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¿Qué hacer con el primer sueldo? Claves para empezar bien su vida financiera

El primer sueldo no es sólo un hito emocional, sino la entrada al sistema financiero y el momento en que se siembran hábitos que pueden costar años desaprender. Andrés Naranjo, director de la Asociación Colombiana de Planeación Financiera, explica en Echemos Cuentas cómo aprovecharlo bien desde el principio.

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22 de agosto de 2026 - 04:30 p. m.
¿Qué hacer con el primer sueldo? Claves para empezar bien su vida financiera
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Entre la bruma de la memoria, es posible que casi nadie recuerde qué hizo con sus primeros sueldos: cómo gastó la remuneración de su primer empleo, el contacto inicial con el mundo laboral.

Pero así los recuerdos lo asistan, o no, estos primeros momentos son determinantes para establecer hábitos y comportamientos financieros que bien lo pueden acompañar durante varios años más.

Esta semana en Echemos Cuentas, Andrés Naranjo, Certified Financial Planner y director de la Asociación Colombiana de Planeación Financiera, explicó qué hacer con el primer salario, cómo distribuirlo, qué errores evitar y por qué las decisiones que se toman al principio de la vida laboral tienen un peso vital en el futuro financiero de cada persona.

Por qué el primer sueldo importa más de lo que parece

Recibir un ingreso propio por primera vez no es sólo un hito emocional — es la entrada al sistema financiero. A partir de ese momento se abre una cuenta de nómina, aparecen ofertas de tarjetas de crédito y se empiezan a tomar decisiones que, para bien o para mal, se vuelven hábito.

Naranjo lo resume con claridad: los colombianos tendemos a ser muy cortoplacistas. Queremos todo ya, y esa urgencia nos lleva a apalancarnos en deuda para anticipar cosas que podríamos conseguir más barato y más rápido con disciplina y tiempo. Una persona que quiere comprarse un carro y lo financia a 96 meses pagará mucho más — en tiempo y en intereses — que quien ahorra durante dos años y medio y lo compra de contado. El resultado es el mismo carro, pero el costo es radicalmente diferente.

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Las tres cajitas

Para explicar cómo distribuir el dinero, Naranjo usa un sistema que aplica con su propia hija de nueve años: tres cajitas físicas etiquetadas como gasto, ahorro y donación. Es una metáfora sencilla, pero el principio es poderoso.

La donación (destinar algo a quienes más lo necesitan) no es sólo un acto de generosidad. Naranjo la ubica primero porque desarrolla una madurez financiera que sólo se entiende con el tiempo: aprender que el dinero es un medio, no un fin.

El ahorro, en cambio, no puede existir sin un objetivo concreto. Ahorrar “por si acaso” o “porque sí” no funciona porque cualquier distracción o tentación puede desviar esos recursos. Pero si el ahorro tiene una meta clara, como la cuota inicial de un apartamento, la universidad de los hijos, mejorar la pensión, se convierte en una fuerza que resiste la presión del entorno.

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El gasto, finalmente, tiene que existir. Naranjo no predica austeridad absoluta. La idea es que el gasto sea consciente y proporcional, no que desaparezca.

Para quienes trabajan de manera informal (un grupo considerable entre los jóvenes colombianos) Naranjo añade una cuarta cajita: el fondo de emergencias. Sin un empleador que aporte a seguridad social, la protección ante imprevistos tiene que construirse de forma independiente.

¿Cuánto a cada cajita?

No hay una fórmula universal. Naranjo menciona una distribución orientadora (20 % ahorro, 20 % donación, 60 % gasto), pero insiste en que lo que importa no es el porcentaje exacto sino la disciplina de separar. Así sea el 5 % o el 10 %, lo fundamental es que ese dinero salga automáticamente antes de que uno lo vea disponible.

Y aquí aparece uno de sus consejos más concretos: páguese usted mismo la cuota que le pagaría al banco. Si una persona quiere comprar apartamento y sabe que la cuota hipotecaria sería de un millón de pesos, que aparte ese millón mensualmente en un fondo de inversión. En unos años habrá acumulado lo suficiente para comprar sin necesidad de endeudarse — o con una deuda mucho menor.

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El enemigo principal: la presión social

Naranjo cierra con una advertencia que va más allá de las finanzas: no ceder ante la presión del entorno. El primer sueldo llega en un momento de la vida en que pertenecer a un grupo importa mucho. Y puede que ese grupo suele consumir ciertos productos, ciertos celulares, ciertos carros. Resistir esa presión no significa renunciar a todo, sino tener la claridad suficiente para distinguir entre lo que uno quiere y lo que el entorno dice que debe querer.

El consejo final de Naranjo es concreto: separe al menos el 10 % de lo que gana desde el primer día, asígnele un objetivo claro y déjelo trabajar. Colombia tiene vehículos de inversión con beneficios tributarios diseñados exactamente para eso. Usarlos desde joven es la diferencia entre llegar a la jubilación tranquilo o llegar tarde.

¿Qué es Echemos Cuentas?

Echemos Cuentas es el formato de finanzas personales de El Espectador. Cada semana, hay una transmisión en vivo con invitados para hablar sobre los temas que afectan su bolsillo.

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