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1 Jun 2022 - 7:26 p. m.

Biden firmó orden que alivia aranceles de era Trump al acero del Reino Unido

Como alternativa a esos gravámenes, Biden anunció que EE.UU. implementará un contingente arancelario, es decir un gravamen menor sobre los bienes incluidos en él, en este caso el acero británico y sus derivados. ¿Qué ha pasado en esta relación comercial?
La batalla comenzó en junio de 2018 cuando el gobierno de Trump impuso aranceles del 25 % al acero y del 10 % al aluminio de Europa, Asia y América Latina.
La batalla comenzó en junio de 2018 cuando el gobierno de Trump impuso aranceles del 25 % al acero y del 10 % al aluminio de Europa, Asia y América Latina.

El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, firmó el martes 31 de mayo una orden ejecutiva que alivia los aranceles al acero del Reino Unido, impuestos en 2018 por su predecesor en el cargo Donald Trump (2017-2021), quien alegó motivos de seguridad nacional.

En su proclamación, Biden explicó que su Gobierno ha concluido “exitosamente” conversaciones con Londres sobre “medios alternativos satisfactorios” respecto a los aranceles impuestos por Trump, que consideró que el acero británico suponía una amenaza para la seguridad nacional de EE.UU.

En su orden, Trump dejaba la puerta abierta a rebajar los aranceles si se acordaba una vía alternativa que no perjudicara la seguridad nacional.

Como alternativa a esos gravámenes, Biden anunció que EE.UU. implementará un contingente arancelario, es decir un gravamen menor sobre los bienes incluidos en él, en este caso el acero británico y sus derivados.

En concreto, el contingente arancelario acordado por Washington y Londres asciende a 500.000 toneladas métricas de acero que, según Biden, “es coherente con el objetivo de alcanzar y mantener un índice suficiente de capacidad de uso en la industria del acero nacional”.

El acero que EE.UU. importe del Reino Unido más allá de esa cantidad estará sujeto a un arancel del 25 %, el mismo tipo de gravamen impuesto por Trump.

Biden precisó que estarán sujetos al nuevo arreglo los productos de acero que se fabriquen en el Reino Unido y que después sean importados desde allí por EE.UU., así como los que se fundan en suelo británico y luego sean terminados en la Unión Europea (UE) para ser exportados desde territorio comunitario.

Asimismo, Londres se ha comprometido a proporcionar anualmente auditorías elaboradas por una tercera parte independiente sobre los fabricantes de acero con base en el Reino Unido y que sean de propiedad china para comprobar que no hay “prácticas que distorsionen el mercado”.

En el último medio año, EE.UU. ha alcanzado acuerdos similares con la Unión Europea (UE) y Japón.

Los problemas entre EE.UU. y Europa

La batalla comenzó en junio de 2018 cuando el gobierno de Trump impuso aranceles del 25 % al acero y del 10 % al aluminio de Europa, Asia y América Latina.

Las cuotas arancelarias permiten a los países exportar cantidades específicas de un producto a otras naciones con tasas más bajas, pero someten los envíos que superan un umbral predeterminado a un arancel más alto.

El entonces presidente Donald Trump aplicó en 2018 un arancel del 25 % a las importaciones de acero y del 10 % a los envíos entrantes de aluminio de productores que incluyen a la UE, utilizando la sección 232 de la Ley de Expansión Comercial de 1962. Esta ley permite imponer gravámenes sin necesidad de que el Congreso vote si las importaciones se consideran una amenaza para la seguridad nacional. El expresidente dijo que los aranceles eran necesarios para evitar el colapso de la industria nacional.

La Unión Europea respondió con aranceles compensatorios sobre productos estadounidenses por valor de 2.800 millones de euros, incluidos el whisky, los jeans, el jugo de naranja y las motocicletas Harley-Davidson.

A lo que se sumó una disputa subyacente entre los gigantes aeronáuticos Airbus y Boeing, que tienen una larga lista de agravios mutuos que no han podido ser solucionados, de fondo, durante cerca de dos décadas.

Dicho conflicto arrancó en 2004 en medio de acusaciones cruzadas de beneficiarse de importantes subsidios. La batalla de titanes no ha dado tregua en ese período, y cada parte obtuvo autorizaciones para sancionar a la otra por valor de miles de millones de dólares en aranceles, en una espiral sin fin a la vista.

A este conflicto también hay que sumarle las tensiones por el escrutinio regulatorio en contra de las empresas de tecnología, como Facebook y Google, que están siendo investigadas en Europa (y en otras jurisdicciones) por problemas de privacidad, impuestos y competencia, principalmente.

Estados Unidos, de su lado, no esconde su enorme irritación con la decisión europea de combatir los mecanismos que los gigantes tecnológicos utilizan para evadir impuestos. El denominado grupo GAFA (Google, Amazon, Facebook y Apple) está en el centro de la ira de países europeos -especialmente Francia y España- que buscan forzar a esas empresas a pagar los impuestos debidos.

La antesala del anuncio de Biden

En marzo de 2021 las partes suspendieron la aplicación de nuevas sanciones hasta el 11 de julio, y durante la cumbre con Biden (a mediados de año) anunciaron un acuerdo para extender la tregua por un plazo de cinco años, tiempo para buscar una solución definitiva.

En mayo, la UE y EE.UU. acordaron frenar la escalada de su disputa sobre los aranceles, evitando que productos emblemáticos como el whisky bourbon y las motocicletas Harley-Davidson se vieran afectados por la duplicación de los derechos recíprocos de la UE. La medida pretendía crear un espacio para intentar resolver la disputa sobre el acero y el aluminio a finales de año, mientras ambas partes intentan reconstruir su alianza económica.

Durante su gestión, Trump reaccionó airadamente a la postura europea, y ante la inminencia de una nueva tempestad de cruzados aranceles punitivos, la cuestión quedó en manos de la OCDE. La postura europea, sin embargo, se fortaleció con la posición adoptada por el G7 y G20 sobre un impuesto mundial mínimo sobre las grandes multinacionales.

En septiembre de 2021, la Comisión Europea confirmó con sus homólogos estadounidenses que quería encontrar una solución antes del 1 de diciembre de ese año, dijo un portavoz de la comisión por correo electrónico, que se negó a proporcionar más detalles porque las conversaciones están en curso.

Las partes acordaron avanzar en el restablecimiento de los flujos comerciales históricos y disponer de un sistema que cumpla con las normas comerciales de la Organización Mundial del Comercio, dijo el portavoz.

En octubre de 2021, la presidenta de la Comisión Europea (CE), Úrsula Von der Leyen, y el presidente de Estados Unidos, Joe Biden, celebraron el acuerdo de suspensión de aranceles mutuos impuestos bajo la administración de Donald Trump, un “gran paso en las relaciones bilaterales”, que refuerza la alianza y permite a ambos luchar “contra el cambio climático”.

Ambos países habían anunciado en enero de 2022 el inicio de negociaciones para poner fin a esta disputa heredada de la era Trump y que contaminaba sus relaciones. Tras el anuncio de Biden, se espera que la relación siga su senda de mejoría.

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