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El Gobierno realizó este martes el gran foro que había anunciado hace semanas para abrir un debate acerca de la política monetaria en Colombia.
En el lado positivo de la discusión, la intención del Ministerio de Hacienda y de la administración Petro es hacer algunas preguntas sobre visiones divergentes que podrían entrar a jugar un rol en cómo se piensa y se define la política monetaria desde un marco que puede exceder los límites tradicionales de la macroeconomía.
En el lado negativo, la intervención del ministro de Hacienda, Germán Ávila, también incluyó algunos ataques, burlas y ningún ejercicio de autocrítica. El funcionario fue el encargado de abrir el foro.
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Hacia el final de su intervención estuvo la parte más interesante y propositiva de todo su discurso, con cuestionamientos que pueden no ser populares, ni fáciles de responder, pero que no carecen de interés o valor.
El funcionario argumentó que la discusión alrededor de la política monetaria está centrada en el control de la inflación (por mandato constitucional, además), pero excluye tensiones que, bajo visiones algo menos canónicas de la economía, también inciden en variables como crecimiento, desempleo, alzas en los precios y, en general, en el bienestar de todo el ecosistema.
“La política monetaria no puede limitarse al control de la inflación en una economía con desigualdad estructural, exclusión financiera y necesidades urgentes de transición productiva. Los principales bancos centrales del mundo ya han ampliado su mandato en esta dirección”, dijo el funcionario.
Y concluyó: “La discusión monetaria, en algunos otros casos, está capturada por dogmas y marco teórico, que aísla las tensiones políticas, las medidas arancelarias y las restricciones fiscales del país. Ese aislamiento no podemos aceptarlo”.
Ahora bien, algunas voces han criticado esta última parte de la intervención al decir que ese es, justamente, el trabajo del Ejecutivo. Pero, de fondo, repensar los límites y los caminos de la política monetaria puede ser un ejercicio sano y valioso.
El río revuelto
La razón de ser de este foro, y de la conversación alrededor de la política monetaria, viene de la ruptura en las relaciones entre el Gobierno y el Banco de la República, derivada de la decisión de su junta directiva (presidida por el ministro de Hacienda de turno) de incrementar en 100 puntos básicos sus tasas de interés; esta fue la segunda ocasión consecutiva en la que se efectuó un aumento de este tipo.
Y con esta decisión se dio paso a una serie de actos y declaraciones, todas inéditas en la forma como se maneja esta relación: el ministro no asistió a la rueda de prensa (que se hace en conjunto con el gerente del Banrep), dio sus propias declaraciones y repartió acusaciones contra los codirectores que disienten de su visión.
Días después el presidente Gustavo Petro hizo lo propio, tildando de genocidas a quienes no están de acuerdo con su visión de la economía. Un usuario en redes comentó: “Por favor, alguien regálele un diccionario al presidente”.
Durante la intervención del ministro en el foro de este martes, Ávila habló de falta de debate en la junta directiva. Pero lo cierto es que debate ha habido, tan sólo que sus resultados no han caído en la cara luminosa del Gobierno.
Aquí vale recordar que tres de los siete codirectores de la junta directiva han llegado por nombramiento de la administración Petro. Y estos se suman al asiento permanente que tiene el ministro de Hacienda. En otras palabras, se habla de cuatro asientos de siete para tomar decisiones.
Ávila hizo mención que el comportamiento de la inflación en Colombia está vinculado con los efectos derivados de la guerra de Israel y EE.UU. contra Irán. Aunque estos efectos, que los hay, claro, no se han transmitido ni de forma inmediata, ni en la misma proporción e intensidad, a las economías globales (Colombia incluida).
En una reciente columna publicada en este diario, Marc Hofstetter, profesor de la U de los Andes, escribió esto: “No, ministro, la guerra comenzó a final de febrero y para ese entonces ya se habían duplicado los pronósticos de inflación para final de 2026. La guerra empeora el panorama, pero a la fiesta de la inflación invitaron ustedes”.
Otro de los puntos que tocó Ávila durante su intervención fue la idea de que la política monetaria vincule a representantes de sectores productivos o trabajadores. Sobre esto, varios expertos consultados anteriormente por este diario dijeron que prácticamente ningún banco central de peso y eficiente incorpora este diseño en su funcionamiento.
Y, de hecho, la inclusión por ley del ministro de Hacienda de turno ya es una notable excepción en la forma como funcionan estas entidades a nivel global. Ávila hizo comparaciones con las experiencias internacionales, pero ninguna en este punto.
En medio de su extensa intervención, el funcionario no se refirió a su asistencia (que debe hacerse por ley) a la siguiente junta directiva, que se realizará la próxima semana.
Lo que sí dijo es que fue su “irreverencia” la que pudo haber puesto en marcha toda esta discusión.
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