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28 Jul 2015 - 3:18 a. m.

“Me preocupa que se digan cosas que no son”: exdirector de la DIAN

El economista se defiende de los señalamientos hechos por la candidata Clara López y asegura que, como secretario de Hacienda de la administración de Samuel Moreno en Bogotá, no tenía autorización legal de gastar un centavo.

Camila Zuluaga

La semana pasada el exdirector de la DIAN Juan Ricardo Ortega planteó algunos interrogantes sobre la contratación en la administración de Samuel Moreno. Sus preguntas dieron pie a un gran debate acerca de la responsabilidad de quienes participaron en ese gobierno distrital en cargos directivos. El Espectador habló con él sobre su responsabilidad como secretario de Hacienda, las preguntas que hizo públicas y la acusación que recibió de la candidata Clara López de ser él quien manejaba la plata en la cuestionada alcaldía.

Se supo que en la alcaldía de Samuel Moreno las secretarías se repartieron por compromisos políticos. ¿Por qué lo nombraron a usted si no era cuota de nadie?

Yo creo que toda la gente necesita alguien que distraiga la atención. Tal vez yo era el bobo útil que no iba a entender nada de lo que pasaba. Un bobo que les garantice la plata que necesitan para que se la puedan robar es útil; yo era ese y les daba credibilidad. Tengo suficiente juicio y un gran récord de ser una persona confiable. Llevo muchos años manejando muchísimo dinero y nunca se me ha desviado un centavo.

Sobre su trabajo, usted era el de la plata y fue eso lo que se robaron en esa alcaldía. ¿No se dio cuenta de lo que estaba pasando en esa administración?

Yo trabajaba en lo que hace la Secretaría de Hacienda, que no es manejar la plata del gasto, sino garantizar que haya plata para gastar. Muchas señoras me gritaban furiosas que por mi culpa se había conseguido la plata para que se la robaran. Yo no podía saber que la plata se la iban a robar. Uno presume de la buena fe y yo no tenía un elemento para saber que lo que pasó iba a pasar.

La semana pasada usted planteó unas preguntas a la candidata Clara López sobre su paso por la administración Moreno. ¿Por qué las hizo?

Porque fui personalmente donde Clara a contarle cómo se estaban robando toda la plata en la salud. A lo largo de los tres años que estuve traté de entender cómo se podía arreglar ese tema en el que se veían cosas grotescas que, por razones que no me caben en la cabeza, no se han investigado.

¿Qué pasó cuando fue a donde Clara y le planteó este tema de corrupción de la Secretaría de Salud?

Ella me decía “qué horror, qué cosas tan graves”, y que como alcaldesa iba a hacer algo. Ella dice todo lo que uno espera que una persona seria y diligente diga.

Después de que usted hizo las denuncias a la alcaldesa, ¿ella nombró a Héctor Zambrano sabiendo toda esta información?

Claramente. Fue una decisión gerencial de ella.

¿Por qué dice que se le debe preguntar a Clara sobre el Fondo de Vigilancia?

Porque era donde se hacían los contratos y se movía mucha plata. A mí me dicen que yo manejaba la plata y eso es ridículo. Yo no contrataba nada. La gran contratación se hace en otras entidades y una de las entidades gruesas para contratos es el Fondo de Vigilancia, de donde venía Liliana Pardo, directora del IDU. El Fondo de Vigilancia es una entidad que amerita que alguien la escudriñe un poquito más.

Pero ¿por qué le hace esa pregunta a ella?

Porque la Secretaría de Gobierno maneja cifras de dinero muy importantes y la más importante es la del Fondo de Vigilancia. Uno debe poder explicar las cosas de las que fue responsable, hay que ser coherente, y hay cosas de esos contratos que vale la pena entender.

¿Usted puede responder por todo lo que pasó en su Secretaría?

Yo le puedo explicar cada uno de los contratos de la Secretaría de Hacienda, puedo dar plena fe de lo que fui responsable.

Precisamente, Clara López dijo la semana pasada en radio que no entendía por qué usted, que era el secretario de Hacienda, le hace señalamientos cuando usted manejaba la plata y ella la seguridad…

Clara es una mujer muy inteligente y sabe perfectamente que está jugando con el lenguaje, pero lo que dice es absolutamente falso.

¿Por qué?

