Comprar el tinto o prepararlo en casa se ha vuelto cada vez más costoso durante este año. Por estos días es común escuchar expresiones de sorpresa de los compradores al ver el precio del café en los supermercados. Y aunque es una situación amarga para la mayoría de los colombianos de a pie, trae su lado dulce del que se benefician las más de 550.000 familias caficultoras del país.
Gánale la carrera a la desinformación NO TE QUEDES CON LAS GANAS DE LEER ESTE ARTÍCULO
¿Ya tienes una cuenta? Inicia sesión para continuar
Y es que los datos del Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE) evidencian que la categoría de café y los productos que lo contienen ocupa el tercer puesto de los bienes y servicios que más inflación han tenido este año. Esto genera presión sobre la cansata de alimentos, que a su vez fue el segundo renglón que más contribuyó a la variación anual del 5,16 % que tuvo el Índice de Precios al Consumidor (IPC), con 0,56 puntos.
Para entender lo que está pasando en Colombia y por qué ahora se paga más por la misma bebida hace falta comenzar por la raíz: la planta. Para que esta crezca y dé una producción óptima, el clima es fundamental. Sin embargo, esto no ocurrió en 2024 en los países que más producen café en el mundo, como lo son Brasil, Vietnam e Indonesia.
Por cuenta del clima, la producción de estos países, pesos pesados en el mercado global, terminó por reducirse considerablemente. Todo lo contrario ocurrió en Colombia, que es el tercer exportador de café, tras Brasil y Vietnam, justamente. Acá las cifras de producción llevan más de un año en aumento: entre abril de 2024 y de 2025 creció 29 %, al registrar 14,95 millones de sacos de 60 kg.
Este escenario ha generado una baja en la oferta. Y en este escenario, el precio internacional del café en verde ha venido en ascenso desde septiembre de 2024, cuando estuvo a US$2,76 la libra. Para abril, el promedio mensual cerró en US$3,9 la libra, según cifras de la Federación Nacional de Cafeteros. El incremento del último mes, frente a abril de 2024, está por el orden del 64 %.
¿Por qué suben los costos de producción para el café?
La noticia es más que positiva para los caficultores, pues reciben más dinero por el mismo producto, ya que entre los valores que determinan el valor interno está el precio que registra la Bolsa de Nueva York.
Aunque aquí vale aclarar que no todo han sido ganancias, pues también se encarecieron los costos de producción, lo que “podría explicar que los precios estructuralmente hayan cambiado”, sostiene Luis Fernando Samper, consultor internacional en temas cafeteros.
Los datos del DANE muestran que los costos al productor del grano están 50 % más caros este año que el pasado. El dato más alto fue el de febrero, que llegó al 78,9 % respecto al mismo período de 2024.
Pero este no fue el único renglón que se encareció. La emprendedora Alma León cuenta que debió subirle los precios a su café Floralma (@floralma_cafe), porque también subieron los precios de la tostión, mano de obra, empaques y transporte.
“Para mantener las ganancias tuvimos que ajustar el precio. En diciembre vendíamos la libra a $35.000, ahora la tenemos en $40.000. Y, de todos modos, el margen de ganancia es menor. Sale más rentable vender la carga de café y evitarnos el proceso, pero hacemos el esfuerzo por mantener la marca”, relata León.
Este, por ser un café de especialidad con 87,5 puntos de catación, tiene un precio mayor que otros que convencionalmente se comercializan en el mercado nacional. Pero el ejemplo ayuda a entender cómo ha ido variando (hacia arriba) la canasta de costos que se encuentra detrás de una tasa de tinto. Los sobrecostos en otros rubros van también para los exportadores y la industria en general.
Ese es el caso de la empresa Banexport - Café 18, que igual está sintiendo el impacto del encarecimiento de la materia prima, algo que ha disminuido la actividad de sus clientes internacionales: ahora compran cinco contenedores cuando antes pedían 10, asegura Carlos Julián Ruiz, gerente de la empresa.
Gustavo Gómez, presidente de la Asociación Nacional de Exportadores de Café de Colombia (Asoexport), detalla que hubo una grave afectación en el último trimestre de 2024 y en el primero de 2025 por la falta de contenedores, dado el anticipo de envíos desde China a EE. UU. previo al inicio de la segunda administración Trump. La situación generó interrupciones en el flujo de caja para la operación de la cadena de suministro y llegó a amenazar la calidad del café colombiano.
Gómez agrega que, en general, los problemas arancelarios han generado mayores riesgos e incertidumbre en el comercio internacional, lo que se ve reflejado en los procesos y costos logísticos de la cadena de producción.
“Antes los compradores hacían programación con inventarios. Ahora no lo hacen porque las tasas de interés están muy altas y el precio del grano igual. Puede llegar a haber desabastecimiento en la cadena por los altos costos. Aunque hay muchas cadenas que antes ganaban mucho y ahora no ganan tanto, pero sigue siendo rentable”, sostiene Ruiz.
