La Unión Europea aprueba plan de estímulo financiado por deuda conjunta

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El acuerdo contempla un paquete de ayuda pandémica de 750.000 millones de euros (US$909.000 millones).

Los líderes de la Unión Europea reunidos en Bruselas resolvieron un enfrentamiento con dos estados miembros del este que habían amenazado con retrasar un presupuesto histórico de US$2,2 billones y un paquete de estímulo, justo cuando la nueva ola de infecciones por coronavirus asola las economías del continente.

El jueves se llegó a un acuerdo con Hungría y Polonia, que habían protestado enérgicamente por un mecanismo que vinculaba la financiación a la defensa de las normas democráticas. El acuerdo allana el camino para que la UE ponga en marcha no solo su presupuesto de siete años, sino también un paquete de ayuda pandémica de 750.000 millones de euros (US$909.000 millones) que se financiará con deuda conjunta, una medida histórica para el bloque.

No obstante, los líderes tuvieron dificultades para llegar a un acuerdo sobre una propuesta relacionada con recortes más pronunciados en las emisiones carbono durante el próximo decenio. Se supone que esa política está en el centro de su estrategia para reconstruir la economía europea después de la pandemia, pero Polonia nuevamente planteó objeciones y las conversaciones aún estaban en curso a las 6:30 am en Bruselas.

El acuerdo sobre el presupuesto negociado por Alemania ofrece garantías sobre cómo se aplicarán las nuevas condiciones, pero la disposición sobre el Estado de derecho seguirá en vigor. La disputa fue la culminación de años de enfrentamientos entre Bruselas y los dos países sobre todo tipo de asuntos, desde la injerencia política en el poder judicial hasta los derechos LGBTQ.

Según el acuerdo, la condicionalidad solo entrará en vigor a partir del 1 de enero y se relacionará con los compromisos bajo el nuevo presupuesto. Por otra parte, las sanciones solo se promulgarán después de que el Tribunal de Justicia de la Unión Europea se pronuncie, lo que podría tomar meses.

El primer ministro húngaro, Viktor Orban, y su homólogo polaco, Mateusz Morawiecki, se habían arrinconado al repudiar reiteradamente el vínculo entre la financiación de la UE y las normas democráticas. Ese mecanismo, acordado en el verano entre el Parlamento Europeo y Alemania, que ocupa la presidencia rotativa del bloque, fue apoyado por el resto de la UE, en particular estados como los Países Bajos que quieren un mayor escrutinio sobre cómo se gasta el efectivo.

Para Hungría y Polonia había mucho en juego. Los dos países son los mayores beneficiarios netos de efectivo de la UE, lo que ayuda a sus economías a cerrar la brecha con los vecinos más ricos del oeste, y podrían recibir al menos 180.000 millones de euros de este paquete de gastos.

Los inversores aplaudieron el acuerdo. El zloty y el forint se encontraban entre las monedas de mejor evolución frente al euro el jueves, en un tercer día de ganancias.

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