Entrevista

“Hay que innovar en la forma como se hace innovación”: Darja Isaksson

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La directora de Vinnova, la agencia sueca de innovación, habla acerca de cómo y por qué es necesario seguir invirtiendo en este campo, incluso bajo las presiones fiscales y sociales que ha introducido la crisis por la expansión del COVID-19.

Darja Isaksson es la directora general de Vinnova, la agencia sueca de innovación, así como miembro del Consejo Nacional de este país dedicado a este tema. En esta entrevista, presentada en forma de monólogo, habla acerca de la urgencia de continuar invirtiendo en esta materia para acelerar cambios sociales necesarios para lidiar con la pandemia en el plazo más inmediato y de la crisis climática en segundo lugar.

“La pandemia, a la par que ha causado un tremendo sufrimiento humano, también ha desnudado una realidad que era latente desde antes: los retos de nuestra era son globales y sistemáticos. Y la respuesta a ellos, hasta el momento al menos, nos va mostrando que se requieren cambios de comportamiento en todos los niveles de la sociedad y del comportamiento individual, en las organizaciones privadas y en las naciones. Todos hemos tenido que ajustarnos a nuevos escenarios y hemos tenido que hacer un especial énfasis en priorización. Y aquí hay una lección importante.

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Este énfasis en la priorización es un buen ejemplo de lo que conocemos como innovación orientada hacia la misión: tener una visión o un objetivo común que permite movilizar los esfuerzos y comienza a crear respuestas en múltiples niveles de la sociedad.

La pandemia ha puesto presiones económicas y sociales en todos los países, por supuesto. Por razones naturales, muchos países se están centrando en las respuestas y las mediciones de corto plazo como respuesta a la emergencia. Pero la misma crisis también ha llevado a muchos gobiernos a entender que hay que hacer inversiones de largo plazo ahora más que nunca. Por ejemplo, parte de la respuesta de la Unión Europea en estos momentos incluye hablar de un pacto verde que nos permita hacer una transición más profunda hacia la digitalización, pero también hacia la descarbonización de la economía.

Buena parte de las tecnologías que estamos adoptando y utilizando hoy en día para el desarrollo de una vacuna contra el COVID-19 son el resultado de planeación e inversión a largo plazo, de innovación con foco en la priorización, por ejemplo. Esta es una de las razones por las cuales es vital seguir pensando y desarrollando sistemas de innovación, incluso en época de crisis. Pero otra es que vemos una ola de inversión hacia compañías, servicios e infraestructura con una clara dirección de traer cambios sociales.

Y este es un movimiento que ya veíamos y que ha estado impulsado principalmente por la crisis climática. La evidencia científica es clara en este tema y, a la larga, no nos sirve de nada hablar de cosas como economía, crecimiento y competitividad si estos son términos que solo tienen sentido dentro de los límites planetarios.

La investigación sobre la innovación nos está diciendo es que si queremos transformaciones sociales no se vale tener cambios graduales porque el planeta es la plataforma sobre la que construimos estos cambios. Como sociedad necesitamos innovación radical.

Sí, la pandemia puede distorsionar las prioridades de inversión, pero existe evidencia clara de por qué hay que seguir invirtiendo en innovación que traiga cambios en la sociedad.

Ahora, tenemos que innovar en la forma como pensamos y construimos la innovación si de verdad queremos implementar transformaciones sociales. ¿Cómo? Hay varios factores.

Por ejemplo, mediante una mejor comprensión de cómo funciona un sistema de innovación: no se trata solo de analizar los mecanismos y los actores que producen innovación, sino cuáles son las habilidades de las innovaciones que salen del sistema para producir cambios que realmente transformen. Y uno de los caminos en este campo es tener una dirección clara, lo que se conoce como direccionalidad: una meta común que permita a muchos actores y participantes encontrar un punto de convergencia en el alcance de ese objetivo.

Analizar la innovación desde la perspectiva de un sistema también permite ver cuáles son los incentivos que crean las condiciones para encontrar soluciones a las necesidades propuestas; se trata de analizar aspectos de oferta y demanda, pero también regulatorios. Y aquí el rol de los gobiernos es muy claro.

Los Estados no pueden dictar cómo se innova, pero sí pueden establecer las condiciones y los incentivos necesarios para orientar las soluciones hacia los problemas que las requieren. Hoy es claro que impulsar tecnologías y dejar que el mercado se las arregle no es un enfoque correcto. Hay una falla de mercado.

Y esta falla es la que ha impulsado la lógica del gasto y la inversión pública desde la posguerra: sin el motor del Estado detrás lo que pasaría es que muy pocas buenas ideas lograrían ser retomadas por el capital privado para su desarrollo.

Hoy tenemos alianzas público-privadas, pero con un énfasis en direccionalidad: todos los actores trabajan hacia una meta común y aportan diferentes partes y saberes de la solución. Y esto, a su vez, genera efectos secundarios deseables, como transferencia de conocimientos y tecnología, algo que termina impactando actores más pequeños del sistema, como empresas que no pueden hacer enormes inversiones o que no tienen acceso a cierta información, y se crean sinergias entre las empresas y los centros de investigación pública, por ejemplo.

Buena parte de la innovación no solo se trata acerca de la tecnología, el modelo de negocios o las prácticas de trabajo. Tiene que ver con la habilidad de analizar el sistema como un todo.

Es claro que los gobiernos tienen un papel en este sistema, especialmente creando marcos en los cuales la innovación pueda surgir y mantenerse, y aquí hay que hacerse preguntas como: ¿están los recursos en los lugares correctos?, y, ¿hay condiciones institucionales para lograr estos cambios?”.

Webinar sobre innovación

La Embajada de Suecia en Colombia, en alianza con El Espectador, realizará el martes 13 de octubre el webinar “De Suecia para el mundo: lecciones de innovación para tiempos de crisis”, en el que participarán Joakim Applequist, de Vinnova, la agencia sueca de innovación; Donnie SC Lygonis, del KTH Real Instituto de Tecnología de este país; Daniel Akenine, oficial de tecnología y seguridad de Microsoft, y Lisa Åbom, jefe de tecnología aeronáutica de Saab, el gigante de armamento y defensa. El webinar es de libre acceso, contará con traducción simultánea y será transmitido a través de las redes sociales de este diario.

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