca del 20 %, en Colombia cayó alrededor del 11 % entre 2022 y 2024.
En el lado del gas hay buenas perspectivas por el lado de Sirius, un yacimiento costa afuera que podría devolverle al país la autosuficiencia en este combustible. Pero los resultados comerciales de esta explotación solo se verían hasta 2030 (yéndonos bien). También hay indicios positivos en otro pozo (Sandía-1), a 18 kilómetros de Sirius, aunque esta es una apuesta más larga que la anterior.
“Fracking” o no “fracking”
Para este punto de la conversación, los analistas consultados aseguran que el camino más certero para retomar una senda de crecimiento en la incorporación de reservas de hidrocarburos es la fracturación hidráulica, más conocida como “fracking”.
Este es uno de los puntos centrales de la administración De la Espriella alrededor de Ecopetrol en particular y de la industria petrolera en general.
“Ecopetrol tiene experiencia operativa en ‘fracking’, con lo que se ha hecho en el Permian (explotación compartida en EE. UU.). Hay que impulsar los yacimientos no convencionales en sitios como el Magdalena Medio”, sostiene Vera.
En este punto concuerda Pabón al decir: “La operación del Permian le aporta a Ecopetrol cerca del 15 % de sus ingresos. Hay una necesidad de país de abrir, lo más pronto que se pueda, la explotación de yacimientos no convencionales”.
Pero más allá de la voluntad presidencial, las promesas de campaña y las cifras de una industria que se beneficiaría de estos yacimientos, el “fracking” tiene un largo listado de peros y dudas ambientales que no son de poca monta, especialmente con el manejo y la contaminación de agua. Esa conversación está resuelta apenas parcialmente: hay beneficios económicos a la vista, pero no se termina de calcular el tamaño y la relevancia de los costos ambientales que, de nuevo, no es un asunto menor.
El reto más importante de la principal empresa del país es recuperar la confianza.
Durante los últimos años, la independencia de Ecopetrol frente al poder político fue cuestionada de forma persistente. La nueva junta tendrá que demostrar, con hechos, que la empresa vuelve a comportarse como lo que es: una compañía, no un instrumento de gobierno.
Y a la vez habitar la porción de los titulares que está más anclada al desarrollo económico que a las notificaciones judiciales.
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Javier(ti8zq)•16 de septiembre de 2026 – 08:13Si no leyó este articulo, se lo Resumo: “la nueva junta no es particularmente especialista en hidrocarburos.(…), “ (…) todo indica que la cabeza sería una persona muy cercana al presidente Abelardo de la Espriella, aunque sin recorrido en el sector de hidrocarburos.”