Marco Fiscal con espacio para reforma tributaria a partir de 2022

Noticias destacadas de Economía

El Gobierno proyecta una caída de la economía para este año del 5,5 % y un crecimiento del 6,6 % para 2021, además de un déficit fiscal del 8,2 % en 2020 y un margen de endeudamiento que se tendría que pagar con más impuestos.

El Gobierno destapó sus cartas fiscales en medio de una gran incertidumbre por los efectos incalculables que tendrá la pandemia del coronavirus sobre la economía. En el Marco Fiscal de Mediano Plazo, presentado ayer, prevé que la economía de este año tenga una contracción del 5,5 %, más deterioro del mercado laboral, el mayor déficit fiscal de la historia (8,2 %), un endeudamiento que podría llegar al 60 % como proporción del PIB y una reforma tributaria que llegaría al Congreso en el segundo semestre de 2022.

Además de esto, hay una plan de privatización de empresas estatales que le puede representar al Gobierno ingresos por $12 billones. Hasta el momento no se ha precisado qué empresas en las que el Estado tiene participación podrían ser vendidas, pero no se descarta que se incluyan la transportadora de electricidad ISA y Ecopetrol, además de algunas electrificadoras regionales. El viceministro general de Hacienda, Juan Alberto Londoño, confirmó que se tienen contempladas enajenaciones para el próximo año para “que nos ayuden a financiar todo el presupuesto del gasto que vamos a tener”.

Por su parte, el viceministro técnico de Hacienda, Juan Pablo Zárate, dijo que de un déficit fiscal proyectado en febrero de este año del 2,2 % del PIB se ha estimado estirarlo al 8,2 % por el efecto de los precios del petróleo, pero “los choques más amplios tienen que ver con lo que implica este nuevo ambiente económico mundial para los ingresos tributarios y otros recursos del Gobierno central”.

Por el lado del gasto, la pandemia requiere unos esfuerzos grandes en salud y de ayuda a la población más vulnerable que está por fuera del mercado laboral y otro tipo de asistencia al sector productivo. Todos esos gastos adicionales a los programados en febrero ahora superan el 2,7 % del PIB. Para atenderlos, se proyecta ese déficit que le ha permitido la regla fiscal, suspendida por dos años.

“La suspensión de la regla no implica que no se tengan restricciones presupuestales”, afirmó el viceministro técnico. Para el próximo año el Gobierno espera recortar el déficit fiscal al 5,1 % del PIB. El déficit proyectado para este año va a ser en realidad del 9,2 %, cuando se incluya el efecto de las regiones.

El gasto realizado por la administración Duque muestra que las medidas para la atención en salud equivalen al 0,8 % del PIB, la ayuda a la población vulnerable cuesta el 0,9 % del PIB y los programas para mantener el empleo y las unidades productivas son del 0,8 % del PIB.

Lea también: Pandemia puede “reavivar tensiones sociales en Latinoamérica”, advierte FMI

El Gobierno se ha mostrado optimista para 2021, cuando espera un rebote de la economía y una recuperación de los ingresos. Por ello espera para los siguientes años una expansión del PIB en un nivel cercano al 5 %. “De la mano de esa recuperación implicaría una reducción del déficit del 5,1 % del PIB al 2,5 % en el año 2022”, explicó Zárate.

“Se espera que la contracción de la economía del 5,5 % para este año esté acompañada por una inflación del 2,4 %, inferior en 1,4 puntos porcentuales frente a la de 2019, ampliando el espacio para una política monetaria contracíclica”, de acuerdo con un documento del Ministerio de Hacienda.

Para obtener recursos adicionales, el viceministro Zárate descartó una moratoria en la deuda. “Tenemos unas fuentes identificadas que vamos a desarrollar a lo largo de estos dos años”, indicó.

Entre los supuestos macroeconómicos explicó que se contempla una tasa de cambio (dólar) para este año de $3.960 y prevé una cotización del petróleo Brent de US$35 a US$40, en promedio.

Así mismo, Zárate consideró que no se acudirá a solicitar un préstamo del Banco de la República. “Las proyecciones que estamos teniendo tienen identificadas fuentes de financiamiento que no implican un crédito con el Banco de la República. Como se ha dicho, esa sería una herramienta de última instancia. Por las implicaciones que puede tener en la estabilidad macroeconómica, cambiaria y financiera, una medida de esa naturaleza no la estamos contemplando”.

Espacio para la reforma tributaria

De acuerdo con el viceministro técnico de Hacienda, “el cumplimiento de las metas del déficit de la regla fiscal requieren una reforma fiscal de al menos el 2 % del PIB”. Aclaró que esta iniciativa se pensará en presentar una vez se sepa el impacto definitivo de la pandemia en las finanzas del Estado y la economía tenga un crecimiento suficiente para responder a los retos fiscales que se tendrán que adoptar.

Londoño reiteró que no se puede hablar de una reforma fiscal antes de haber superado la pandemia y evaluado los efectos que generó. “Tenemos que pasar esa página y poder hacer la medición para iniciar la discusión de una reforma fiscal”, dijo. Insistió en que el Gobierno ha venido hablando de presentar una reforma fiscal que implica modificaciones en el gasto y en los ingresos en materia tributaria.

Para Zárate, Colombia tiene espacio para hacer una corrección fiscal de dos puntos del PIB. “Por una parte tenemos unos ingresos corrientes que son inferiores a los de nuestros pares latinoamericanos y tenemos ciertos rubros en los gastos de funcionamiento, que estamos gastando más que nuestros pares emergentes: eso genera un espacio y abre la discusión, que se debe tener una vez pasen los efectos de la pandemia para la consolidación de los resultados fiscales”, señaló.

En el Marco Fiscal de Mediano Plazo, el Gobierno proyecta unos mayores esfuerzos fiscales consistentes con la reforma tributaria anunciada y una mejor asignación de los gastos para darle un mayor espacio a la inversión pública, buscando que llegue a un rango del 1,5 % al 2,0 % del PIB. Por ello, Zárate piensa que se hace evidente obtener unos mayores recursos para el mediano plazo, cumplir con los mandatos de la regla fiscal y contribuir a la sostenibilidad de las finanzas públicas.

“Con todo esto en mente, estamos pensando en una reducción de la deuda pública de niveles del 66 % al 42 %”. El Marco Fiscal de Mediano Plazo se viene presentando desde 2004 y se ha constituido en una herramienta fundamental para seguir el futuro de las finanzas públicas, recordó Zárate.

El Ministerio de Hacienda reiteró que el escenario macroeconómico para el próximo año presenta una inusual incertidumbre, asociada al desconocimiento sobre la duración y profundidad de los daños que pueda generar la pandemia por el COVID-19 en la salud, el tejido empresarial, las relaciones laborales y el sistema financiero.

El Gobierno proyecta que en 2021 el grueso de la economía retome sus actividades, una vez se disipe el choque asociado a la pandemia, permitiendo así un rebote de la actividad productiva hasta alcanzar niveles del PIB similares a los del año pasado.

Alcanzar ese objetivo implicaría un crecimiento económico del 6,6 %, resultado que estaría condicionado a que el estado de los balances financieros de las empresas les permita financiar su capital de trabajo y, en particular, reabsorber la mano de obra.

Comparte en redes: