Ataque al ‘gota a gota’

La tasa de usura debe diversificarse

Limitar la tasa de interés restringe la oferta de crédito y obliga a dirigirlo a sectores con menores niveles de riesgo, dicen los banqueros.

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En el país, la tasa de usura está sometida a presión: se le atribuye que cierra la puerta a una mayor bancarización de la población, la existencia de la figura del agiotista y debilidad del consumo. Eliminarla no es la solución, por miedo a los banqueros. Lo mejor es diversificarla, que no exista una sino varias tasas de usura, consideran expertos.

Abrir el crédito indiscriminadamente a toda la población podría propiciar una crisis financiera como la registrada en Estados Unidos, en donde altas tasas de interés impidieron que personas con bajo perfil crediticio pagaran sus obligaciones. La tasa de usura, como la existente en Colombia, es una figura rara en los mercados financieros de la región.

“La tasa de usura no se puede eliminar. Si nosotros la eliminamos vamos a quedar en manos de los bancos, y ya hemos visto cómo los bancos, en muchas de sus tarifas, abusan de manera notable”, advierte David Barguil, actual representante a la cámara y electo senador conservador.

Ahora, en opinión de la Asociación Bancaria y de Entidades Financieras (Asobancaria), el gremio de los banqueros, la tasa de usura limita la libre formación de precios, restringe la oferta de crédito y “termina obligando a las entidades financieras a canalizar la mayor parte de los créditos hacia sectores con menores niveles de riesgo, un hecho que, paradójicamente, termina excluyendo del acceso al crédito a la población informal y de bajos recursos”. La visión del gremio coincide con estudios de Fedesarrollo y ANIF, el centro de estudios del sistema financiero.

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La más reciente intervención del Gobierno sobre la tasa de usura la propició el Ministerio de Hacienda, quien encomendó, a la Superintendencia Financiera, un estudio de vigencia de tres meses a uno, como sucede en la actualidad.

“Desde 2015 hasta diciembre de 2017 los indicadores tradicionales de riesgo de crédito presentaron un incremento generalizado en todos los tamaños de empresa, alcanzando máximos desde 2007”, precisa el Banco de la República en su informe de Estabilidad Financiera. El incremento fue mayor para el caso de las micro, pequeñas y medianas empresas (mipyme), que es un sector de alto riesgo crediticio, según el sistema financiero. Para que los bancos atiendan todos los mercados y se ahonde en la profundización bancaria, se propone una diversificación en la tasa de usura.

“La solución para ampliar el mercado del microcrédito, que muchas veces requiere unas mayores tasas, es que tengamos distintas tasas de usura, es decir tasas diferenciales: que haya una más elevada para el microcrédito, pero menor para tarjeta de crédito para evitar que los señores (banqueros) se estén pegando a usura, como hoy sucede en tarjetas de crédito”, dijo Barguil.

Cuando se pegan al techo es porque existe límite, considera Óscar Cabrera, presidente del banco español BBVA. Durante la presentación de nuevos productos de mayor presencia tecnológica indicó que “lo peor que se puede hacer es mantener techos, porque todo el mundo se pega y es una consideración apenas natural. Si no hubiera techo no hay nada de qué pegarse”.

El profesor Andrés Martínez, docente del Departamento de Economía de la Universidad Central señala que “un posible efecto positivo de la eliminación de la tasa de usura del sistema financiero es que, al encontrar oportunidades de financiación en el sector financiero, los usuarios que hoy dependen de los prestamistas y ‘cuenta a gotas’ del mercado informal, migrarían hacia el formal, redundando en mayor estabilidad, seguridad en las transacciones y además permitiría llevar una verdadera estadística del comportamiento del crédito en Colombia, en la medida en que empezaría a haber registro de su historial”.

Cabrera, del BBVA, sostiene que, por la existencia de la tasa de usura, mucha gente se ve obligada a recurrir al crédito del ‘pagadiario’. “Los que hoy por hoy viven en el mundo del agiotismo, ese techo les está negando la posibilidad de acudir al sistema financiero formal, porque ellos tienen crédito; lo que pasa es que lo tienen al 3.000 %”, dijo.

Pese a aclarar que la banca no tiene interés en que se elimine la usura, Cabrera estima que acabarla es bueno, porque “si se quita el techo lo que van a prevalecer son comportamientos mucho más competitivos, con competencia mucho más radical”. Los nuevos clientes que accedan al sistema financiero, por primera vez van a tener que pagar una tasa de interés acorde con su perfil de riesgo, pero después irán teniendo ahorros importantes en su tasa de financiamiento. La existencia de la tasa de usura niega “la capacidad de financiamiento razonable a un montón de colombianos. Me parece lo más antisocial que existe. Les estamos negando mejoras en calidad de vida a muchos por la existencia de la tasa de usura”, remarca el directivo.

Desde la docencia, el profesor Martínez explica que un trabajo serio con la tasa de usura redundaría “en una posible inclusión en el mercado financiero de aquellas personas y empresas, cuyo perfil crediticio es considerado de ‘alto riesgo’. Esto implicaría, básicamente, dos tipos de usuarios: riesgo bajo/moderado y alto riesgo”. Los primeros son los clientes bancarios, que actualmente tienen acceso al crédito, pagando hasta la máxima tasa fijada hoy. Los otros serían esos “nuevos usuarios” que hoy no tienen acceso al crédito y que entrarían en el mercado financiero pagando una tasa muy por encima de los demás.

Con el propósito de garantizar la estabilidad del sistema financiero, las entidades deben aplicar una adecuada gestión de riesgos, lo que les impide otorgar créditos a segmentos que sólo serían atendidos con tasas de interés superiores a los límites impuestos, señala el gremio de los banqueros.

“Eliminar la tasa de usura requiere pensar en otros mecanismos para garantizar la estabilidad financiera y la protección del consumidor, pues la oferta bancaria no es muy alta y además es demasiado costosa, por la ineficiencia del sector”, dice Martínez.