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Lo acontecido fue calificado como “la peor crisis financiera desde la recesión de 1929” por el candidato demócrata B. Obama, y no es para menos. A pesar de la sorprendente recuperación del cierre semanal en los mercados de Europa y EE.UU. el daño está hecho. Las fortunas que se esfumaron durante la semana, así como los puestos de trabajo perdidos, difícilmente se recuperarán, sumándose al pesimismo ya extendido y a una castigada demanda de bienes y servicios.
En Colombia el dólar superó el jueves los $ 2.200 para cerrar la semana a $2.050, corrigiendo un salvaje 6,8% y poniendo en evidencia la fragilidad de nuestros mercados. Con estas volatilidades sólo es cuestión de tiempo para que, tanto el sector financiero como empresas que comercian con el exterior, empiecen a mostrar debilidad, pues la inestabilidad no es buena.
En cuanto al debut de la acción de Ecopetrol en la Bolsa de Nueva York, creo que logra desmitificarla, aterrizando a sus inversionistas en un agitado mundo bursátil donde no hay vedettes que acaparen el protagonismo que esta acción aún monopoliza en nuestro mercado accionario. Para quienes esperaban una fuerte valorización por su sola exposición a los mercados internacionales, les quedó claro que ello dependerá de los verdaderos fundamentales de la empresa y del mercado petrolero, así como de la difícil situación económica mundial y su efecto de caída sobre el precio del petróleo. En Wall Street no es la única empresa petrolera ni la más importante y serán más complejas las variables que determinarán su precio.