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El dólar arranca la tercera semana de enero en un punto superfluo: más estable que en diciembre, pero lejos de transmitir calma. El viernes 16 cerró en COP 3.685 y la Tasa Representativa del Mercado para este lunes 19 quedó en COP 3.700, una señal de que el mercado sigue buscando equilibrio en medio de presiones externas y ruido político local.
Desde finales de diciembre, la divisa ha venido cediendo terreno de forma gradual (pasó de COP 3.780 a niveles cercanos a COP 3.700), pero ese descenso no responde a una mejora del panorama. Es, más bien, una tregua frágil, sostenida por flujos puntuales y por la expectativa de que la Reserva Federal no moverá fichas de forma abrupta en el corto plazo.
La Fed, bajo presión, y el dólar global
En el frente internacional, el foco sigue puesto en Estados Unidos. Los últimos datos de actividad muestran una economía que aún crece (la producción industrial aumentó 0,4 % mensual en diciembre). Las señales, sin embargo, enredan el asunto para la Reserva Federal: la inflación resistente por un lado y un mercado laboral que empieza a perder fuerza por el otro.
Ese balance obliga a la Fed a caminar con cuidado. El consenso de mercado apunta a que los recortes de tasas no llegarían antes del segundo trimestre de 2026, lo que le da soporte al dólar a nivel global, pero sin el impulso que tuvo en otros momentos (cuando superó los COP 5.000).
A esto se suma un factor más delicado: la ofensiva política del presidente Donald Trump contra Jerome Powell y la independencia de la Fed. La reacción coordinada de bancos centrales de Europa, Canadá y otras economías dejó claro que el tema va más allá de una disputa personal. Para los mercados, cualquier duda sobre la autonomía del banco central más influyente del mundo introduce volatilidad y refuerza la búsqueda de coberturas, como el oro, más que un refugio automático en el dólar.
Colombia: calma cambiaria con ruido fiscal de fondo
En el plano local, el comportamiento del peso sigue marcado por la incertidumbre fiscal. La decisión de varios gobernadores de no acatar el decreto de emergencia económica que elevó la carga tributaria y los anuncios de demandas de inconstitucionalidad reabrieron un frente de tensión política que el mercado no ignora.
A eso se suman las operaciones de financiamiento del Gobierno. La emisión de bonos en dólares por USD 5.000 millones ha elevado la demanda de coberturas cambiarias por parte de inversionistas extranjeros, presionando al alza las expectativas de devaluación en el corto plazo, aunque sin provocar un salto inmediato en la tasa.
Los indicadores técnicos reflejan ese pulso. El tipo de cambio muestra soporte alrededor de COP 3.600 y resistencia en la zona de COP 3.750.
Es decir, hay más fuerzas empujando a que el dólar se mueva dentro de ese rango que razones para una ruptura clara en cualquiera de los dos sentidos esta semana.
Lo que viene entre el 19 y el 25 de enero
El calendario también juega su papel. Esta semana se conocerá el PIB de China del cuarto trimestre, una cifra clave para medir el pulso de la economía global (durante el tercer trimestre la economía creció 4,8 % interanual), y el jueves se publicará el PIB de Estados Unidos (3,8 % anual).
Ambos datos pueden mover expectativas, aunque el verdadero hito llegará el 28 de enero, cuando la Fed anuncie su decisión de tasas (3,75 %).
En ese contexto, los analistas esperan una semana de volatilidad contenida, más de ajustes que de giros bruscos.
Para el Grupo Cibest, el dólar podría oscilar entre COP 3.600 y COP 3.750, con sesgo ligeramente de depreciación si reaparecen las preocupaciones fiscales o si los datos internacionales refuerzan la idea de tasas altas por más tiempo en Estados Unidos.
Para el primer trimestre de 2026, el análisis del grupo de investigación coincide en que la divisa se ubicará en niveles cercanos a COP 3.750, consistentes con el panorama actual.
¿Qué debería mirar el lector esta semana?
- Datos de crecimiento en China y EE. UU., que pueden mover el apetito por riesgo.
- El ruido político en torno a la Fed, que seguirá influyendo en el dólar global.
- Las señales fiscales locales, especialmente cualquier novedad jurídica sobre el decreto de emergencia.
- Los flujos asociados a la deuda externa del Gobierno, que pueden distorsionar el mercado en el corto plazo.
El dólar está en modo alivio. Las previsiones suponen pocos movimientos, pero los suficientes que podrían cambiar la balanza. En Colombia, por ahora, se mueve como quien camina sobre terreno inestable, midiendo cada paso, a la espera de que alguna noticia —buena o mala— incline definitivamente la balanza.
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