El consumidor tiene que pagar más
Las grandes empresas han dejado de ganar dinero por el producto porque no todo el sobrecosto de producción se lo han trasladado al consumidor final. Esto aplica incluso para emprendedoras como León, cuya rentabilidad se ha visto castigada. Ella ha tenido que manejar un equilibrio de lo que se sube al producto en pro de evitar que se reduzcan significativamente las ventas.
Además, los precios al consumidor son más estables en el tiempo de lo que son los precios de la materia prima, especialmente. José Leibovich, director de investigaciones económicas de la FNC, explica que esto se debe a que las industrias tienen que absorber los choques, y lo hacen en el mediano plazo, que es cuando se toman decisiones de modificar el precio: no es un proceso que se hace cada semana.
Eso explica por qué el incremento lo han sentido los bolsillos de los colombianos hasta este año, y no desde septiembre, y por qué es un asunto generalizado para el producto, pues sucede para todas las marcas. Dicho encarecimiento era imposible de evitar, por más que Colombia sea un jugador importante respecto a la producción.
Leibovich apunta que, por ser un producto de exportación, es imposible que no se tome el precio internacional como referencia y se evite el alza. Si esto no se hiciera, “toda la producción se iría a los mercados internacionales, y en Colombia nos quedaríamos sin café para consumir”, puntualiza.
Otro elemento por considerar es que lo que se consume a nivel interno tampoco es completamente el grano colombiano. El grueso del consumo es de cafés de baja calidad: lo que se llama pasilla, es decir, el grano que no cumple con la calidad requerida para exportarse. Para completar los volúmenes se importan cafés desde Brasil, Ecuador y Vietnam para la mezclas de la industria. El experto de la FNC aclara que es eso lo que toman los colombianos con las marcas que ofrecen bajos precios y cuyas etiquetas no dicen específicamente que el café es colombiano.
¿Dejará de comprar tinto?
De todos modos, las empresas han sido muy cuidadosas de no subir más de la cuenta. Se trata de una ecuación delicada, pues a ningún eslabón de la cadena le conviene que se reduzcan las ventas. Y menos en un escenario de encarecimiento del costo de vida en los principales países consumidores.
Para los ajustes se tiene en cuenta que es un producto inelástico, es decir, que las personas están dispuestas a pagar precios más altos sin afectar la demanda. Ello indica que los consumidores del grano no dejarán de comprarlo, a menos de que su precio sea exagerado.
De hecho, Gómez dice que los compradores, de Colombia y el mundo, mantienen su demanda de café, lo que hacen es cambiarse a un segmento que se acomode más a su presupuesto, pero no es algo que dejen de comprar. Esto también lo ha evidenciado León, pues sus clientes no le dejan de comprar, pero el volumen ha caído. Si antes alguien se llevaba una libra, ahora solo compran media.
“Es previsible que si se mantienen en niveles altos los costos, las empresas puedan volver a subir el precio en algún porcentaje. Aunque ya no se espera un incremento demasiado alto”, resalta Leibovich.
¿Qué pasará con el precio del café?
El primer factor por considerar cuando se piensa en el precio que pagan los colombianos por el café molido está relacionado con el campo. Si las cosechas se recuperan en Brasil y Vietnam, especialmente, lo más esperado es que los precios del grano en la bolsa se reduzcan. Aunque los expertos no esperan que eso suceda este año.
Lo que sí es seguro es que el ciclo de buenos precios para los caficultores terminará en algún punto. En este momento se estimula la producción, y como es un producto de tardío rendimiento, esto toma un tiempo en aparecer, pero llegará cuando las condiciones de clima sean las apropiadas, de acuerdo con Samper.
Esa es la razón por la que es importante que en este momento los productores aprovechen “para reducir deuda y hacer inversiones en renovación e infraestructura de la finca. Lo más aconsejable es prepararse para el siguiente ciclo de precios”, subraya el consultor.
Si bien la normalización de precios no es una buena noticia para los caficultores, es alentador el panorama del consumo per cápita, que en este momento registra en el país unos 2,5 kilos por persona al año. Esto nos deja por debajo de lugares como Costa Rica, que marca el doble, y Brasil, que es el campeón internacional.
“En ese frente el país todavía puede mejorar su consumo, y sería fabuloso para los productores porque estimularía la productividad y mejores prácticas”, destaca Leibovich.
Del otro lado, no hay buenas noticias para los consumidores, al menos en este momento. Dado que los costos de la producción han cambiado, y no solo por el precio del grano, es poco probable que el café y los productos a base de este regresen a los precios que tenían antes. Es cuestión de que los compradores se acostumbren a que comprar un buen tinto colombiano es ahora un gusto más costoso en el país, aunque vale cada peso por la calidad de algunos de los mejores granos del mundo.
💰📈💱 ¿Ya te enteraste de las últimas noticias económicas? Te invitamos a verlas en El Espectador.