9 Jun 2021 - 8:51 p. m.

Inversión en energías limpias de economías emergentes pone en duda metas climáticas

Un nuevo informe de la Agencia Internacional de Energía asegura que las economías emergentes deberán comenzar a destinar más de US$1 billón anualmente para estas fuentes de energía para así poder cumplir con los objetivos climáticos globales.

Redacción Economía, con información de agencias

Redacción Economía, con información de agencias

Mientras las economías más ricas del mundo invierten en suministros de energía nuevos y más limpios, es vital para todos que las naciones más pobres no se queden atrás. Las inversiones en energía limpia en estas economías deberán aumentar a más de US$1 billón al año para fines de la década para poder cumplir con los objetivos climáticos globales, lo que contrasta con los menos de US$150.000 millones de 2020, según un nuevo informe de la Agencia Internacional de Energía (AIE).

La inversión en energía verde lleva varios años cayendo en los países emergentes y en vías de desarrollo (excluyendo a China), y la crisis del COVID-19 no ha ayudado, según la AIE.

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Desde 2016, los mercados en desarrollo y emergentes han experimentado una disminución de alrededor de 20% en sus inversiones anuales en el sector energético, lo que representa un marcado contraste con los países europeos y Estados Unidos, que lideraron la quema de combustibles fósiles, pero ahora pueden gastar mucho más para reducir sus huellas de carbono.

“Esta es la falla más grave en la lucha internacional contra el cambio climático”, dijo Fatih Birol, director ejecutivo de la AIE, que instó a los líderes del Grupo de los Siete, que se reunirán esta semana en Cornwall, Inglaterra, a comprometerse a cumplir con el objetivo establecido por los países desarrollados signatarios del Acuerdo de París de movilizar US$100.000 millones al año en financiamiento climático para los países en desarrollo.

Birol aseguró que “estamos inmersos en una carrera hacia la neutralidad del carbono: no es una carrera entre países, sino contra el tiempo. No habrá ningún ganador si todo el mundo no cruza la línea de llegada”.

El funcionario agregó que, sin embargo, “las regiones en desarrollo, que albergan a dos tercios de la población mundial, generan el 90 % del crecimiento de las emisiones pero solo reciben el 20 % de los fondos dedicados a la energía limpia. Si no actuamos rápidamente para acelerar esa inversión, este tema se convertirá en la brecha más crítica en la lucha contra el calentamiento global”.

En otras palabras, sin aumentar la inversión de manera significativa, estas naciones serán responsables de la mayor parte del aumento sostenido de las emisiones en las próximas décadas.

Se necesitarán billones de dólares para eliminar las emisiones del transporte, las edificaciones y las industrias pesadas de todo el mundo. Los líderes de las naciones ricas a menudo han señalado que acelerar la transición a la energía verde puede ayudar a estimular sus economías locales, pero concentrar la inversión solo en los países ricos no será suficiente para eliminar las emisiones.

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Centrar las inversiones para reducir la contaminación en los países ricos también es ineficaz. Evitar una tonelada métrica de emisiones de CO₂ en un país en desarrollo cuesta la mitad que en una economía avanzada, según la AIE. Eso se debe en parte a que las naciones emergentes pueden ir directamente a tecnologías más limpias y eficientes en lugar de tener que retirar paulatinamente o adaptar proyectos de energía contaminante que ya están en marcha.

No obstante, las finanzas siguen siendo una barrera clave para la construcción de nuevos proyectos. Los costos de financiamiento en los mercados emergentes son hasta siete veces más altos que en EE.UU. y Europa, e incluso más altos en sectores considerados más riesgosos, como el hidrógeno limpio. Eso hace que sea difícil para los desarrolladores vender deuda o conseguir retornos rentables de inversiones en energía limpia.

El último informe de la AIE se conoce después de que la agencia señalara que sus modelos mostraban que el mundo debe dejar de gastar en nuevos campos de petróleo, gas y carbón de inmediato con el objetivo de alcanzar las cero emisiones netas para 2050.

La reunión del G7

Según los planes energéticos conocidos, las emisiones de CO2 de las economías de Asia, África o América Latina deberían crecer en los próximos 20 años, mientras que las de las economías avanzadas bajarán y las de China se estabilizarán.

El informe de la AIE, publicado en colaboración con el Banco Mundial y el Foro Económico Mundial, destaca la importancia de la financiación privada pero añade que la acción internacional y los fondos públicos tendrán que actuar como catalizadores.

“A nivel mundial no falta dinero pero no va a parar donde más se necesita. Los gobiernos deben dar a las instituciones financieras internacionales un mandato estratégico para financiar las transiciones energéticas en los países en desarrollo”, afirmó Birol.

El economista instó a los dirigentes del G7, que se reunirán durante tres días a partir de este viernes, que se ocupen del tema: “El G7 puede dar el pistoletazo de salida, enviar una señal”.

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Asimismo, la AIE recuerda que reducir las emisiones de un país desarrollado cuesta dos veces más que hacerlo en una región en desarrollo, donde no se suele necesitar transformar sectores enteros.

Además, los precios de las energías renovables también han caído. El coste de las instalaciones fotovoltaicas cayó entre un 40 y un 55% entre 2015 y 2019 en Brasil, México, India y Sudáfrica, y entre un 15 y un 30% en el caso de los equipos para la energía eólica. Aún así, los costes continúan siendo altos en otras partes, como Indonesia o África Subsahariana, aunque estos se ven compensados a largo plazo.

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