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La turbulencia de los mercados financieros del mundo tiene inquieto al mundo entero. Y los afiliados a los fondos de pensiones y cesantías en Colombia no son la excepción. Las noticias de las últimas semanas han generado inquietud, como la pérdida de US$55 millones de las Administradoras de Fondos de Pensiones (AFP) en la quiebra de Lehman Brothers.
Santiago Montenegro, presidente de la Asociación Colombiana de Administradoras de Fondos de Pensiones y Cesantías, habló sobre el momento y las perspectivas de los ahorros de los siete millones de colombianos que tienen sus recursos en las AFP.
¿Cómo ha afectado la situación actual de los mercados mundiales a los fondos en Colombia?
A pesar de la situación difícil, en septiembre van a terminar positivos, en cerca de $1,5 billones en el año corrido, con un rendimiento de 3%, teniendo en cuenta que la Bolsa de Colombia tiene en 2008 una caída de 18%.
¿A qué se debe ese resultado positivo?
A la diversificación del portafolio, aunque lógicamente la rentabilidad está por debajo del promedio histórico, que es del 15%. Lo relevante es la rentabilidad a largo plazo; si la bolsa sube $2 billones en un mes, no hay que salir a hacer fiesta, y si bajan $1 billón, no es tragedia.
¿Qué se le puede decir a la gente que está recibiendo su extracto del fondo de pensiones?
Que si bien el de septiembre fue positivo, a pesar de las tormentas en los mercados, el tema del ahorro pensional siempre hay que mirarlo a largo plazo. Lo importante es la rentabilidad de largo plazo y las oportunidades de invertir bien los portafolios, que se diversifiquen bien en inversiones seguras con una buena relación de retorno y riesgo.
De los $56 billones que tienen hoy los fondos, ¿cuánto corresponde a rendimientos?
Son $27 billones.
¿Cómo ha actuado la regulación que tienen los fondos, en una coyuntura como la actual?
Colombia se ha beneficiado del sistema de supervisión que tenemos todos; las entidades financieras, los fondos y las carteras colectivas están sujetos a una regulación muy estricta. Parte de los problemas que se están viviendo en Estados Unidos se deben a que muchos de los actores financieros no tenían supervisión, como los bancos de inversión. La semana pasada fue la peor de Wall Street en sus 122 años.
¿Qué protecciones tienen los fondos?
Existe algo parecido a unos anillos de seguridad, el primero tiene que ver con el régimen de inversión, que le pone techo a las inversiones, como por ejemplo, no más de 50% en deuda pública, 40% en renta fija y 40% en inversiones el exterior. Es positivo porque forza a los fondos a no poner todos los huevos en la misma canasta.
También está la reserva de estabilización: como parte de su patrimonio las AFP tienen que tener una reserva del 1% del valor del fondo invertido en el mismo fondo. Además, hay una rentabilidad mínima que tienen que garantizar; asimismo está el respaldo del Fondo de Garantías de Instituciones Financieras, Fogafín. En el proyecto de reforma financiera que cursa en el Congreso hay un artículo, según el cual el Gobierno garantiza en términos reales el capital aportado a los fondos de pensiones.
¿Qué tanto tienen los fondos en el exterior en este momento?
A raíz de la apreciación de la tasa de cambio, los fondos tenían un 10% en el exterior, cuando lo permitido era hasta el 40%, un manejo muy prudente, y por ello la crisis externa no los ha golpeado fuerte, con excepción de lo que se perdió en Lehman Brothers.
¿Hay más inversiones de los fondos en entidades en el exterior, como Lehman Brothers, que puedan estar en peligro?
Esperamos que no. Como dijimos, los fondos tenían sólo un 10% de sus inversiones en el exterior y de ese 10% el 0,1% estaba en Lehman Brothers, y por lo que hemos visto en Estados Unidos, están invirtiendo en capitalizar a las empresas, han inyectado enormes cantidades de liquidez, están garantizando los recursos depositados, como se está haciendo en Europa.
¿Qué concepto le merece el manejo que el Gobierno le ha dado a la situación que se ha derivado de la crisis internacional?
Creo que ha sido prudente, cuidadoso y que pone de manifiesto el buen momento de los sectores público y privado para afrontar esta situación; ha habido corrección en el déficit fiscal y la deuda ha caído; las cifras macroeconómicas son robustas. Ahora, Colombia no es inmune, la economía se ha desacelerado de manera evidente.
Todas las crisis tienen algo positivo, ¿cuál puede ser ese aspecto de la actual?
Apoyo el planteamiento de Roberto Junguito, cuando manifestaba que es bueno darnos cuenta de que debemos fortalecer más la regulación, no hacerla más engorrosa; fortalecer la capacidad de supervisión; darle más independencia y recursos a la Superintendencia financiera, por ejemplo, que el superintendente sea nombrado por plazos fijos.
Desde hace rato los fondos han querido participar de los proyectos de infraestructura, ¿en qué va esa idea?
No sólo los fondos, sino de otros inversionistas institucionales, como las compañías de seguros, que también tienen activos muy grandes. En este sentido, hay un artículo del proyecto de reforma financiera que se discute en el Congreso, donde se considera aumentar los cupos para inversiones no alternativas, como las de infraestructura, aquellas que no cotizan en bolsa, que no ofrecen títulos con liquidez inmediata.
¿Por qué los inversionistas institucionales quieren participar en infraestructura?
Son inversiones a muy largo plazo, como las de los fondos, generan flujos que están cubiertos contra la inflación, que es un rendimiento atractivo para los inversionistas institucionales. Son inversiones en pesos y sus rendimientos no tienen correlación con inversiones en bolsa, con renta variable o renta fija, lo cual ayuda a diversificar más el portafolio. Una concesión, bien diseñada, con todos los blindajes que debe tener, es algo muy parecido a un bono.