Porque la pregunta es: ¿qué es manejar la plata? La Secretaría de Hacienda recauda los impuestos de la ciudad. Yo era el que manejaba los ingresos de la ciudad, pero obviamente me pusieron ahí porque yo no manejaba absolutamente nada de lo que se gastaba. El gasto de la ciudad lo manejaban las personas que entendían mucho más de las otras operaciones, de las cuales yo, desafortunadamente, era más ignorante de la cuenta. Yo no tenía autorización legal de gastarme un centavo, y el que recauda la plata no es el que la disfruta. El que la disfruta es el que se la gasta.

¿Cuál era el presupuesto que manejaba la Secretaría de Gobierno en ese momento?

Clara gastaba uno de los presupuestos importantes en el Distrito y tenía una de las entidades con más plata en la ciudad, que era el Fondo de Vigilancia. Ella manejaba el gasto, que es precisamente donde ocurren cosas complicadas en la gestión pública.

Cuando la gente habla de los funcionarios de la alcaldía de Samuel Moreno, y sobre todo de los secretarios, se pregunta cómo puede ser posible que estuvieron trabajando en esa administración y no se dieron cuenta de todo lo que estaba pasando.

Pues no creo que no se daban cuenta. Claramente, uno se daba cuenta, lo que pasa es que uno no sabía quiénes eran los que estaban metidos, porque todas estas cosas se planean en clubes o en viajes a otras ciudades.

Pero ¿cómo es posible que no supieran?

Eso es difícil de saber, a menos que uno sea parte de la organización criminal. Cuando recibí información de irregularidades en contratación se la llevé al alcalde y le mostré la cochinada que se estaba gestando.

¿Qué decía el alcalde Samuel Moreno cuando le llevaban esa información?

Siempre de manera muy constructiva decía “¡qué horror, no puedo creer que esto esté así de mal!”. Y lo corregía. Entonces, cuando usted ve ese comportamiento presume, como cualquier persona, que todo es de buena fe, y aunque haya cosas raras no puede ponerse a hablar mal de alguien por eso, pero por supuesto empieza a dudar. Yo tenía mucha gente con conocimiento de cosas irregulares, pero uno no sabe cuántas son producto de la inercia, la negligencia o la torpeza y cuánto es producto de un acto criminal.

Cuando ustedes empezaron a darse cuenta de las irregularidades, pero no sabían quiénes eran los que podrían estar involucrados, ¿por qué no renunciaron?

Eso lo discutí ampliamente con mucha gente. Uno no sabe quién es el corrupto, ni qué tanto ni dónde está la corrupción, pero sí hubo muchas cosas que estaban sucediendo que se trancaron con argumentos técnicos, porque se hacía la tarea, se miraban las cosas. ¿Usted cómo maneja un problema? ¿Sale corriendo o trata de ver si lo puede resolver? Yo soy malo para salir corriendo en la vida, prefiero tratar de hacer hasta el último esfuerzo por que las cosas se hagan correctamente.

¿Cuál fue el momento en que renunció?

Hubo un momento en el que estaba muy preocupado por la percepción de corrupción de la administración. Les dije que si no se hacía nada en movilidad, todos los que estábamos trabajando allí íbamos a terminar manchados, que esto no se había hecho bien, entonces algunas personas alrededor dijeron que aceptara la Secretaría de Movilidad.

¿Y por qué no aceptó?

Sí acepté, pero en ese momento nombraron a Néstor Eugenio Ramírez en el IDU y dije: con él no trabajo. Les dije que debían remover a Inocencio Meléndez, que era el que estaba detrás de muchas cosas indebidas, y me dijeron: “Acepte, pero a él no lo toque”. Ahí entendí que estaba en el lugar equivocado, que no había nada que hacer y que lo que venía sucediendo de manera irregular no era un tema ajeno a la administración. Uno lucha hasta donde puede, pero cuando uno ve que no hay nada que hacer porque la cosa es por todas partes, se hace a un lado.

El Polo Democrático y la candidatura de Clara López dicen que quienes están haciendo acusaciones en contra de ella tienen un interés político y quieren desprestigiar la candidatura y el partido…

Por mi trabajo, no me puedo meter en política. Me preocupa que la gente diga cosas que no son, y yo tengo una responsabilidad porque fui parte de la administración de Bogotá, y no es cierto que Héctor Zambrano llegó a la Secretaría de Hacienda como un hombre absolutamente intachable del cual no se sospechaba ni sabía nada.

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