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La experiencia es común: su celular vibra siete u ocho veces en el día con llamadas de números que usted no reconoce, de gente que no tiene nada que ver con usted y para asuntos que poco o nada le importan.
Las llamadas de spam, entre grabaciones con información comercial, call centers con promociones que usted no quiere y, claro, estafas, son una suerte de flagelo de la vida moderna.
De acuerdo con la Iniciativa Global contra el Crimen Organizado, al menos 57 % de los adultos a nivel global ha reportado ser víctima de algún tipo de fraude por cuenta de estas llamadas. Vamos a pausar un momento para dejar ese dato flotando: más de la mitad de la población adulta cae en estas trampas.
En Colombia, los fraudes asociados a llamadas y mensajes de texto ya generan reclamaciones por más de COP 252 millones diarios. Entre 2022 y 2024, ese valor se triplicó: pasó de COP 30.622 millones a COP 92.235 millones, según cifras oficiales.
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Y la verdad es que es difícil no hacerlo. La solución más rápida sería tirar el teléfono al inodoro. Pero más allá de cortar lazos con la vida moderna, hay formas de resistir o, cuando menos, de lidiar con este tipo de asuntos.
Esta semana, la Comisión de Regulación de Comunicaciones publicó una resolución que introduce un conjunto de medidas para dificultar la suplantación y darles a los usuarios más información antes de contestar, responder o compartir sus datos.
¿Qué se puede hacer contra las llamadas spam?
La resolución actúa en distintos puntos de la cadena de comunicación:
- Alerta de llamada sospechosa. Los operadores deberán analizar las llamadas en tiempo real y, si detectan comportamientos atípicos —como una misma línea con muchas llamadas cortas y repetitivas—, la pantalla del usuario mostrará esa advertencia. La CRC aclara que la alerta no prueba que exista fraude, solo invita a verificar antes de contestar.
- Etiquetado de llamadas comerciales. Las empresas deberán registrar ante su operador los números que usan con fines publicitarios; esas llamadas aparecerán marcadas como tales en la pantalla.
- Bloqueo de numeración irregular. Quedarán bloqueadas las llamadas desde líneas que no han sido asignadas oficialmente o que solo están habilitadas para recibir comunicaciones. Más adelante, también se bloquearán las llamadas internacionales que intenten aparecer como si vinieran de un número colombiano, salvo los casos legítimos de roaming.
- Verificación de mensajes empresariales. Bancos, comercios y entidades públicas deberán permitir identificar quién envía cada mensaje automático, con qué código corto autorizado y bajo qué formato aprobado. Un sistema central verificará esa información antes de que el mensaje llegue al usuario; los que no puedan validarse simplemente no se entregarán.
- Monitoreo de mensajes masivos. Se creará un mecanismo para detectar cuando una línea celular común se use de forma inusual para enviar mensajes masivos.
¿Cuándo entran en vigencia estas medidas?
La implementación será gradual: las medidas sobre llamadas sospechosas y publicitarias entrarán a regir en tres meses; el monitoreo de mensajes masivos y el micrositio pedagógico de la CRC, en seis; y el sistema de validación de mensajes empresariales, en doce.
Durante el proceso de consulta pública que dio origen a la resolución, gremios y empresas plantearon reparos de fondo a varias de estas medidas. La ANDI y Claro coincidieron en pedirle a la CRC un Análisis de Impacto Normativo antes de imponer nuevas obligaciones tecnológicas, argumentando que los bajos cargos de acceso que reciben los operadores por el envío de SMS no alcanzan a cubrir el costo de implementarlas. Claro, además, sostuvo que la suspensión provisional de códigos cortos —una medida administrativa que ya aplicaba la CRC antes de esta resolución— redujo en más de 70 % los casos de mensajes fraudulentos escalados por la compañía, lo que a su juicio demuestra que el problema puede resolverse con herramientas más simples y menos costosas que las propuestas. Asobancaria, en representación del sector financiero, pidió ir más allá: que la validación de remitentes como bancos y entidades vigiladas sea centralizada y obligatoria, para evitar que la sola visualización del nombre del remitente genere una falsa sensación de seguridad en el usuario.
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¿Qué pueden hacer los usuarios mientras tanto?
“El fraude funciona porque quien está detrás puede ocultarse y porque presiona a las personas para que actúen sin verificar”, advirtió Felipe Augusto Díaz Suaza, director ejecutivo de la CRC.
Lo que dice Díaz es clave porque, al final del día, la mejor defensa frente a las estafas en línea es ejercer la duda y el sentido común: si la voz al otro lado de la línea en una llamada de un número desconocido ofrece una promoción demasiado buena para ser cierta, quizá es porque no lo es, justamente.
Los bancos lo dicen constantemente: no entregue información personal ni claves a personas que dicen ser de estas entidades, así estas se sepan su tipo de sangre o con cuánta azúcar toma el café de la mañana. Cuelgue y comuníquese con el banco: si de verdad es una emergencia o algo crítico, una llamada a su entidad bancaria puede solucionar el tema o, cuando menos, ofrecerle un canal seguro y veraz de comunicación.
Al final del día, Díaz, de la CRC, lo recalca: ninguna alerta del sistema reemplaza la verificación directa con la empresa o entidad por sus canales oficiales.
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