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Este viernes, la junta directiva del Banco de la República decidió dejar quietas sus tasas de interés, luego del alza por la que se decantó la junta directiva en junio de este año.
Con esta decisión, el indicador sigue en 12 %.
La determinación de la junta directiva se dio por mayoría, con cuatro codirectores votando a favor de mantener la tasa y tres por aumentarla en 50 puntos básicos. Para el gerente del Banco de la República, Leonardo Villar, el resultado muestra que persisten las preocupaciones sobre la inflación y que todavía existe la posibilidad de nuevas decisiones restrictivas. “Los indicios sugieren mantener la tasa restrictiva por un tiempo largo mientras se retoma una senda descendente de la inflación”, explicó.
La decisión estuvo en contravía de las expectativas de la mayoría de analistas consultados en sondeos como la Encuesta de Opinión Financiera de Fedesarrollo, que apuntaba a un alza de 50 puntos básicos.
En buena parte, la decisión de estabilidad en las tasas estuvo dada por el bajo nivel del dólar en Colombia. Villar señaló que el peso colombiano se ha revaluado cerca de 26 % y que, si se mantiene en niveles similares, podría contribuir de manera importante a contener las presiones sobre los precios. “El proceso de apreciación puede ayudar a mitigar presiones inflacionarias”, explicó. Esa evolución fue recogida también por la Junta en su comunicado, al señalar que la persistente apreciación del peso frente a varias monedas comparables contribuye a reducir las presiones inflacionarias.
Esta fue la última reunión en la que participó el ministro de Hacienda Germán Ávila, quien será reemplazado por Miguel Gómez, quien ejercerá el liderazgo de la cartera en la administración del presidente electo, Abelardo de la Espriella.
La pausa tampoco significa que el Banco dé por terminado el problema inflacionario. Villar señaló que el equipo técnico contempla que el fenómeno de El Niño pueda llevar la inflación hasta 6,9 % y que, aunque se espera una reducción durante 2027, el indicador todavía estaría por encima de la meta de 3 %. La expectativa del Emisor es que la inflación pueda acercarse nuevamente a ese nivel durante la primera parte de 2028. Por eso, el gerente dejó abierta la posibilidad de que la decisión de este viernes sea tanto una pausa temporal como el cierre de la senda de aumentos de la tasa.
El atropellado camino de la inflación en Colombia
La inflación lleva meses arrojando mensajes preocupantes, a pesar de que el país ha mostrado buenos resultados en campos como el crecimiento económico y el desempleo, por ejemplo.
Si bien el Índice de los Precios al Consumidor (IPC) está en menos de la mitad de lo que se registró en la cima de su crecimiento pospandemia (13,34 % en marzo de 2023 vs. 6,14 % en junio de este año), los más recientes resultados muestran un panorama que no es tranquilizador.
En las cifras de junio se puede ver claramente que el IPC, en vez de registrar una tendencia hacia la baja (la meta del Banrep es de 3 %), va creciendo de forma sostenida.
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Según la información del DANE, la última vez que vimos una inflación en niveles similares fue en julio de 2024. En otras palabras, hemos perdido casi dos años en la pelea contra el crecimiento de los precios. Incluso las proyecciones del Gobierno dan por hecho que el IPC finalizará el año por encima de lo que se proyectaba a principios de año y superando también el nivel de cierre del indicador en 2025: el Marco Fiscal de Mediano Plazo marca una meta de inflación de 6 % para el próximo diciembre, prácticamente un punto entero de crecimiento en un año.
Las proyecciones de otros analistas ubican el IPC entre 6 % y 7 % para finales de 2026, por cierto.
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Un programa de acumulación de reservas internacionales
La junta directiva del Banco de la República también anunció este viernes un programa para acumular gradualmente hasta USD 4.000 millones en reservas internacionales, con el objetivo de fortalecer la liquidez externa del país y contar con un mayor respaldo ante eventuales choques provenientes de los mercados financieros internacionales.
Para hacerlo, el Emisor recurrirá a subastas mensuales de opciones put de acumulación. Estas podrán ejercerse únicamente cuando la Tasa Representativa del Mercado (TRM) se encuentre por debajo de su promedio móvil de los 20 días hábiles anteriores. Se trata de un mecanismo que el Banco ya utilizó en 2024, cuando acumuló cerca de USD 1.500 millones en reservas.
La primera subasta tendrá lugar el próximo 3 de agosto, con un cupo de hasta USD 400 millones. Las opciones adjudicadas podrán ejercerse entre el 4 y el 31 de agosto, siempre que se cumpla la condición establecida sobre la TRM. El banco aclaró que el programa tiene un carácter preventivo y que es compatible con la postura de política monetaria, por lo que utilizará los instrumentos necesarios para mantener la tasa de interés de corto plazo en línea con la tasa de intervención definida por la Junta.
Villar explicó que Colombia cuenta actualmente con cerca de USD 63.000 millones en reservas internacionales, un nivel que se encuentra dentro del rango considerado adecuado por el Fondo Monetario Internacional para una economía con las características del país. Aun así, el Banco considera prudente aumentar gradualmente ese colchón.
¿Cuál es el papel de las tasas de interés en la economía?
El banco central de un país es conocido, entre otros términos, como el “banco de bancos” porque el Emisor les presta dinero a los demás actores del sistema financiero.
Entre otros factores, es por este papel que la tasa de referencia de política monetaria es clave para toda la economía: si el Emisor sube su tasa de interés, los demás bancos tendrán presión para prestarles a los ciudadanos y empresas a mayores tasas también.
El aumento de tasas tiene la intención teórica de encarecer los créditos, lo que a su vez influye en las decisiones de consumo de las personas: ante mayores tasas de interés, mejor no endeudarse para comprar esa moto, carro, casa.
Según Ávila, jefe de la cartera de Hacienda, el aumento de la inflación responde principalmente a un choque de oferta asociado, entre otros factores, con el encarecimiento de combustibles y fertilizantes y con fenómenos climáticos, por lo que ha cuestionado que el aumento de las tasas sea suficiente para corregir el problema.
Las decisiones, colectivamente hablando, pueden ponerle un freno a la demanda, lo que a su vez puede terminar por bajar los precios de algunos bienes y, por ese camino, empujar hacia abajo la inflación. Sin embargo, el ministro de Hacienda ha cuestionado el rol de las tasas en el contexto actual porque, sostiene, el choque es de oferta y no de demanda.
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