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Su historial crediticio es como una hoja de vida financiera. Y al igual que una hoja de vida, no se trata de una construcción que se hace al instante, con una sola cosa, sino un proceso: la suma de muchas variables, proyectos y acciones.
Esta es una de las ideas centrales de la conversación que tuvimos en Echemos Cuentas con César Pabón, director de Investigaciones Económicas de Corficolombiana, alrededor de los puntajes de crédito, las centrales de riesgo y cómo mejorar y entender su relación con esta esquina del sistema financiero.
El historial no es sólo lo que debe en el banco
Una de las primeras correcciones que hace Pabón en este tema es acerca de la creencia que el historial crediticio sólo refleja la relación con los bancos. Las centrales de riesgo registran toda interacción comercial: pagos de servicios públicos, facturas de celular, cruentas con agentes comerciales. Todo cuenta.
“No hay una acción concreta que determine el historial crediticio”, explica. “Es, tal cual como su nombre lo dice, un historial.”
Eso implica, por ejemplo, que dejar pasar un par de días el pago del recibo del agua o del celular sí puede dejar huella. No necesariamente una huella catastrófica, pero sí una señal que las centrales de riesgo registran.
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¿Cuál es la diferencia entre mal puntaje y estar reportado?
Son dos cosas distintas. Un mal puntaje refleja un patrón: varias fallas a lo largo del tiempo que van bajando el marcador. Estar reportado, en cambio, es una foto: una falla puntual que no se ha resuelto. “Reportado se refiere a esa falla particular que probablemente no la pude solventar”, aclara Pabón.
La buena noticia es que un reporte no es permanente. Una vez pagada la deuda, el promedio para quedar libre oscila entre tres y seis meses, aunque Pabón recomienda no esperar sentado en la sala de la casa: si el proceso se demora, se puede acudir a un derecho de petición ante la central de riesgo correspondiente.
La consulta excesiva también manda señales
Este es un detalle que puede sorprender a muchos: acercarse a múltiples entidades financieras a explorar créditos, sin tener claridad sobre la capacidad de pago, también queda registrado.
Las centrales de riesgo interpretan esa conducta como una señal de ansiedad financiera, para denominarla de una forma.
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¿Cómo mejorar el puntaje?: constancia, constancia, constancia
La respuesta que más repite Pabón a lo largo de la conversación es la misma: constancia. Mejorar el historial crediticio no es cuestión de un timonazo en la vida, sino de hábitos sostenidos en el tiempo.
Sus recomendaciones concretas:
▶️ No quedarse en mora, y no sólo con los bancos. Los pagos de servicios públicos y celulares también cuentan, como ya se dijo.
▶️ Vigilar el nivel de endeudamiento. Si una proporción importante de los ingresos ya está comprometida con deudas, es momento de revisar antes de adquirir más.
▶️ No desaparecer del sistema. Uno de los errores más comunes, según Pabón, es que la gente, asustada por el tema de los puntajes, decide alejarse de los productos financieros. Eso no ayuda: quien no tiene historial, sencillamente no existe para las centrales de riesgo.
▶️ Diversificar. Tener todos los productos financieros en un solo banco, por comodidad o por costumbre, no es necesariamente la mejor estrategia. Las centrales de riesgo valoran que una persona demuestre buen comportamiento con distintas entidades. Y el consejo aplica, especialmente, para empresas.
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